¿Cómo está nuestra fe?

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2 Corintios 5:6-7
Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista).

El apóstol Pablo nos anima con este verso a vivir con confianza y seguridad, sabiendo que aunque estamos separados temporalmente de la presencia física del Señor, nuestra vida debe estar guiada por la fe, y no por lo que vemos o sentimos. 

La vida del cristiano debe estar marcada por la fe. Vivir por fe significa confiar en Dios en todas las áreas de nuestra vida.

Hermanas reciban un saludo afectuoso, agradecida a Dios por una oportunidad mas de traerles su mensaje.
Empiezo haciendo una pregunta:
¿Cómo está nuestra fe?

En el mensaje de hoy juntas lo vamos a descubrir.
Primero quiero llevarte a leer una parábola que enseñó Jesús en
Mateo 13:31-32
Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Jesús claramente en su explicación muestra cómo el crecimiento es enorme, de una semilla casi invisible a un árbol capaz de soportar el peso de aves sobre sus ramas.

Aplicando esta parábola a la fe, diría que la semilla de mostaza aunque es pequeña, puede crecer y producir grandes frutos en nuestra vida.

La semilla de mostaza es resistente a la sequía, el calor y las heladas. Crece bien en casi todos los tipos de suelos, aunque se aclimata mejor en suelos francos sin costras, que no impiden que brote la planta. También se obtienen buenos resultados cuando se pone en suelos arcillosos, frente al fuego o al ser pisada no se rompe ni se quiebra, es una de las semillas más fuertes que existe y nuestra fe, del mismo modo, debe ser resistente.

Esta semilla puede representar una pequeña chispa de fe que, con el tiempo y el cuidado adecuado (a través de la oración, el estudio de la Biblia, etc.), puede crecer y fortalecerse. 

Ahora, la fe es una confianza profunda en Dios, en sus promesas y en su poder para actuar, incluso cuando no hay evidencia visible. 

No es solo creer en algo, sino también una fuerza que impulsa a la acción y a la obediencia. 
Las escrituras la define en 
Hebreos 11:1: 
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

La fe además es un don de Dios, porque no es algo que se pueda ganar o fabricar por uno mismo, sino es un regalo que Dios concede a quienes lo buscan. 

La fe verdadera no es pasiva; ya que nos lleva a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y a obedecer sus mandamientos. 

Y finalmente la fe es esencial para la salvación, la fe en Jesucristo es necesaria para recibir el perdón de los pecados y la vida eterna. 

Por debemos obedecer lo que él apóstol Pablo nos insta en:
1 Corintios 16:13 NTV
Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes.

Este es un llamado a la vigilancia espiritual, a la firmeza en las convicciones, a la valentía en la adversidad y a la fortaleza en la fe, permaneciendo arraigadas en las enseñanzas de Jesucristo.

Ahora, "Sed valientes" y "sed fuertes" se refieren a la necesidad de afrontar los desafíos de la vida cristiana con valentía y perseverancia, sin temor al enemigo o a las dificultades, siguiendo el ejemplo de Cristo. 

A menudo las pruebas son el cincel que Dios usa para crecer en la fe, pero cuando no estamos fortalecidas en ella se convierte estas cosas como obstáculos para avanzar, y nos hace quitar nuestra mirada de Dios y sus propósitos.

Pero no son las pruebas en si, sino es la actitud que pone trabas a nuestra confianza en Dios e impide que obedezcamos su voluntad. 

También los desafíos a veces nos lleva a perder el valor de la fe resistente en Dios.

Pero ¿Qué son los desafíos?
El término "desafío" puede referirse a obstáculos, pruebas o situaciones difíciles que enfrentamos, pero también puede interpretarse como una oportunidad para crecer en fe y demostrar la fidelidad a Dios. 

Estos desafíos pueden ser internos, como tentaciones o dudas, o externos, como persecuciones o dificultades económicas, enfermedad, pérdida, o la lucha contra el pecado.

Recuerda a Job quien enfrentó grandes pérdidas y sufrimiento, o la vida de Pablo, quien soportó muchas dificultades en su ministerio. 
Los desafíos pueden fortalecer nuestra fe y acercarnos más a Dios.

