Nuestra Redención
1 Pedro 1:18-19
Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
El apóstol Pedro con este verso nos demuestra el valor que Dios nos ha dado al mostrar el precio que pagó por nosotras.
No pagó con dinero cualquiera: «plata u oro».
No pagó con una moneda temporal por una transacción eterna. Sino que Pedro nos revela que pagó por nosotras con la sangre de su propio Hijo, un precio de valor ilimitado, quien se ofreció a sí mismo como un cordero perfecto para nuestra redención y ser libres de la esclavitud del pecado, rescatadas de una vida vacía y sin sentido.
Amadas hermanas ¿como están? Después de haber estado junto a mis hermanas, Gisela, Evelin y Amayra en unos vídeos hablando de la salvación de nuestra alma basándonos en historia bíblicas que Dios nos dejó en su palabra, hoy veremos la efectividad de la sombra que se relatabamos en la historia de Rut y Noemí que es nuestra Redención.
Veremos cómo nuestro Goel, vino a darnos vida y vida abundante.
Por tal motivo te pido hermana me acompañes hasta el final deeste mensaje y si es de bendición puedas compartir con las demás que lo necesiten.
Ahora antes de continuar deseo ampliar más sobre nuestro Goel.
En la Biblia, Goel significa "redentor" o "vengador de sangre" y se refiere a un pariente varón cercano con la obligación de proteger a su familia.
Entre las principales responsabilidades del Goel, era:
Redención de tierras: el tenía que recomprar y devolver a la familia la propiedad que se había perdido o vendido.
Y además vengar la muerte de un miembro de la familia, buscando la justicia y protegiendo a su gente.
El Goel debería Casarse con la viuda de un pariente fallecido sin descendencia para asegurar que el nombre del difunto no desapareciera y que su herencia no se perdiera, conocido como el matrimonio levirato.
El Libro de Rut es un ejemplo clásico de la figura del Goel. En la historia, como ya la hemos visto, Booz cumple el papel de Goel para Rut y Noemí redimiendo la propiedad de Elimelec y casándose con Rut después de que otro pariente más cercano rechazara la responsabilidad.
Ahora, el Goel como figura de Dios en un sentido más amplio, Dios es descrito como el Goel de Israel, un pariente-redentor que rescata y libera a su pueblo de sus enemigos y opresores. Un ejemplo de este concepto es el nombre "Jehová-Goel" o "El Señor es mi Redentor".
Ahora veamos a Jesús como el Goel.
Nosotras como cristianas creemos que Jesús, a través de su sacrificio, actúa como el Goel supremo, redimiendo a la humanidad de la pena del pecado y liberando a las personas de la servidumbre de Satanás.
La misión de Jesús se ve como el cumplimiento del rol del Goel, ya que redimió a su pueblo (la iglesia) de sus pecados, un acto que la ley del Antiguo Testamento prefiguraba.
Por lo tanto, aunque "Goel" no es el nombre de Jesús, el concepto del Goel es una figura profética que prefigura a Jesús, el "Pariente Redentor" como el "Redentor" supremo.
Después de estos conceptos entonces continúo con el tema de la redención a través de Jesucristo que es el mensaje central del Evangelio.
Dónde hoy veremos la obra objetiva de Dios a favor de la salvación de las personas y reflexionar sobre uno de los pilares fundamentales de nuestra fe, ya que estábamos sin él, bajo su juicio, éramos sus enemigas y teníamos una condena, leamos:
Ezequiel 18:4
He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
Este versículo se encuentra en el contexto de un capítulo en el que el profeta Ezequiel aborda la cuestión de la responsabilidad personal y la justicia divina.
Nosotras sabemos que todas las almas le pertenecen a Dios, dónde su soberanía descansa sobre la vida y la muerte. Dios es el creador y tiene autoridad sobre cada ser humano.
Pero a la vez Dios nos dice que cada persona es responsable de sus propias acciones.
No se puede culpar a los padres por los pecados de los hijos ni viceversa. Cada uno será juzgado por sus propios actos.
Ahora, la declaración "el alma que pecare, esa morirá" señala que el pecado tiene consecuencias graves, y que la muerte espiritual es el resultado del pecado. Esto resalta la necesidad de un Salvador, un redentor para rescatarnos y guiarnos a él en arrepentimiento y fe para vivir una vida recta ante Dios.
