El Poder Del Perdón: La Reconciliación

‭‭Mateo‬ ‭6:14‭-‬15‬ ‭
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

La falta de perdón es un obstáculo para nuestra propia sanidad espiritual y comunión con Dios, como creyentes, debemos perdonar, como reflejo del amor de Jesucristo y la fe, no como un trueque, sino como un resultado natural del corazón renovado por Dios.  

Si tenemos un corazón que perdona las ofensas de otros, reflejamos el corazón de Dios y abrimos la puerta para recibir su perdón en nuestras vidas y sobre todo rompemos la barrera dando paso a la reconciliación.

Hermanas las saludo con el generoso amor de nuestro Señor Jesucristo, es un privilegio poder compartir la palabra de Dios con ustedes hoy.
Espero se encuentren bien y que el mensaje de hoy sea un aliciente para tu corazón y tu alma, te pido me acompañes hasta el final.

El tema de hoy será sobre la reconciliación entre hermanas, amigas o familiares y el poder que tiene para sanar, soltar y avanzar hacia lo que Dios tiene para nosotras.
Ahora, ¿Que es la reconciliación?
Significa dar, una nueva oportunidad y aprender a vivir juntos de nuevo, transformando las relaciones quebrantadas en nuevas bases de confianza y afecto, lo que hizo Jesús por nosotras como lo dice las escrituras:
2 Corintios 5:18-19 
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Hermamas la reconciliación del ser humano con Dios es su iniciativa a través de su Hijo, no un logro humano. Dios eliminó la barrera del pecado y nos encargó el mensaje y ministerio de reconciliar al mundo con él, demostrando su gracia y amor. 

Nuestro Señor está interesado en que vivamos amistadas, y que practiquemos la bondad y la misericordia como Dios lo hizo con nosotras, ser cristiana no implica que todo estará bien y que todas las relaciones serán excelentes. 
Me temo que es así, porque las congregaciones están llenas de hombres y mujeres imperfectas que actuaremos sin querer muchas veces ofendiendo e hiriendo, quizás por falta de madurez o simplemente porque somos humanas y nos vamos a equivocar, por ello Pablo dejó escrito este versículo en su carta a una de las iglesias de Efeso, leamos:
Efesios 4:32
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

No obstante el perdón no es una transacción, sino una respuesta a la gracia de Dios, un acto de amor que rompe cadenas de amargura.

A veces la amargura es como esa pequeña zorra, tan fuerte que se necesita la intervención de Dios y la disposición de perdonar, obedeciendo su palabra. Pablo nos advierte sobre esta actitud en:
Hebreos 12:14-15 
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.

Este pecado de amargura, es quizás uno de los que más nos afecta ya que nos priva de la vida plena que Dios quiere para nosotras .
Es tan destructivo como una planta venenosa que echa raíces y envenena las relaciones.
Y como lo he dicho antes, la amargura es un pecado en reposo, crece bajo la superficie, en lo profundo del suelo de nuestros corazones, debemos estar atentas y vigilantes de no permitir que estas raíces encuentren lugar en nuestros corazones.

Entonces debemos perdonar como Dios nos perdona a nosotras ¿Es difícil de hacer? 
Claro que sí. 
El Señor nunca prometió un camino fácil, ni un Evangelio simple, ni normas ni principios rebajados. El precio es elevado, pero lo que se obtiene a cambio vale la pena. 
El Señor mismo ofreció la otra mejilla; soportó sin reproche que lo abofetearon y lo azotarán; sufrió toda indignidad y, sin embargo, no dejó escapar una palabra de condenación. 
Jesús sabía que somos muy difíciles de otorgar perdón, por ello dejó una oración modelo para seguirla:
‭‭Mateo‬ ‭6:12‬ ‭
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

En una ocasión el apóstol Pedro le hace una pregunta a nuestro Señor en:
Mateo 18:21-22 
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Pedro pensaba que estaba haciendo demasiado por qué en sus tiempos solo se podía perdonar tres veces, pero el Señor le invito a ir más allá, y extender misericordia, contando una parábola de dos deudores, en Mateo 18:23‭-‬34‬ 
‭Dónde da una enseñanza, sobre la magnitud del perdón divino y la obligación de perdonar a otros. Jesús narra cómo un rey perdona una deuda impagable a un siervo, quien este siervo, luego se niega a perdonar una deuda pequeña a un compañero. 
Además la parábola nos enseña que la medida del perdón que recibimos de Dios debe ser la medida del perdón que otorgamos a nuestros semejantes, sin límites. Y al final de la parábola Jesús concluye dando una severa advertencia:
Mateo‬ ‭18:35‬ ‭
Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Hermanas, quiénes han sido perdonadas inmensamente por Dios de la deuda del pecado, están obligadas a perdonar las ofensas menores de los demás, tal como Jesús pagó la deuda impagable por nuestros pecados y no practicarlo, trae consecuencias severas.
En última instancia es una advertencia grave sobre la necesidad de no guardar amargura. 

