El Arrepentimiento Verdadero
Lucas 5:31-32
Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
Con estas palabras Jesús se enfoca en aquellos que reconocen su necesidad de perdón y salvación, no en quienes creen que ya son perfectos o autosuficientes.
Él no vino a buscar a los que se creen justos, sino a los pecadores, usando la metáfora de que un médico va a los enfermos, no a los sanos.
Aquí vemos que Jesús está dando una respuesta a los fariseos, quienes le criticaban por comer con recaudadores de impuestos y pecadores, a quienes ellos consideraban "impuros".
Amadas Dios las bendiga, doy gracias a Dios por darme una oportunidad mas de estar por este medio y tráeles su mensaje, su palabra.
Anhelo y deseo puedas ser edificada con esta reflexión y si te es de bendición puedas compartirlo con las que tú sabes que lo necesitan, muchas gracias.
La semana pasada hablé sobre como tener Un Encuentro Verdadero Con Dios donde di algunos consejos para ello y vimos dos historia maravillosas que tuvieron un a solas con el Salvador del mundo.
Hoy quisiera con la ayuda de Dios continuar sobre el tema pero me enfocaré en:
El arrepentimiento verdadero.
La palabra arrepentimiento es muy importante y básica para todo creyente en la Biblia.
Su significado viene de la palabra griega «metanoia» que quiere decir: cambio de mente.
Dónde nuestra vida le da el a Dios primer lugar, dándole la espalda a las cosas malas. A eso lo que arruinan nuestra vida y rompen nuestra relación con Dios Padre.
Ahora el arrepentimiento significa sentirlo tanto que dejamos lo que a Dios no le agrada, librarnos de las cosas malas es algo que mejora nuestra vida, pero solo es la primera parte.
El cambio de corazón y mente no solo significa apartarse de las cosas malas, sino también tiene que ser genuino y verdadero para volverse hacia Dios y el bien.
Hermanas dice la biblia que el arrepentimiento genuino se evidencia por su fruto.
El remordimiento no es suficiente; se requiere un cambio de mente, corazón y vida.
Casi siempre es arrepiéntete, arrepiéntete y cree. Arrepiéntete y pon tu fe en Jesucristo.
No es solo un caso de mirar atrás, sino también de mirar al porvenir.
El arrepentimiento genuino comienza por tener el corazón quebrantado, como lo hace el salmista ante su Señor en el:
Salmo 51:10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Amadas el arrepentimiento conlleva humillarse ante Dios. Pero él no te deja ahí. No quiere solamente que mires atrás con arrepentimiento sino que mires al porvenir con gozo.
Ahora bien, La misión de Jesucristo al venir a la tierra fue de llamar a su pueblo al arrepentimiento y lo vemos en:
Mateo 4:17
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
También Jesús llamó a esas personas con corazones quebrantados, que reconocen que necesitan un cambio en su vida, que admiten su bancarrota espiritual a aquellos que son pobres en espíritu para ser felices, como lo dijo en:
Mateo 5:3
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
El pobre de Espíritu no es aquel que es escaso de recursos materiales, sino él que da a notar humildad de corazón, donde reconoce su debilidad espiritual, su profunda necesidad de Dios, y lo lleva a buscar el arrepentimiento recibiendo la "bendición" prometida: una profunda felicidad espiritual conocida también como bienaventurado, y así obtener la recompensa que es el reino de los cielos.
Nuestro Señor a estos pobres de Espíritu toma de su tiempo para mostrar que ellos son los que necesitan ayuda como un paciente enfermo necesita un médico.
Por lo tanto la Biblia llama a reconocer el pecado y confesarlos para recibir el perdón, y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, como dice en:
Proverbios 28:13:
El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanza misericordia.
El hombre o mujer que vienen al arrepentimiento es porque desean un cambio radical, un cambio de corazón y a una vida transformada, para recibir nuevas fuerzas como dice en:
Hechos 3:19
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.
Hermanas al venir al Señor existe una profunda tristeza que produce el arrepentimiento.
Con las escrituras vamos a distinguir entre la tristeza piadosa, que lleva al arrepentimiento y la salvación, y la tristeza mundana, que resulta en desesperación y muerte y lo encontramos en:
2 Corintios 7:10
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Hermanas la tristeza según Dios: Es una aflicción que proviene de nuestro entendimiento de que hemos ofendido a Dios y causado dolor al Espíritu Santo. Esta tristeza no es un fin en sí misma, sino que es un instrumento que Dios usa para guiarnos hacia un cambio genuino y una salvación duradera.
La tristeza del mundo: Se refiere a un sentimiento de culpa o arrepentimiento por las consecuencias del pecado o por ser descubierto. Esta tristeza está centrada en el propio sufrimiento y no en Dios, y puede llevar a la desesperanza y la destrucción, como le sucedió a Judas.
