Encendiendo el Avivamiento en el Altar del Corazón


Oseas 10:12
Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. 

El profeta Oseas nos hace un llamado urgente al arrepentimiento y a la renovación espiritual, utilizando la agricultura como metáfora. 
Exhorta a abandonar la idolatría ("arar el barbecho"), practicar la justicia y buscar a Dios para recibir su misericordia. Oseas también nos invita a cambiar de conducta para cosechar bendición en lugar de juicio, siguiendo los mandamientos de Dios para obtener buenas consecuencias.
La cosecha, o el resultado final, será la bondad y el amor fiel de Dios, no el castigo.
Y cuando Oseas dice: "Haced para vosotros barbecho" (o romped el terreno duro): Se refiere a preparar el corazón, quitando la dureza, la terquedad e idolatría para que la palabra de Dios pueda germinar.

La condición espiritual actual de una persona (el suelo del corazón) determina su futuro. Cambiar el "terreno duro" del pecado por la "siembra" de la justicia trae una "cosecha" de la gracia de Dios. 

Entonces el pasaje nos hace un llamado urgente al arrepentimiento sincero, antes de que el juicio sea inevitable.
Dios promete traer restauración y enseñar el camino correcto a quienes obedecen este llamado y si el pueblo de Dios le buscan con verdadero arrepentimiento y perseverancia. 

Amadas ¿Cómo están?
En el programa de hoy hablaré sobre el avivamiento, este avivamiento un poco olvidado por los creyentes, el orgullo y el encanto del mundo les está engañando creyéndose autosuficientes.
Ya no hay fervor, ni pasión.
La iglesia, el pueblo de Dios necesita realmente un avivamiento y la clave esta en buscar a Dios, como dice en:
Salmo 69:32 (b)
Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.

Ahora ¿Cuál es el beneficio del avivamiento?
Amadas en tiempos de avivamiento la iglesia experimenta la presencia y poder de Dios en su máxima expresión, lo que parece imposible de experimentar, por eso una iglesia avivada es el principal medio a través del cual el plan de Redención se da a conocer al rededor del mundo.

Esta actitud debería ser siempre pero la iglesia se ha enfriado ya no confiesa su pecado convive con el, hay falta de perdón, desobediencia, rebeldía, ya no obedece la guía del Espíritu Santo haciendo su propia voluntad y lo que más causa tristeza es que ya no refleja a Jesús por eso el pueblo de Dios necesita seriamente un avivamiento. 

Recordemos que la Iglesia es aquella que por medio de la fe en Jesucristo ha recibido salvación y le pertenece, las personas que no le pertenecen no pueden ser avivadas, primero necesitan ser regeneradas y tener un nuevo nacimiento.

Pero a ellos, a los no creyentes también Dios los quiere avivar por su gran amor, su salvación está disponible para ellos, Dios sigue llamándolos a una comunión íntima con el, la invitación está dada hace más de dos mil años.

Alguien resumió el avivamiento de esta manera: 
El avivamiento es la obra soberana de Dios, que despierta en el corazón una mayor conciencia de la presencia de Dios, un nuevo amor a Dios, un nuevo odio por el pecado y hambre de su palabra. 

Al pasar el tiempo se ha escuchado de avivamientos, despertares espirituales en magnífica escala, pero pocos lo experimentamos hoy.

¡Señor hazlo de nuevo hoy! aviva los corazones y despierta un gran avivamiento, clama mi corazón desde lo profundo y recuerdo el
Salmo 85:6-8
¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti? Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salvación. Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura.

Creo que a sí como Dios ha mostrado su gloria en el pasado, el que hoy adoramos no ha cambiado, no es menos capaz de convertir los corazones hoy en su iglesia y porque no, de una nación llena de falsas ideologías, doctrinas, teologías extrañas que no compiten con Dios y por eso él esta dispuesto de manifestar su gracia, su gloria a este mundo caído y perdido en sus delitos y pecados.
Pero para ello la iglesia tiene que estar avivada por su Espíritu Santo.
Si buscamos a Dios de corazón con arrepentimiento genuino de nuestros pecados y no solo favores, podemos estar seguras qué el restaurará, renovará y avivará.