Entonces cuando verdaderamente entendamos la grandeza del don de Dios para nosotras, vamos a transmitirlo a otras. Hemos recibido la gracia, y a cambio deberíamos extender la gracia a otros y otras..

Por lo tanto Jesús establece que el perdón es la respuesta como cristianas ante el arrepentimiento sincero de los demas, rompiendo con la lógica humana de la venganza o los límites en la misericordia. En:
‭‭Lucas‬ ‭17:3‭-‬4
Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

La mención de "siete veces al día" simboliza un perdón ilimitado, indicando que no se debe llevar una cuenta de los errores u ofensas.
Debe existir el amor fraternal y la unidad en las relaciones, ya que el arrepentimiento del ofensor abre la puerta a la reconciliación. 

También debemos saber que aquellos que han pecado contra nosotras, a quienes tal vez no queramos perdonar, somos responsables ante Dios. 
En Hebreos 10:30
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.

Ahora es importante reconocer, que perdonar no es restar importancia a algo malo.
Cuando elegimos perdonar, liberamos a una persona de su deuda para con nosotras.
Dejamos a un lado el derecho de buscar venganza personal. Decidimos que no vamos a tomar las riendas del asunto.

El perdón no significa que actuamos como si no se hubiera hecho ningún mal; significa que reconocemos que la abundancia de la gracia nos ha sido dada y que no tenemos derecho a mantener la maldad de alguien sobre su cabeza.

Hermanas una y otra vez, la escritura nos llama a perdonar a los demás.
Mucho hemos recibido en cuanto al perdón, y de la misma manera se espera que respondamos con los demás, escuchen lo que dice en:
Lucas 12:48
Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
Aunque el perdón por lo general es difícil, el no perdonar es desobedecer a Dios y menospreciar la grandeza de su don.
Ahora, es más fácil derribar un muro que calmar al amigo ofendido, como lo dice en:
Proverbios 18:19
El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.

¿Hay alguien que te haya herido que tengas que perdonar en el día de hoy?

Jesús pone la barrera muy alta en lo que se refiere al reto de amar a nuestros enemigos, a nuestros críticos y aquellos que se ríen y burlan de nosotras. La prueba de nuestro carácter es cómo respondemos cuando sufrimos y tenemos dolor, así que aquí te dejo un verso que nos ayudará a perdonar y dejar actuar al poder de la reconciliación.
‭‭Colosenses‬ ‭3:13‬ ‭
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Amadas la reconciliación es limpiar la corrupción, el mal pensamiento que ha estado enfermando nuestra mente, el poder de la reconciliación debe ser más fuerte que la venganza, el odio y la enemistad.
Cuando uno se reconcilia con alguien es asombroso lo que pasa en ambos corazones, es como haber hecho una limpieza en nuestro sistema nervioso, es como superar una fiebre prolongada.
Sin embargo para que la reconciliación ocurra los que están distanciados empiezan a hablar, dejan a un lado el orgullo y el resentimiento, piden perdón y lo aceptan, y recuperan la confianza. 
El perdón tiene un efecto asombroso, alguien dijo que el perdón es como arrebatar un arma de la mano de la otra persona y la biblia dice en: Proverbios 17:9 PDT
El perdón restaura la amistad, el rencor la termina.

También la reconciliación implica buscar una solución a un conflicto, una pelea, un desacuerdo entre dos o más personas. Es perdonar, amar, ser misericordiosa, buscar la paz y el acuerdo. 

Amadas, el odio y la amargura dañan nuestras relaciones, nuestro corazón debe estar limpio y sano, para servir a nuestro Señor, la raíz de amargura produce en nosotras estancamiento espiritual, no nos deja avanzar en el carácter y estándar que debemos llegar como meta en nuestro cristianismo. 
Además de ello provoca heridas muchas veces irreparables.
A menudo por causa del orgullo que hay en nuestro corazón, no decidimos reconciliar nuestros corazones enemistados, la palabra de Dios nos dice que debemos cambiar, el odio por el amor.
Proverbios 10:12 dice:
El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas.

