La Adoración que el Padre busca
Salmos 29:1-2 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Aquí vemos un llamado urgente y solemne a todos los seres creados por Dios, ya sea celestiales y hombres poderosos de la tierra, a reconocer, alabar y adorar la majestad suprema de Dios. Nadie por muy poderoso o importante que sea, está por encima de Dios. Notemos que en este verso se repite la palabra "dad" o reconocer, dándonos a mostrar que, los seres humanos y más aún los poderosos suelen ser reacios a cederle a Dios el lugar que le corresponde; por eso se nos exige que le atribuyamos la honra, r econociendo su carácter perfecto, su fidelidad y su soberanía absoluta, a dorándolo con reverencia profunda, apartadas de lo común o impuro, postrándonos ante su incomparable pureza y grandeza. Mis amadas hermanas ¿Cómo están? Gracias a Dios por reunirnos hoy a través de este medio ...