Tenemos que abandonar todo pecado que impida el avivamiento, confesar los pecados ocultos con arrepentimiento genuino, abandonándolo definitivamente con un cambio de conducta para tener una vida de santidad, leamos:
1 Juan 1:9: 
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Dios es inmutable (no cambia) y mantiene sus promesas incondicionalmente, incluso cuando las circunstancias parecen improbables. Su fidelidad significa que se puede descansar en su amor y perdón constante.

Dios promete escuchar, perdonar y restaurar las vidas apagadas, o a la nación cuando se cumpla el verdadero arrepentimiento.

En su inmensa misericordia hoy Dios se dirige específicamente a aquellas que le reconocen como Señor que tienen necesidad de él, que desean tener su dependencia, abandonando especialmente el orgullo y la autosuficiencia para un avivamiento en su corazón.

La promesa de Dios es, traer restauración a nuestra vida y al pueblo de Dios, la palabra dice en:
2 Crónicas 7:14
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

El contexto original de este pasaje fue una promesa dada al rey Salomón tras la inauguración del templo, en respuesta a tiempos de sequía o calamidad debido a la desobediencia

Y si la aplicamos este verso a nuestro tiempo vemos que el Señor hace un llamado a la reconciliación y a la conversión personal y colectiva. 
Dios desea que nuestros corazones sean obedientes y buscar una relación sincera con Dios. no solo pedir cosas

Ahora cuando es que necesitamos avivamiento en nuestra vida y en la congregación?
Primero y principal cuando hemos dejado a nuestro primer amor.
Amadas en el libro de Apocalipsis encontramos registrada la visión del apóstol Juan, en esta visión, Dios habla a siete iglesias, entre ella a la iglesia de Éfeso. Al parecer una vez había sido un grupo de creyentes ferviente profundamente enamorados del Señor, habían mantenido la pureza doctrinas y estaban apartados de la maldad trabajando duro y con perseverancia, pero aun así algo andaba mal, Jesús después de haberles alabado por sus fortalezas él les reprocha un asunto grave para él,  leamos:
Apocalipsis 2:4-5
Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Amadas con los años estos cristianos habían perdido de vista al Señor, su amor se habría enfriado y este desvío amenazaba con costarles muy caro.

La iglesia era trabajadora y doctrinalmente sólida, pero su motivación interna se había vuelto fría o mecánica, abandonando la pasión amorosa del principio.
Jesús les ordena tres acciones: recordar su estado anterior, arrepentirse y volver a las primeras obras, advirtiendo que de lo contrario quitará su candelabro.
Esto significa que Jesús retirará su presencia, reconocimiento y luz de la iglesia y si no se arrepiente de haber perdido su amor inicial, el resultado será el fin de su misión y testimonio. 

Hermanas, veamos la seriedad de este verso y la fuerte advertencia de parte del Señor, él desea ser el primero en todo. Otro sustituto como el amor al dinero, a la fama, a los placeres, etc. Hace que el amor a Dios se enfríe y pase a segundo plano convirtiéndose estos sustitutos en ídolos.
Él busca una relación apasionada, no solo obediencia mecánica.

En estos días el pecado está en su mayor expresión, y aún en la congregación, los creyentes están tibios y que dice ¿Dios de eso? que es repugnante para él.

Esta frase proviene de Apocalipsis 3:16 en la Biblia, donde se advierte contra la falta de compromiso espiritual. La metáfora describe la tibieza espiritual como una postura intermedia, ni fría ni caliente, que resulta desagradable y valorada negativamente. 