En pocas palabras, Pablo nos dice que: mientras que la tristeza que nace del mundo lleva a la muerte, pero la tristeza que Dios produce es un camino para el arrepentimiento que resulta en salvación y en un cambio que no se lamentará.
El problema es que muchas personas aún no desean venir al arrepentimiento, no hay hambre ni sed de justicia ni de Dios, sus vidas son gobernados por el príncipe de las tinieblas.
Pero en este momento me dirijo a ti que te sientes autosuficiente, a que te detengas un momento y prestes atención como el apóstol Pablo describe la vida sin Jesucristo y las bendiciones que pierdes por estar alejada o alejado de Jesucristo.
En las escrituras, en la carta a los Efesios hay un capítulo donde muestra algunos términos, específicamente en el capítulo 2:1-22
Por el tiempo no lo leeré , pero si te diré cuales son, Pablo nos dice que sin Jesucristo:
Estas muerta en transgresiones y pecados siguiendo el sistema del mundo impulsada por tus deseos pecaminosos, haciendo tu propia voluntad y tus propósitos.
Además eres objeto de la ira del Padre por estar separada de Jesucristo.
Y te dice mas que: estas excluida del reino de Dios, ajena a los pactos de la promesa, sin esperanza, en el mundo, lejos y separada por el muro de enemistad, siendo así una extraña para él.
Pablo describe también la diferencia que Jesús hace o marca en estos términos contrastantes según Efesios que:
Con Jesucristo, Dios nos resucitó, sentándonos con él en las regiones celestiales.
Además recibiendo estos beneficios:
Somos la obra maestra de Dios, creadas en Jesucristo para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano mediante la sangre de su Hijo quien nos reconcilia con Dios mediante la cruz, para tener acceso al Padre por un mismo Espíritu para convertirnos en conciudadanos de los santos, miembros de la familia de Dios y lo mas maravilloso es que somos morada de Dios por su Espíritu siendo Jesucristo mismo, la piedra angular del nuevo templo, la iglesia.
¡Gloria a Dios!
Ahora después de haber visto esta relación te pregunto:
¿Deseas continuar separada de Dios y continuar alejada de él?
¿Deseas experimentar un cambio de mente, un arrepentimiento genuino y verdadero?
Entonces amiga es necesario la confesión para recibir perdón del pecado como dice en:
1 Juan 1:9
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia.
Alguien dijo:
Imagínate que te has pasado el día entero cavando una zanja en el patio de tu casa. Al final del día estás muy sudado y completamente sucio de pies a cabeza. Pero esa noche tienes un compromiso con alguien muy importante que te ha invitado a cenar. ¿Sería lógico que te pusieras una ropa limpia sin haberte bañado primero? Por supuesto que no. ¿Y qué tal si te das una ducha y te lavas muy bien, pero luego te pones la misma ropa con la que estuviste cavando todo el día? ¡Eso sería totalmente absurdo y ridículo! Tú necesitas las dos cosas: Una buena ducha y una ropa limpia. Y eso es exactamente lo que necesitamos para presentarnos delante de Dios. Por eso Él nos lava de nuestros pecados con la sangre preciosa de Cristo, y luego nos viste con la ropa de gala de Su justicia perfecta, después de confesar nuestro pecado.
Hermana, el arrepentimiento nos lleva a mirar a Jesús pero aún muchas veces siendo creyentes pecamos, pero hay una gran verdad, el Espíritu Santo que mora en nosotras nos da convicción de pecado y corremos a los pies de Jesús y ponemos el arrepentimiento en práctica, porque las escrituras no invita hacerlo como dice en:
2 Crónicas 7:14
Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se apartan de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
Hermanas Dios nunca da un sentimiento vago de culpa.
Si el sentimiento de culpa viene del Espíritu Santo, revelará el pecado específico que necesita ser tratado.
Ahora quiero recordarte algunas figuras bíblicas como David, Pedro, Jonás y Zaqueo que se arrepintieron de corazón a Dios, mostrando un genuino arrepentimiento y un deseo de cambio.
El arrepentimiento de David es un modelo de confesión y súplica por perdón y restauración.
Tras el mensaje del profeta Natán, él se dio cuenta de la gravedad de su pecado y expresó un profundo dolor y arrepentimiento, pidiendo compasión y perdón a Dios.
Su arrepentimiento se manifiesta claramente en el Salmo 51, donde asume la responsabilidad de sus actos, reconoce su ofensa contra Dios y apela a Su misericordia.
Pedro, tras negar a Jesús, fue perdonado y se le dio una nueva misión.
A pesar de su valentía inicial, Pedro negó a Jesús tres veces.
