¿A Quién Vas A Servir?

Canal de Youtube 👇 


Mateo 6:24 
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Este verso es parte del sermón del monte que Jesús está dando a los discípulos y seguidores diciendo que no se puede servir a Dios y al dinero a la vez, porque son señores con demandas opuestas. 
Servir a Dios exige devoción total, mientras que las riquezas también exigen atención y lealtad. 
Jesús está llamado a la fidelidad exclusiva a Dios, advirtiendo sobre la idolatría del dinero y la necesidad de una vida centrada en lo espiritual, no en lo material.

Queridas hermanas bienvenidas, las saludo con la paz de Jesucristo, es grato estar nuevamente con ustedes hoy, le pido al Señor me ayude con su gracia y favor para desarrollar el tema.

Jesús en Mateo 6:24 nos lleva a reflexión sobre nuestra inclinación sobre el señorío y ver si nuestro corazón está dividido.
El corazón es un depósito donde se almacenan los ídolos, nadie lo conoce solo Dios.
Por eso está advertencia del lugar donde ponemos nuestro tesoro, ya que revela nuestras verdaderas prioridades como venía diciendo Jesús en:
Mateo 6:21 
Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Amadas: Si amamos las riquezas, viviremos en "oscuridad interior" y apartadas de Dios. 
Si buscamos primero el Reino de Dios, nuestras decisiones reflejarán esa devoción. 

La idea principal es que una persona debe elegir una prioridad, ya que inevitablemente se inclinará por uno, y al hacerlo, descuidará o "aborrecerá" al otro. 

Hay un peligro constante al materialismo, pero no es el dinero en sí, sino la codicia y la obsesión por las posesiones lo que se convierte en un ídolo. 
El dinero no es inherentemente malo, sino una herramienta; el problema es amarlo y convertirlo en un fin, no en un medio.
Esta avaricia esclaviza y nos aleja de lo eterno, enfocándonos en lo efímero. Té leo lo que dice en:
1 Timoteo 6:10 
Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Pablo advierte contra la avaricia y el materialismo, que son la fuente de muchos pecados y sufrimientos.

El amor desmedido por él,  es lo que corrompe; esta deseo aleja a las personas de Dios, las lleva a pecar, y termina causándoles una vida insatisfecha, desviándolas de la verdadera fe y el contentamiento. 

Volviendo al sermón de Jesús en Mateo 6:24 él habla de servir como un compromiso y el término Señor significa kirios, que implica ser amo o dueño.
Sabiendo esto debemos preguntarnos quién tiene el control de nuestra vida: ¿Dios o nuestras posesiones y deseos materiales? ¿Quién es nuestro verdadero Señor? ¿ A quien debemos servir?

Hermanas no debemos dejar que el trabajo, los deseos o las ansiedades diarias desplacen a Dios. Debemos poner a Dios en primer lugar en nuestras finanzas, tiempo y decisiones, usando el dinero como herramienta para bendecir, no como fin en sí mismo. 
Debemos estar contentas con lo que tenemos como dice en: Hebreos 13:5
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.

Amadas las escrituras nos dice más sobre este amor desmedido: y que no debemos afanarnos por ser ricos, mostrando que el dinero es un siervo, no un amo, porque el deseo de la carne lleva a la codicia y la infelicidad, leamos:
Proverbios 23:4-5 
No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.
 
Este verso nos advierte contra el esfuerzo excesivo por las riquezas, aconsejándonos prudencia y moderación, porque la riqueza es inestable y fugaz, como algo que de repente "le salen alas y vuela como un águila hacia el cielo", desapareciendo tan rápido como llegó, por lo tanto no debemos desgastar nuestra vida por algo tan volátil y banal.
Eclesiastés 5:10 
El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

Al ir viendo estás pautas me preguntó:
¿Entonces es malo o pecado tener mucho dinero?
Vamos a ver lo que nos dice las escrituras en:
Mateo 19:23 
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Atentas que dice que es difícil más no imposible para él. Quizás estás palabras de Jesús nos sorprendan porque se piensa que las riquezas son una señal del favor de Dios, pero Jesús nos muestra la verdad; el amor al dinero puede ser un obstáculo para entrar en el reino de los cielos.

Pero como ya dije: el problema no son las riquezas en sí sino cuando el corazón se aferra a ellas.

El amor al dinero es una trampa espiritual hace que el corazón se aparte de Dios y se apegue a lo terrenal que se resiste rendirse al señor.

El amor a las riquezas apaga la meditación santa , distrae el alma, en los momentos en que deberíamos pensar en la eternidad y preparar el corazón para encontrarnos con Dios.

Amadas este amor desordenado también destruye relaciones, provoca peleas entre familias, guerras entre naciones y divisiones en las congregaciones.

