Detrás del disfraz:
Isaías 5:20
¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
El profeta Isaías dirige un un lamento o advertencia de juicio al pueblo de Dios porque habían perdido la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. No solo cometían pecados, sino que alteraban los valores: justificaban lo incorrecto y rechazaban la rectitud.
Al comparar luz con tinieblas y amargo con dulce, la escritura muestra que los estándares morales de Dios son claros y absolutos. Invertirlos distorsiona la verdad de forma tan antinatural como cambiar el día por la noche.
Para la actualidad, el versículo leído se utiliza para advertir sobre cuando la cultura o las mayorías aplauden conductas destructivas mientras marginan o llaman "retrógrado" a lo que es ético y conforme a la voluntad de Dios.
El texto llama a no guiarse ciegamente por las costumbres del momento, sino a evaluar la realidad a través de la guía moral de las Escrituras y el discernimiento.
Amadas como están, doy gracias a Dios por una nueva oportunidad y poder estar por este medio trayendo su mensaje, gracias por dejarme entrar en sus hogares.
El tema que hablaré hoy es sobre lo que hay detrás del Halloween, detrás de ese disfraz: el engaño de la oscuridad.
La Biblia no menciona Halloween directamente, ya que es una festividad que no existía en los tiempos bíblicos y muchas personas consideran que esta fiesta pagana es tan solo una diversión inocente, pero que oculta algo tenebroso, llamando a lo malo bueno, dónde las costumbres relacionadas con esta fiesta están directamente en contra de las enseñanzas de la Biblia.
El Halloween se basa en creencias falsas sobre los muertos y los espíritus invisibles que promueve el miedo, la muerte y la brujería.
Pero ¿Qué hay detrás de esta fiesta?
Según el libro Mitos celtas dice que entre los siglos octavo y noveno la Iglesia cristiana fijó para el 1 de noviembre una nueva fiesta: el Día de todos los santos donde los espíritus del más allá podían recorrer la tierra y los humanos podían visitar el mundo de los muertos.
La noche anterior a esta fecha se conocía en inglés como All Hallows’ Eve, traducido al español (día de todos los muertos) una expresión que con el tiempo se abrevió a Halloween”.
Las personas que asisten se disfrazan de monstruos para pasar desapercibidos ante los seres malignos” que andaban sueltos por la tierra. A estos espíritus también se les ofrecía dulces para apaciguarlos e incluso disfrazan a los niños y van por las casas pidiendo dulces conocido como truco o trato.
(Hermanas los niños son de Dios, su inocencia no debe ser afectada por estos ritos diabólicos, los padres darán cuenta al permitir que ellos practiquen estás fiestas que adoran a la oscuridad porque esto no le agrada a Dios)
Sobre una mesa, hay volcada una calabaza de plástico llena de dulces.
En la Europa medieval, la Iglesia católica adoptó muchas costumbres paganas y animó a los fieles a disfrazarse esa noche e ir por las casas pidiendo pequeños regalos a cambio de una oración por los difuntos.
Llevaban “faroles que consistían en nabos ahuecados con una vela dentro que representaba el alma atrapada en el purgatorio.
Algunos especialistas afirman que esos faroles se usaban para espantar a los malos espíritus. Ya en el siglo diecinueve, en América del Norte se sustituyeron los nabos por calabazas, pues eran más fáciles de conseguir, ahuecar y tallar.
Después de contar brevemente sobre esta fiesta pagana, como creyentes la biblia nos manda a no participar en ellas ya que son cultos a las tinieblas y la luz con las tinieblas no pueden convivir.
Amadas debemos tener un rechazo a la hechicería y el ocultismo ya que esta fiesta pagana se vincula con prácticas: como la adivinación, la brujería y el contacto con los espíritus.
Por ello en la biblia hay advertencias sobre estas prácticas e intentar comunicarse con los muertos, leamos:
Deuteronomio 18:10-14
“No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.
Está clara la advertencia de parte de Dios, festejar estás fiestas van en contra del carácter santo de Dios, en una abominación, desvirtuando su palabra.
Por ello vemos que Dios les recuerda que las naciones que vivían antes allí fueron expulsadas o destruidas precisamente por incurrir en estas conductas corruptas.
Por lo tanto hay un llamado a no participar en las tinieblas, porque se considera que los símbolos de muerte, monstruos y oscuridad no reflejan los valores del Evangelio, que se centran en la luz, la vida eterna y la esperanza.
Lo que no saben estas personas que celebran el día de los muertos es que estos están inconscientes y no pueden interactuar con los vivos, sino mira lo que dice en:
Eclesiastés 9:5
Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Ahora la celebración de Halloween genera profundos dilemas éticos y espirituales dentro de la comunidad cristiana.