Amadas, aunque los desafíos pueden ser dolorosos, la Biblia enseña que pueden ser oportunidades para crecer en fe y carácter. 
Porque es un terreno donde vamos a enfrentar la adversidad, y aprender a confiar más en Dios, a depender de su gracia, y a desarrollar paciencia, perseverancia y compasión.
Las escrituras dicen que a través de la tribulación se llega a la gloria.
Romanos 5:3-5
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

A continuación les doy unos ejemplos de fe:
La historia de David y Goliat nos ilustra cómo podemos enfrentar un gigante desafío aparentemente insuperable con la ayuda de Dios y demostrar su poder.
Y otra historia que me impacta es la de los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego.
Que está en Daniel 3, cuando puedas te invito a leerla, dónde muestra cómo la fidelidad a Dios puede llevar a la liberación y la victoria, incluso en medio de la adversidad. 

Pero lo mas importante de todo esto es que en medio de los desafíos, Dios es nuestro ayudador, él está presente, no estamos solas.
Y tampoco estuvo ausente con sus siervos aya en el antiguo testamento y las escrituras lo refieren en Hebreos específicamente.
Allí hay una nube de testigos que han dejado un legado lleno de fe para nuestra inspiración, a continuación te menciono algunos:
Abraham: Enfrentó el desafío de dejar su tierra y seguir a Dios sin saber a dónde iba.
Moisés: El tuvo el desafío de liderar a un pueblo rebelde fuera de la esclavitud. 
Nehemías: Enfrentó el desafío de reconstruir los muros de Jerusalén en medio de la oposición. 
Daniel: Se enfrentó al desafío de mantener su fe en un entorno cultural hostil.
Los apóstoles: Enfrentaron persecución por predicar el evangelio. 

Ahora cuando nos enfocamos en los obstáculos, nuestra visión se distorsiona. Los desafíos se hacen tan grandes que nos impiden dar el próximo paso de fe. 
Cuando Dios nos pide hacer algo, podemos estar seguras de que también nos brindará su ayuda para vencer cualquier dificultad que esté frente a nosotras. 

Por otro lado si imitamos al mundo y nos negamos a seguir adelante por el temor que sentimos, perderemos las bendiciones que el Señor ha preparado a quienes hacemos su voluntad.

Hermanas los desafíos en la vida también puede que nos hagan tropezar ya que si lo vemos de manera negativa tendremos dudas, sentimiento de incompetencia y el temor al fracaso, por ejemplo:
Moisés dudó de que los israelitas creyeran que había sido escogido por el Señor para liderarlos. Pero Dios le había dado esa seguridad dándole demostraciones por medio de su poder
Éxodo 4:1 
Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. 

Hermanas cuando la duda invada nuestra mente, derrotémosla por medio del estudio de la Biblia y la oración, que echarán fuera el temor y lo sustituirán con la verdad.

Moisés no era elocuente; su evidente falta de esta capacidad lo hacía sentirse incompetente para la misión; pensó que al  hablar cometiera desaciertos. Pero Dios pacientemente le aseguró que le ayudaría a lograr su misión y así fue.

Amadas tener dudas no invalida nuestra fe, por ello, el Señor escoge con frecuencia a las personas menos capacitadas para realizar sus planes, porque él mira el corazón, no las aptitudes humanas.
Dios puede vencer todas nuestras deficiencias. Con todo, Moisés no aceptó lo que Dios le prometió inicialmente, sino que pidió ser eximido de la tarea.
Éxodo 4:13
Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.

Aquí vemos a Moisés con temor para realizar la misión aunque, luego sí la realizó. El temor al fracaso puede impedir que le digamos “sí” al Señor.

No obstante para hacer la voluntad de Dios es necesario tener un corazón que confíe en Él, un alma que responda con obediencia y una mente que deje al Señor el éxito o el fracaso. Si derribamos los obstáculos a la fe, seremos capaces de ver la presencia y el poder de Dios, y experimentar el gozo de la obediencia

Ahora vamos al nuevo testamento y veremos a un Centurión mostrando su fe a Jesús cuando el visitaba la ciudad de Capernaum donde también se encontró con unos hombres que venían de parte de un amigo, un centurión, que pedía sanidad para su siervo. 