Es la raíz de gran parte de la injusticia la envidia y la falta de amor que hay en el mundo, por eso cuando sientas que tu corazón se aferra demasiado al dinero detente, apaga ese deseo con oración, son en esos momentos de codicia donde más necesitas buscar a Dios.

Jesús dijo claramente: "no podéis servir a Dios y a las riquezas" no podemos tener un pie en el cielo y otro en la tierra, ni amar a Jesucristo mientras vivimos esclavos del deseo y de querer tener más y más 
Ahora, hay una pregunta retórica que hace Jesús entre la vida espiritual y la relación con Dios, leamos: Lucas 9:25
Pues ¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?

Estas pregunta de Jesús es un llamado a detenernos y pensar, vivimos tan ocupadas tan llenas de actividades, de metas, de preocupaciones que fácilmente podemos perder de vista lo más importante: "nuestra alma"

Jesús nos pregunta de qué sirve tenerlo todo y ser millonarias, si al final perdemos lo que realmente importa.
Hermanas podemos ganar dinero, éxito, reconocimiento, incluso respeto, pero si perdemos nuestra comunión con Dios, si nuestro corazón se aleja del Salvador, entonces hemos perdido todo y el enemigo lo sabe y su estrategia muchas veces no es hacernos caer en un pecado escandaloso, sino mantenernos distraídas, un placer hoy, un compromiso mañana, un proyecto más y así poco a poco pasa el tiempo y el alma se enfría y la codicia va en aumento.

Por eso la Biblia nos llama a detenernos y reflexionar, tomar tiempo cada día para recordar que Dios esta presente, que la vida es breve y que él juicio vendrá, un día tendremos que dar cuentas de cada hora que vivimos.
No permitamos que los deseos infructuosos nos desvíen de lo celestial y nos roben lo más importante, más bien debemos preguntarnos:
¿Este deseo o placer es puro y duradero más que el gozo del cielo?

 Amadas pongamos nuestro corazón en orden con él, porque al final no cuenta lo que tuviste, sino a quien perteneces.

Las riquezas del mundo prometen seguridad, solo Jesucristo ofrece salvación, el corazón apegado a lo terrenal no puede ver el valor eterno del Reino de Dios.

Ahora en la biblia hay una parábola para que juntas reflexionemos sobre la avaricia qué desplaza a Jesús como Señor cuando lo colocamos en el centro del corazón haciéndose un ídolo.
Vayamos a ver la parábola del rico insensato en Lucas 12:16-21
Donde un hombre se jacta de su riqueza diciendo a su alma que descanse, mientras él se enriquece más, tanto que construyó graneros más grandes para almacenar su cosecha pero fue reprendido por Dios. 
Empecemos entonces.
Uno de los que estaba allí con Jesús le dijo que ordene a su hermano que le dé la parte de la herencia de su padre, pero Jesús no está de acuerdo y le dice que a él no le corresponde resolver el pleito entre ellos, donde les cuenta la parábola. 
Jesús empieza la historia con un mandato explícito para sus oyentes, leamos:
Lucas 12:15 
Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Para que sus discípulos y seguidores entiendan esto, Jesús va a empezar a contar sobre un hombre rico con una cosecha tan abundante que no tiene dónde guardarla, leamos:
Lucas 12:16-17 
También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?

Vemos aquí que la mente de este hombre está enfocada únicamente en sí mismo y sus posesiones, sin considerar a Dios ni a su prójimo. No hay gratitud ni generosidad en su reflexión, Jesús continua diciendo en:
Lucas 12:18-19
Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

Amadas este hombre toma decisiones egocéntricas y materialistas, ajenas a Dios.
Quiere acumular y asegurar su futuro material, sin pensar en lo eterno, en lo duradero.
Se centra en el placer y el descanso inmediato, creyendo que sus riquezas le dan seguridad y control sobre su vida, olvidando su dependencia de Dios. 
El rico se enfoca solo en lo terrenal y temporal, ignorando su verdadera necesidad espiritual y su relación con Dios.
¿Conoces personas así? Continuemos con los
Lucas 12:20-21 
Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Aquí vemos la represión de Dios, para llevarlo a reflexionar.
Porque la riqueza material es temporal y no puede comprar la vida ni acompañarnos después de la muerte.

Hermanas la riqueza no es mala en sí misma, sino la actitud de acumularla egoístamente, sin considerar a Dios ni a los demás.

Jesús con esta parábola nos enseña que la vida no se define por cuánto poseemos, sino por cómo usamos lo que tenemos para Dios. Acumular tesoros terrenales es una locura ósea ser una "necia" porque no podemos llevárnoslos; la verdadera sabiduría es ser espiritualmente rica, con un corazón dispuesto a compartir y a depender de Dios. 

Ahora, ser rico significa invertir en el Reino de Dios, compartir, amar al prójimo y buscar una relación profunda con Dios, lo que tiene valor eternal.