Mis amadas Dios no ha cambiado ese decreto porque Dios nunca cambia: "La inmutabilidad de Dios es el terror de los malvados"
Ahora bien, ser rescatadas es ser salvas, puestas en libertad y liberadas del peligro del ataque o del daño.
Nuestro Señor, es aquel Goel que no rescata y nos lleva a un lugar seguro, el rey David lo había experimentado cuando Dios le libró de sus enemigos y de la mano del Rey Saúl y lo vemos declarando un cantico de liberación en:
2 Samuel 22:2-3, 20
Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.
Y me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.
Sabemos hermanas que el pecado se hereda de nuestros primeros padres y nacemos con él y este nos lleva a la perdición por ello necesitamos un Salvador, sí, para librarnos de esa vida de muerte, para rescatarnos de ese camino para traernos al suyo.
La verdad es que Jesús cuando dijo en
Lucas 19:10 que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, lo realizó con amor con su gente en su tiempo y dejó esa verdad establecida para los pueblos gentiles y, las naciones venideras.
¡Que misericordioso y compasivo!
Ahora el oro y la plata aunque son pasados por el fuego para hacer purificados con el tiempo se corrompen, necesitamos productos especiales para su limpieza son joyas perecederas sin valor ante tal comparación con la sangre preciosa de Jesús como leímos en la 1 carta de Pedro.
Hermanas vemos entonces que no tenemos nada que ofrecer a Dios por nuestra redención, además amadas qué tenemos nosotras que Dios pueda necesitar, su sangre fue suficiente para nuestra redención y lo vemos en:
Efesios 1:7
En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
Hermanas en la biblia el profeta Isaías dijo que todos nos hemos descarriados como ovejas, cada cual se apartó por su camino.
Y esa condición se ve aún en la actualidad, en este mundo caído, lleno de confusión y desesperanza, por tanto la redención es un faro de luz que guía hacia el amor y la gracia de Dios.
Y ese es el motivo por lo cual Jesús dejó su hogar, su trono para mostrarnos su amor, él tuvo misericordia y lo vemos en:
Mateo 9:36
Y al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.
Hermanas la imagen de las ovejas sin pastor se usa en otros contextos para describir la aflicción y la falta de guía, un ejemplo lo vemos en:
Ezequiel 34:5
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
Cuando amor de parte del Padre y mandar a su Hijo para buscarnos, para guiarnos y salvarnos de la maldición del pecado que nos tenía agobiadas, esclavizadas por un poderoso enemigo, Jesús vino a desbaratar toda su obra, trayendonos libertad para nuestra alma.
Desde el principio, la humanidad ha estado atrapada en el pecado como nos dice:
Romanos 3:23
"Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios."
Hermanas cada una de nosotras ha fallado en cumplir con la gloria que Dios espera de nuestra parte.
El pecado nos separa de nuestro Creador, y por nuestra naturaleza caída, necesitamos un Salvador.
Dios, en su infinito amor y misericordia, no nos dejó en nuestra condición perdida.
Amada así como el Apóstol Pedro, también Pablo nos recuerda que la redención no es algo que podamos lograr por nuestro propio esfuerzo; es un regalo inmerecido que recibimos a través de la fe en Jesucristo.
Él tomó nuestro lugar, llevando sobre sí mismo el peso de nuestros pecados. Su sacrificio fue perfecto y suficiente para cubrir todas nuestras transgresiones.
Pero saben amadas la obra de Dios planificada antes de la fundación del mundo, no termina en la cruz. La resurrección de Jesucristo es el sello definitivo de nuestra redención.
En Romanos 6:4
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que, como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva."
La resurrección nos ofrece una nueva vida, una vida transformada donde podemos vivir en la libertad del perdón.
Amadas Jesús como figura del Goel, nos libró como dice Pedro de nuestra vana manera de vivir, porque no estábamos en su voluntad, en su camino de muerte, no es lindo recordarlo pero muchas veces es necesario porque necesitamos traer a memoria de dónde Dios nos rescató, derramando su valiosa y preciosa sangre sin contaminación, ni corrupción, porque Jesús así lo es, sin defecto y absolutamente sin pecado alguno. Pedro lo vio y dio testimonio de ello en:
1 Pedro 2:22
El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.