Desde una perspectiva teológica, esta festividad representa una oportunidad para evaluar cómo los creyentes se relacionan con la cultura secular.
Muchos cristianos eligen no celebrar Halloween porque consideran que sus raíces y su enfoque actual están relacionados con el paganismo, el ocultismo y la glorificación de la muerte, lo cual no está de acuerdo con los mandamientos de Dios y la fe en Jesucristo.
El apóstol Pablo nos advierte evitar la idolatría y la mezcla espiritual, sobre la incompatibilidad entre rendir culto a Dios y participar en mesas o tradiciones asociadas a espíritus o deidades ajenas, leamos:
1 Corintios 10:20-21
Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.
Esto quiere decir que para acercarse a Dios no se debe mantener ninguna relación con los demonios.
Los sacrificios paganos no se dirigen a dioses reales, sino que involucran a fuerzas espirituales oscuras. Por ello, los creyentes no pueden participar simultáneamente en el culto a Jesucristo y en prácticas idolátricas.
Amadas detrás de las fiestas y rituales paganos operaban influencias demoníacas.
Pablo usa la analogía de beber de una copa o sentarse a una mesa. Así como la Cena del Señor expresa unidad con Jesucristo, participar de los rituales paganos une a la persona a la "mesa de los demonios".
No se puede dividir la lealtad entre Dios y el pecado o la idolatría; el Señor exige una devoción total.
Para lograrlo debemos dejar que el Espíritu Santo haga una transformación y pureza de la mente, para moldear nuestra conducta según las costumbres del mundo, como dice las escrituras en:
Romanos 12:2
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Nosotras hemos sido rescatadas de las tinieblas para vivir en santidad separadas para el servicio de Dios. Halloween, en sus raíces históricas y en su expresión comercial moderna, exalta elementos asociados con la muerte, el temor, el ocultismo y lo demoníaco.
La Escritura no nos llama a ser indiferentes o a "cristianizar" prácticas de oscuridad, sino a trazar una línea clara de separación. Participar activamente en una fiesta que glorifica el temor o lo oculto contradice la naturaleza de un Dios que es luz, leamos en:
Efesios 5:11
Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
El apóstol Pablo llama a los creyentes a apartarse de acciones inútiles, pecaminosas u oscuras y, en su lugar, exponerlas con la luz de la verdad.
También a evitar ser cómplice, apoyar o imitar conductas contrarias a la voluntad de Dios.
Esas acciones no son fructíferas, son acciones estériles que no producen ningún fruto bueno, verdadero o duradero.
Por lo tanto debemos sacarlas a la luz mediante una vida íntegra y el testimonio de la verdad para mostrar su error.
Detrás de estás fiestas está las astutas trampas del enemigo de nuestra alma, por lo tanto debemos orar y luchar con las armas poderosas y espirituales que Dios nos ha dejado y no participar ni por diversión.
Hermanas la creencia y adoración a fantasmas y otras figuras se relaciona con Satanás y sus distintas manifestaciones. De acuerdo con algunas interpretaciones, estas prácticas desvían la atención de lo que representa Jesús y su luz, leamos lo que dice en:
2 Corintios 11:14
Y no es de extrañar, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
El texto explica que el mal rara vez se presenta con cuernos, vestido de rojo o maldad explícita; imita la luz, la justicia y la espiritualidad para resultar atractivo y convincente a los creyentes descuidados.
Si Satanás se disfraza de luz, es totalmente lógico que sus servidores imiten a los ministros de la justicia.
No todo lo que suena hermoso, espiritual o inocente como estas fiestas paganas traen algo bueno, más bien prometen confusión, horror y maldición.
Hay un verdad en la biblia que debemos tener en cuenta en estás fechas y es que Jesucristo es Luz y las tinieblas retroceden ante su radiante brillo.
Recordemos que Jesucristo se autoproclamó como la luz del mundo, y delegó esa identidad a su Iglesia.
Como creyentes debemos reflejar de manera consistente la vida, la verdad y la gracia de Jesucristo, evitando el sincretismo (mezclar lo sagrado con lo pagano).
1 Juan 1:5-6
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.
Abstenerse a toda especie de mal es un mandamiento y no festejar la muerte, incluso bajo el argumento de que es "solo un juego para niños", ya que debilita el testimonio público de la Iglesia.
El cristiano está llamado a celebrar la vida eterna que Jesús ganó en la cruz, no los símbolos de la muerte física o espiritual.