Amadas, el versículo que voy a leerles a continuación, es la conclusión de la parábola del mayordomo infiel que, ante el despido, usa las "riquezas injustas" para asegurar su futuro, demostrando sagacidad terrenal.
La enseñanza es que: no es una bendición si tuviste que pecar para conseguir dinero.
Y es que no podemos servir a dos señores ya que las prioridades y la lealtades entran en conflicto como lo dijo Mateo 6:24 y ahora
Lucas 16:13
Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Jesús usa esta parábola para ilustrar que las personas deben elegir entre dos lealtades opuestas: Dios o el dinero.

El corazón humano no puede dividirse; si te enfocas en acumular y depender de las riquezas, le estarás dando la espalda a Dios, quien debe ser tu verdadero Señor.
Servir a las riquezas es como adorar un ídolo, una forma de idolatría que nos aleja de Dios, porque el materialismo busca la satisfacción en cosas que no pueden darla verdaderamente.

Amadas el versículo es claro y es una advertencia sobre la avaricia y el materialismo, instando a los creyentes a usar los recursos mundanos, las "riquezas" para fines eternos, siendo mayordomos fieles de Dios y no esclavos del dinero. 

Al final de la parábola, los fariseos, que amaban el dinero, se burlan de Jesús, confirmando que estaban sirviendo a las riquezas en lugar de a Dios, lo que revela la verdad del versículo y el corazón de ellos.

Hermanas tenemos que decidir a quien vamos a servir, quien será el Señor de nuestra vida.

¿Estaremos dispuestas a renunciar todo tan solo para dar a demostrar que Jesús es nuestro Señor?

Ahora bien, para finalizar quiero leerte una historia de un hombre que realmente supo decir y declarar públicamente y sin temor que Jesús fue su Señor, este hombre no amaba la riqueza mundana y no tenía que hacer ninguna elección al respecto pero si con seguridad era rico para con Dios y se trata de:
Policarpo que vivió entre el año 70–156 d.C.
El fue obispo en una época de duros ataques contra los cristianos. A la edad de 82 años, fue arrestado por ningún otro crimen que el de ser cristiano. Todo lo que tenía que hacer para evitar la muerte era proclamar que «César es Señor». Policarpo respondió: «He servido a Cristo durante ochenta y seis años, y nunca me ha fallado. ¿Cómo puedo blasfemar de mi Dios quien me salvó?». Para Policarpo, el hecho de que «*Jesús es el Señor*» significó que no podía decir que «César es Señor». Firme en su posición por Cristo, Policarpo se negó a comprometer sus creencias y fue quemado vivo en la hoguera el 22 de febrero del 156. 
¡Gloria a Dios, por Policarpo! Su riqueza que obtuvo fue eterna, fue duradera, fue fuerte y probada con fuego real.

Hermanas: ¿De que sirve las riquezas en nuestra cartera, si hay pobreza de Dios en nuestro  corazón?
¡Si lo tienes a él, lo tienes todo y al que solo tiene riquezas en realidad no tiene nada!

Si el mundo y sus riquezas ocupa el centro de tu corazón no habrá espacio para el reino de Dios 
La verdadera discípula de Jesucristo está dispuesta a dejarlo todo por él y hay una gran libertad en eso.

Cuando el corazón está muerto a los placeres de este mundo,  ya no necesita acumular y comparar.
El alma que ha aprendido a estar contenta con poco descubre una paz que el dinero nunca podrá comprar.
Así que pidámosle a Dios un corazón desprendido,  demos gracias por lo que tenemos, usemos nuestros recursos para servir y bendecir y recuerda que nuestra verdadera riqueza está en Jesucristo.

Oremos juntas:
Oh Padre te alabamos y bendecimos tu Santo nombre, perdónanos por que nuestro corazón quizás, muchas veces te ha abandonado para ir en pos del dinero, nos arrepentimos de nuestra avaricia, ayúdanos a depender más de ti y buscar tus riquezas eternas, ayúdanos a no acumular desmedidamente, y si nos has dado riquezas, que lo podamos usar para la extensión de tu reino, Padre que nuestros ojos siempre estén fijos en ti y no en el mundo y sus ídolos, ayúdanos a nunca negarte con nuestros hechos que eres nuestro Señor y así como Policarpo agradarte a ti solamente, gracias por tu palabra de hoy y que pueda cumplir el propósito para lo cuál es enviada, en el nombre de Jesús tu hijo amado,  Amén.

SI SABEMOS CONTROLAR NUESTRO DINERO, SEREMOS RICOS Y LIBRES, PERO SI EL DINERO NOS DOMINA SEREMOS REALMENTE POBRES.

¡Dios con nosotras!

Comentarios

Entradas populares de este blog

El plan perfecto

El Dios que me ve

Vasijas Llenas De Dios