Este centurión no se sentía digno que Jesús pose en su casa y le pidió que solo bastaría que él mandé una palabra de sanidad, ya que Jesús tenía el poder para sanar a distancia si así él lo deseara, esta declaración maravillo a Jesús. Veamos lo que dijo:
Lucas 7:9
Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Este centurión demostró una fe sorprendente al creer en el poder de Jesús para sanar a su siervo con solo una palabra, incluso a distancia
¿Tu fe es de asombro para Jesús?

Amadas así como Jesús alabo a las personas que demostraban de también él se asombro por la incredulidad.
Marcos 6:6
Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Ahora, ¿En que grupo te encuentras?

Para nuestro Señor es importante nuestra fe en él, la fe es el fundamento de nuestra vida cristiana ya que a causa de ella somos salvas.

Jesús estaba enseñando a la multitud a los fariseos y a sus discípulos un seguidilla de parábolas sobre la fe y notando ellos que carecían de ella, le hicieron un pedido en 
Lucas 17:5-6 
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
Jesús utiliza la metáfora de un árbol que se trasplanta al mar para ilustrar el poder que puede tener la fe, incluso en pequeñas cantidades, para realizar lo que parece imposible. Jesús se centra en el poder de la fe, no en la cantidad de fe, sino en la calidad y confianza en Dios. 

Más adelante Jesús preguntará a sus oyentes con la enseñanza de la parábola de la viuda y el juez injusto, lo siguiente:
Lucas 18:8
Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
Está pregunta es también para nosotras.

Para el Señor nuestra fe es preciosa al igual que lo somos nosotras, por eso la quiere perfeccionar, para que le seamos instrumentos de su gracia en medio de este mundo que sufre. 

Para ello usa todo tipo de dolor u oposición que experimentamos aquí y ahora por causa de Jesucristo.

La fe es un tema central en la Biblia, y hay muchos versículos que hablan sobre su importancia y significado. 
y que la fe es esencial para agradar a Dios Hebreos 11:6
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Agradar a Dios implica un compromiso total, un esfuerzo constante por hallarlo y hacer su voluntad, incluso cuando no podamos ver el cumplimiento de sus promesas.

Creer en Dios como recompensador significa confiar en que Él cumple sus promesas y que recompensará nuestro empeño por seguirle. 

Tener fe va, más allá de mi pensamiento y mi realidad, porque no se trata de mi, tener fe es caminar como viendo al invisible, donde ya no vivimos para nosotras, sino que vivimos en él a través de la fe, leamos:
Gálatas 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

A través de la fe, podemos experimentar el poder transformador de Dios en nuestras vidas y crecer en nuestra relación con Él. 

La verdadera fe se manifiesta en frutos  y acciones. No es solo una creencia pasiva, sino que debe resultar en obras que reflejen esa fe.
Santiago 2:17
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Hermanas para finalizar termino diciendo que nadie puede ser justificada o declarada justa ante Dios por cumplir la Ley, sino que la justificación se recibe a través de la fe en Jesucristo, Pablo lo dice en:
Gálatas 3:11 
Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.

Entonces aún en medio de los desafíos, o que tengas una fe muy pequeña, prepárate para el encuentro con tu Señor y si él vuelve ahora, halle fe en ti como el centurión, quién maravillo a Jesús.
Hermanas como creyentes debemos caminar mientras estamos transitando en este lado del cielo, con una fe, resistente, de buena calidad y que va en aumento día a día.

Oremos:
Padre amado te alabo, elevó una plegaria en nombre de tus hijas, para pedirte que nos ayudes a vivir por la fe, agradándole en todo, y si ves en nuestro corazón incredulidad nos perdones, obra en nosotras aumentando nuestra fe para pasar todo desafío sin dudas ni temores en el nombre de Jesús, amén.

Amadas me despido hasta nuestro próximo encuentro Dios mediante, un abrazo.

LA VERDADERA FE NOS UNE A JESUCRISTO, Y NOS REVISTE DE ÉL PARA VIVIR CONFIANDO, AUNQUE NO LO PODAMOS VER FÍSICAMENTE.

¡Dios con nosotras!

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