Después de la resurrección, en un encuentro personal con Jesús, Pedro reafirmó su amor y fue perdonado, recibiendo la encomienda de apacentar las ovejas de Jesús, lo que simboliza su nueva oportunidad.
Jonás demostró arrepentimiento al cumplir la voluntad de Dios, aunque inicialmente su reacción fue de ira, el profeta Jonás demostró su arrepentimiento al aceptar la voluntad de Dios y cumplir su misión de predicar a los habitantes de Nínive.
Mientras que Zaqueo demostró su cambio de corazón al enmendar los pecados que había cometido como recaudador de impuestos.
Con ese oficio él había oprimido al pueblo, pero al encontrarse con Jesús, reconoció su pecado y se arrepintió.
Su cambio fue demostrado al enmendar sus errores y devolver lo que había robado, mostrando un verdadero arrepentimiento y una conversión a Dios.
Con estos ejemplos de arrepentimiento queda demostrado que existen elementos clave para un arrepentimiento genuino o verdadero que son:
Confesión: Reconocer la gravedad del pecado.
Responsabilidad: Asumir la culpa sin culpar a otros.
Dolor: Sentir un profundo pesar por el pecado cometido.
Petición de perdón: Apelar a la misericordia de Dios para obtener el perdón.
Cambio de vida: Manifestar la conversión a través de acciones concretas o frutos signos de arrepentimiento como dice en:
Lucas 3:8 parte "a"
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento...
Entonces amadas vayamos al Señor con toda honestidad, todo dentro de la luz, esos pecados de los cuales estamos tan avergonzadas, Dios dice Si tú los traes a la Luz, y te arrepientes te limpiaré por completo.
Todas esas cosas de las cuales te avergüenzas y te hacen agachar la cabeza.
¿Recuerdas al publicano en Lucas 18?
Cuando puedas te invito a leerlo.
La parábola dice que él sólo agachaba su cabeza porque estaba avergonzado, él lleva todo su pecado, si seguro que lo llevó todo.
¿Saben que? Él mostró todo su pecado en dos palabras, “Dios, sé propicio a mí,” ¡Oh soy pecador!
¿Acaso no es una buena forma de resumirlo todo? ¡Qué confesión! Yo soy “EL pecador.” No simplemente “un pecador” Él se reconoce a sí mismo por lo que es ¿Y qué ocurrió? Jesús dice que él volvió a casa justificado. ¿Qué significa eso? Limpio de todas sus injusticias.
Limpio. ¿Qué fue lo que hizo? Expuso todo a la luz con un corazón quebrantado y arrepentido y Dios le perdono sus pecados.
¡Bendito Señor!
Hermana para finalizar te doy una buena noticia es que Jesús llevó todos tus pecados en la cruz y el te ha perdonado, como al publicado de la parábola el ha visto tu corazón arrepentido y el juicio de Dios ha sido pospuesto.
Solo aquellos que se niegan absolutamente a arrepentirse caen bajo Su juicio.
Hermanas Dios da, como al faraón en tiempo de Moisés, muchísimas oportunidades de arrepentirse, El deseo de Dios es que todos lleguen al arrepentimiento como dice Pedro en su
2 Pedro 3:9
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Amada hermana aguarda expectante el regreso de nuestro Salvador Jesucristo con una vida integra y fructífera.
Amiga que me oyes pon en orden tu vida ahora, y asegúrate de que no haya rechazo al arrepentimiento en tu corazón.
Responde de la manera adecuada a estas advertencias y si acaso vienes a él en un verdadero arrepentimiento ayuda a todos los demás a hacer lo mismo.
Oremos juntas:
Padre te alabamos y reconocemos que no hay salvación fuera de ti. Por ello venimos a ti en arrepentimiento buscando tu perdón para ser limpias.
Te ruego para que te des a conocer a aquellas que están viviendo en oscuridad. Ayúdalas a ver su necesidad de un Salvador para que se vuelvan de sus malos caminos. Padre, haz brillar tu luz y envía tu espíritu para convencer corazones y llevar arrepentimiento.
Gracias porque tú eres un Dios que resucita a los que están muertos en sus delitos y pecados por gracia. Gracias por perseguir a los perdidos mucho después de que nosotras hayamos perdido la esperanza.
Señor, gracias porque en la cruz cargaste con mis pecados para que nunca tuviera que enfrentarme al juicio descrito aquí en este mensaje, en el nombre de Jesús, amén.
Amadas me despido y gracias por escuchar el mensaje de hoy. Un abrazo.
EL ARREPENTIMIENTO VERDADERO ES UN CAMBIO DE CORAZÓN Y MENTE PARA ACERCARNOS A DIOS, APARTANDONOS DEL PECADO CON EL DESEO SINCERO DE OBEDECER SUS MANDAMIENTOS.
¡Dios con nosotras!
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