Jesús Se dirige a otra de las siete iglesias y es la iglesia de Laodicea para evitar la indiferencia. 
Leamos:
Apocalipsis 3:15-16 
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

La tibieza para el Señor representa la indiferencia, la autosuficiencia y la falta de pasión, un estado de comodidad espiritual. A diferencia del agua caliente que purifica o la fría que refresca, lo tibio carece de valor. Y esto trae una consecuencia. El texto indica que esta postura provoca el rechazo "te vomitaré de mi boca"

Amadas la tibieza espiritual demuestra nuestra triste condición, por ello necesitamos con urgencia un avivamiento a causa de nuestro pecados visibles y ocultos, leamos la amonestación del apóstol 
Santiago 4:8-9 
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 
Santiago nos hace una invitación a pasar de una vida de amistad con el mundo y pecado, a una relación íntima, pura y humilde con Dios, quien responde con su gracia, restauración y limpieza espiritual.

En última instancia el avivamiento bíblico, es una obra soberana y sobrenatural del Espíritu Santo, para que las vidas y las congregaciones recuperen su primer amor y vitalidad, tras un período de decadencia moral o espiritual. No es simplemente un evento emocional, sino un movimiento de gracia que produce arrepentimiento profundo, convicción de pecado y un renovado compromiso con la Palabra de Dios y la santidad. 

El llamado y a retornar por el Señor a través del avivamiento es una muestra de amor del corazón del Padre.
Por eso cuando:
Dejamos de amar a Jesús como una vez lo hicimos.
Cuando nos importan más los intereses y las ocupaciones terrenales que las cosas eternas. 
Cuando preferimos pasar tiempo en las redes sociales o ver series y películas en lugar de leer la Biblia y orar. 
Cuando no temblamos ante la Palabra de Dios. 
Cuando el pecado dentro de la iglesia se coloca bajo la alfombra y no se aborda a través de un proceso bíblico de disciplina y restauración.
Cuando toleramos «pequeños» pecados de chismes, de espíritu crítico y falta de amor.

Nuestras oraciones son palabras vacías seleccionadas para impresionar a otros. 
Nuestras oraciones carecen de fervor, están fríos y en nuestros ojos no hay lágrimas de arrepentimiento.

Cuando empezamos a encajar y nos adaptarnos a los patrones del mundo, en lugar de llamar al mundo a adaptarse a los patrones de Dios.

No somos movidas a predicarle a nuestros vecinos, compañeros de trabajo y conocidos que se encuentran perdidos y sin Cristo.

Cuando el fuego se ha ido de nuestros corazones, de nuestros matrimonios y de nuestra iglesia. 
Estamos ciegas ante la magnitud de nuestra necesidad y no creemos que necesitamos un avivamiento.
Y cuando no hay deseo de reunirse para ayunar y orar para buscar tener una vida consagrada.

Amadas la realidad en la congregación, es que hay una sequia espiritual que amenaza una consecuencia sino buscamos a Dios, su palabra en:
Joel 2:12-13 
Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.

El avivamiento siempre trae de regreso con la  autoridad de las Escrituras.
Jeremías 23:29
¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? 

La palabra de Dios es un arma de avivamiento qué lleva al arrepentimiento, la búsqueda ferviente de Dios y la renovación del Espíritu Santo para despertar la fe. 
Las escrituras nos invitan a humillarnos y volver a Dios para experimentar un tiempo de refrigerio espiritual y nueva vida proclamada con poder y autoridad.
La Biblia en el A.T nos deja un acontecimiento de avivamiento a través de la palabra de Dios 
Y es el avivamiento en el tiempo de Nehemías, que no fue solo la reconstrucción física de los muros, sino una restauración espiritual basada en el arrepentimiento, la centralidad de la Palabra de Dios y el compromiso renovado del pueblo. Comienza con la oración de Nehemías (cap. 1), sigue con la lectura de la ley por Esdras (cap. 8) y culmina en un pacto genuino (cap. 10). 

Además el avivamiento en Nehemías:
Comienza con quebrantamiento y oración: Nehemías, al conocer la condición de Jerusalén, se quebranta y busca a Dios con ayuno y oración. El avivamiento genuino nace del dolor por el pecado y la desesperación por la presencia de Dios.
Se fundamenta en la Palabra de Dios.
El avivamiento ocurre cuando la Palabra es leída, entendida y obedecida. Nehemías 8 muestra al pueblo escuchando con reverencia, lo que produce convicción de pecado y alegría.