También Juan dio testimonio en su carta de él
1 Juan 3:5
Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
Claramente Juan nos dice aquí, el doble propósito de la venida de Jesucristo: primero, vino para eliminar los pecados de la humanidad, nuestra Redención y segundo, porque él mismo estaba completamente libre de pecado.
Jesús es la solución a la pecaminosidad humana.
En detalle nuestro Señor para quitar nuestros pecados, fue deshacerse del poder y las consecuencias del pecado.
Ya qué Jesús es un ser de pecado cero, lo que lo convierte en el único que podía lograr esa tarea.
Su santidad e inocencia son fundamentales para su obra de redención.
No obstante como Jesús no tiene pecado, el pecado no está atado a él, significando entonces que Jesús está libre de la condición humana que todos los demás tenemos.
Este punto es crucial para entender por qué es capaz de "quitar" nuestros pecados.
Amadas el apóstol Juan con este verso ofrece esperanza a los creyentes, ya que muestra que se puede vivir una vida sin ser esclavo del pecado. Como Jesús no tiene pecado y está en nosotros, debemos esforzarnos por vivir una vida pura, similar a la de él.
Mis amadas Jesús cumplió su obra perfecta acá en la tierra, limpió nuestros pecados, nos reconcilió con el padre y fuimos justificadas por sus méritos para luego volver al lugar de donde vino como dice en: Hebreos 1:3
El cual siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de sus sustancia y que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo se sentó a la diestra de la majestad en las alturas.
Hermanas y ahora desde su trono él aún está salvando a través de su Espíritu Santo. Su obra de Redención es para toda la humanidad.
Por ello te pregunto amigas que me oyen,
¿Qué debemos hacer con esta maravillosa verdad?
En Hechos 2:38, Pedro dice:
"Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo."
Entonces la respuesta a la redención es el arrepentimiento y la fe en Cristo. Si aceptas a Jesús como tu Señor y Salvador, serás lavada, renovada y sellada con el Espíritu Santo.
Por eso las invito a reflexionar sobre su propia vida, hago otra pregunta:
¿Han aceptado este regalo de redención?
Si no lo han hecho, hoy es el día perfecto para abrir tu corazón a Jesucristo y experimentar esta redención, este lavamiento de pecados de parte de Dios, ven a él con un espíritu humilde y arrepentido. Jesús quiere redimirte, rescatarte de tu mala manera de vivir, perdonarte, redimirte, colocarte en un lugar seguro junto a él y empezar una relación en comunión contigo, serás una joya que él irá limpiando, no lo pienses más, pon tu esperanza en él, no importa cuán lejos hayamos caído, siempre hay esperanza en él y entonces dirás como el salmista en:
Salmo 73:28
Pero en cuanto a mí el acercarme a Dios es el bien, he puesto en Jehová el señor, mi esperanza para contar todas sus obras.
Y si ya han experimentado esta redención, vivan cada día agradecidas y compartan este mensaje con aquellas que aún no lo conocen.
Oremos juntas:
Padre, te exaltamos, te damos gracias por la redención que tenemos a través de Jesucristo tu Hijo, gracias por enviarlo a esta tierra y ser nuestro Goel, nuestro Salvador. Te pedimos que continúes salvando esas almas que viven descarriadas cómo ovejas sin pastor, trae arrepentimiento y fe para que puedan ser salvos, Señor ayúdales a venir a ti y ser salvos del enemigo de su alma, Señor y a nosotras ayúdanos a vivir en esa verdad y a compartir tu amor, tu redención con el mundo necesitado, en el nombre de Jesús, amén.
Amadas me despido de ustedes con el deseo que nos podamos encontrar en otra ocasión, gracias por acompañarme hasta aquí, reciban un abrazo y que la bendición de Dios sea con todas ustedes.
JESÚS NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR PAGÓ UN ALTO PRECIO POR NUESTRA SALVACIÓN Y REDENCIÓN, QUE ES DE MUCHO VALOR MAS QUE LAS JOYAS.
¡Dios con nosotras!
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