Amadas celebremos la vida, porque Jesús es el camino la verdad y la vida. Tenemos la responsabilidad de mantenernos integras ante el mundo. Nuestras acciones no solo nos afectan a nosotras, sino también a los hermanos en la fe más débiles y a los no creyentes que nos observan, en:
1 Corintios 10:23
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
Aunque un cristiano adulto entienda que un disfraz no tiene poder espiritual real, su participación puede confundir a un niño o a un nuevo creyente que está saliendo de prácticas de brujería o espiritismo.
La libertad cristiana siempre se rige por el amor y la edificación mutua.
1 Corintios 10:31
Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Hacer las cosas "para la gloria de Dios" significa actuar con gratitud, integridad, amor al prójimo y un propósito que refleje el carácter de Dios en el trabajo, el estudio y las relaciones.
Muchas veces renunciar a derechos personales si con ellos se da un mal ejemplo o se hace tropezar espiritualmente a otra persona.
Como dije antes, aunque la Biblia no menciona la palabra "Halloween" de forma directa, si hay razones principales para no celebrarlo.
Se sostiene que un seguidor de Jesús no debe mezclar valores del reino de Dios con tradiciones de origen pagano o satánico.
En 2 Corintios 6:14
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
Pablo usa esta metáfora para advertir a los creyentes sobre compromisos profundos, costumbres paganas, relaciones permanentes o alianzas íntimas con personas que no comparten la misma fe o valores espirituales.
Muchas congregaciones optan por no ignorar la fecha, sino transformarla en una oportunidad para orar, ayunar a favor de los que están ciegos viviendo bajo su propio entendimiento, también se realiza reuniones evangelística, optando por lo correcto, leamos;
Filipenses 4:8
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Amadas hay una realidad: no conocer la verdad nos lleva a la oscuridad, la Biblia nos dice que por falta de conocimiento su pueblo perece.
Nuestra tarea es llenarnos del conocimiento de Dios con su palabra y darla a conocer, porque es la única arma o estrategia para derribar las artimañas del enemigo, este ataca todos los días y no, un día al año.
Jesús nos dijo que somos luz y ella corta con la oscuridad por lo tanto debemos alumbrar con la luz de Jesucristo, en:
Mateo 5:16
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Nuestras buenas acciones marcarán la diferencia positivamente ante el mundo, igual que la luz espanta la oscuridad.
Está luz no nace de nosotras sino que viene de Dios y se transmite a través de una vida transformada que tiene buen discernimiento y sabe decidir entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo.
Ahora me quiero dirigir a ti amiga que me escuchas no esperes disfrazarte de muerto viviente el 31 de octubre si estar muerta es tu condición todos los días del año, sino vienes a Jesús.
Ven a la luz, levántate de los muertos y él te alumbrará.
No partícipes en lo que no da vida a tu alma, ni caigas en las artimañas del enemigo.
Detrás del disfraz solo hay temor, vacíos y perdición.
Jesús en la cruz derramo perdón, vida abundante, él venció al mal y a la muerte para siempre.
Su resurrección es evidencia de su poder para darte vida, ven a él y jamás tendrás que asistir a lugares impuros para llenar tus vacíos espirituales.
Amadas finalmente, la decisión de no celebrar Halloween no nace del miedo a los demonios, sino del amor y la reverencia a Dios. Sabiendo que fuimos compradas por precio de sangre.
La palabra de Dios nos invita a evaluar cada práctica cultural bajo la lupa de la eternidad, mira lo que dice en:
Efesios 5:7-8
“No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz ”
Pablo advierte a los creyentes que no se unan, aprueben o participen en las conductas y estilos de vida corruptos del mundo que alejan de Dios.
Pablo no dice que estaban en la oscuridad, sino que eran oscuridad (su estado era de ignorancia espiritual, maldad y separación de Dios).
Al unirnos a Jesucristo (quien es la "luz del mundo"), como creyentes no solo recibimos luz, sino que pasamos a ser luz para reflejar su carácter, su conducta.
Amadas vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios es andar bajo la nueva naturaleza.
Un estilo de vida diario diferente donde se manifiesta, la honra a Dios en todo ámbito, cultura y tiempo, derribando mentiras y argumentos del enemigo de nuestra alma con su palabra.
Ahora me despido de ustedes, esperando que este mensaje haya sido de edificación y puedan ponerlo en práctica, hasta el próximo encuentro Dios mediante.
COMO HIJAS DE DIOS PRIORIZAMOS LOS VALORES DE LUZ Y VIDA, PARA NO DEJAR DE HONRAR A DIOS EN TODO POR AMOR A SU NOMBRE.
¡Dios con nosotras!
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