Al escuchar la ley, el pueblo confiesa sus pecados y los de sus padres, lo que lleva a un cambio de conducta, alejándose de la mundanidad, produciendo arrepentimiento y cambio.

Aunque Nehemías lideró, el verdadero cambio fue una obra espiritual que revitalizó a la comunidad y Dios restauró la comunión y su identidad como su pueblo.

El avivamiento no es mera emoción, sino un retorno a la Palabra, arrepentimiento profundo y un compromiso práctico de vivir conforme a la voluntad de Dios 

El avivamiento somete la iglesia a Jesucristo como autoridad única.
Se busca que cada miembro tenga una experiencia genuina de salvación.

El avivamiento es el Espíritu Santo trayendo a la iglesia de vuelta a la autoridad de la Biblia, la soberanía de Cristo y que resulta en evangelismo. 
Hechos 1:8
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Un avivamiento genuino siempre resulta en la conversión de los no creyentes y un impulso misionero.

Otro ejemplo destacado de avivamiento en el Nuevo Testamento es el día de Pentecostés en Hechos 2:1-47. Cuando puedas te invito a leerlo.

Este evento se caracterizó por la venida del Espíritu Santo, la predicación audaz de Pedro, un profundo arrepentimiento y la conversión de aproximadamente 3,000 personas, marcando el inicio de la iglesia primitiva con unidad, oración constante y milagros. 

Los discípulos fueron capacitados con poder, evidenciado por el hablar en otras lenguas y una valentía renovada.
Pedro predicó sobre la muerte y resurrección de Jesús, lo que provocó convicción de pecado en la multitud.
La audiencia se sintió "compungida de corazón" y se bautizaron miles de personas.
Hubo un impacto social y espiritual profundo, donde compartían sus bienes, perseveraban en la oración, partían el pan juntos, estudiaban las escrituras y adoraban a Dios, provocando el favor y la gracia de Dios a todo el pueblo. 
¡Gloria a Dios!

Amadas tenemos que preparar nuestro corazón para el Avivamiento porque no es un simple toque emocional, sino es control total, restaura el primer amor que se enfrió, trae un deseo de meditar en las escrituras, de orar, alabar y obedecer a Dios. 

En algunas ocasiones el avivamiento resuelve conflictos, Dios capacita para humillarnos y perdonar las ofensas.
El avivamiento refresca el espíritu, según Hechos 3:19 los tiempos de refrigerios vienen de la presencia de Dios.
Allí en su presencia encontramos descanso genuino y avivamiento de nuestro corazón.
Amadas si están pasando por alguna sequía, su corazón se ha enfriado o peor aún está tibio, la llama de tu pasión por Jesús está por apagarse, el Señor quiere soplar en ti a través de su palabra, te dejo una cita de parte del apóstol Pablo:
2 Timoteo 1:6 
Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
¿Amén?

Oremos juntas:
Padre te alabamos y bendecimos, te pedimos perdón porque hemos dejado de buscarte intensamente, perdón por todos nuestros pecados que han enfriado nuestro corazón.
Padre después de haber estudiado brevemente sobre el avivamiento queremos orar para que en nuestra iglesia, en nuestra vida venga el renuevo fresco, qué Jesús se convierta en el primer amor, que tengamos el deseo de leer tu palabra, que haya libertad de amarguras, preocupaciones y que crezca el amor, perdón y fe en Dios.
Oh Señor, hemos oído tu palabra, y hemos temido. Oh Señor, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia.
Padre que cada una de nosotras al leer o escuchar este mensaje podamos cultivar el hábito de volvernos a ti primero cuando enfrentemos alguna tribulación, renueva nuestra mente preparando nuestro corazón para buscarte siempre en los días que nos quedan por delante, amén.

Hermanas me despido, espero que este mensaje haya sido de bendición, hasta la próxima semana Dios mediante, un abrazo.

EL AVIVAMIENTO NO ES EMOCION NI AGITACIÓN,  ES MAS BIEN UNA INVACION DEL CIELO QUE LE TRAE AL HOMBRE UNA DELIBERADA CONCIENCIA DE DIOS. 

¡Dios con nosotras!

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