Hermanas debemos hacer nuestra parte y colaborar para que el perdón gane, cuando hay un desacuerdo, una ofensa, una herida, es una gran oportunidad para practicar el amor, no debemos esperar que la otra parte venga a buscarnos para disculparse.
También debemos tener en cuenta que cuando alguien nos falla o nos ofende, tratar de cubrir su pecado y no señalar ni juzgarla, recuerda que somos imperfectas en las manos del Perfecto y estamos en proceso. 

Cómo discípulas de Jesús debemos ir por la vida derramando perdón, pasar por alto la ofensa es una muestra de amor y por lo consiguiente es muestra de sabiduría.
Proverbios 19:11
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.

Ahora bien, si en algún momento tenemos algún inconveniente con alguna hermana, un familiar o una amiga, debemos desear la reconciliación, ya que esto derriba la pared de separación, esto le agrada al Señor, no poner excusas para perdonar, debemos construir puentes más no paredes, así demostramos una vida llena del Espíritu Santo y crecimiento, dando frutos para el Señor.
Debemos llegar a tal punto de amar a los que no nos aman, o nos hacen daño.

Amadas no debemos permitir ni dar lugar a que el enemigo siembre discordia en nuestro corazón, Jesús nuestro Señor nos dejó dicho que aún más allá de todo, debemos amar a los que pensamos son nuestros enemigos o a los que nos persiguen o difaman, en:
Mateo 5:44
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Ahora leamos una reflexión del amor verdadero que Jesús deja a sus seguidores y que aplica a nosotras, busquemos en nuestras biblias:
Lucas 6:32-34 dice así:
Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿Qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿Qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.
Jesús nos dice aquí que no hay nada de extraordinario si solo amamos a la gente que nos ama, cualquiera lo puede hacer y no hay nada de valor en ello. Esto es una exhortación a modelar una nueva manera de vivir caracterizada por el amor y la generosidad de nuestro Señor.

¿Estamos dispuestas a amar a los que no nos aman?

Sí tenemos en nuestro corazón algún tipo de enemistad o falta de reconciliación con algún ser amado, es el momento de ir a resolverlo, no esperar mucho tiempo, porque echará raíz.
Hermanas en el corazón que brota rencilla no obra la justicia de Dios. 
Santiago 1:20
Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Alguien dijo una vez:
"El qué es incapaz de perdonar es incapaz de amar"
Resolver todo tipo de enemistad es lo que nos manda el Señor y esforzarnos para soportar las ofensas, malos tratos en todas las relaciones.
Jesús nuestro Señor es además un buen ejemplo de reconciliación él, con su muerte en la cruz, pagó la deuda de nuestros pecados y nos reconcilió con el Padre cuando éramos sus enemigas.

Amadas tenemos un ministerio: el de la reconciliación, entonces si tenemos este gran servicio debemos ponerlo en acción, tenemos al mayor ejemplo de reconciliación, nuestro Señor Jesús. no debemos anidar en nuestro corazón odio, no albergar ni abrigar en nosotras la enemistad, dispongámonos a perdonar como nos manda nuestro Señor.

Escuché decir que el perdón es como un pegamento que repara las relaciones rotas.

Amiga que me oyes, si quizás, tienes una relación rota espero que esté mensaje haya calado tu corazón y busques la amistad con Dios primeramente y para ello tienes a Jesús como mediador. Porque la reconciliación con el Padre hará que puedas estar bien aún con tus enemigos, quizás no lo entiendas ahora pero a medida que vas a ir conociendo a Jesús y su amor por ti podrás dar a otros lo que recibas de Dios.

Para finalizar te inbito a ir juntas a los pies de nuestro Señor para limpiar nuestros corazones de alguna raíz de amargura que impida estar reconciliadas.
Oremos por los que no desean perdonar.
Que el poder de Su amor gobierne nuestro corazón para vivir en santidad, sin odios ni rencores, sea cuál sea la ofensa.
Dejemos todo a Sus pies, Él se encarga, pidámosle juntas que podamos tener la rapidez de perdonar y así vivir reconciliadas con todos y con este poder: reconciliar al mundo con Dios.
te dejo este verso para meditar en:
‭‭Proverbios‬ ‭3:3‭
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón.
¡Amen!

Hermanas me despido hasta nuestro próximo encuentro si así Dios lo permite, un abrazo. 

LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN VAN DE LA MANO, SON VIRTUDES QUE DEBEMOS PRACTICAR.
EL PERDON ES EL ANTÍDOTO PARA LA RECONCILIACIÓN, LA FALTA DE PERDON SEPARA LAS RELACIONES.

¡Dios con nosotras!

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