Apartadas para Dios (parte 2)
2 Timoteo 1:9 NTV Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús. La redención a través de Jesús no fue una solución de emergencia, sino un propósito eterno y soberano de Dios para mostrarnos su gracia. Todo el crédito de la salvación le pertenece a Dios y se hace visible a través de la obra de Jesús en la cruz. No nos salvó porque lo mereciéramos sino que es un regalo inmerecido o gracia. Ningún esfuerzo humano, ritual o buena obra puede comprarla o ganarla. La salvación y el llamamiento a vivir una vida santa van de la mano. Dios nos ha salvado no solo para librarnos de la condenación, sino para transformarnos y apartarnos para un propósito santo. Amadas como están? es una bendición estar nuevamente con ustedes, voy a continuar con la segunda parte de vivir apartadas para Dios. Habíamos dicho la semana pasada que Dios...