Pasando Tiempos Difíciles

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Salmo 40:17
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

El salmista aquí da una declaración de confianza porque él sabe que Dios está atento a lo que le preocupa y, aunque esté afligido y necesitado, aunque quizás se  sentía destruido, o solo, Dios tendría compasión de él. 

Amadas ¿Cómo están? las saludo con el generoso amor de nuestro Señor Jesucristo, nuevamente juntas gracias a Dios, trayéndote un mensaje que será un aliciente para tu alma en esos tiempos difíciles y hasta desesperantes, somos humanos y tenemos sentimientos y dolor, pero lo real de todo esto, es que Dios está cumpliendo su promesas día a día, él está con nosotras en la aflicción sino leamos lo que dice en:
Lamentaciones 3:31-32 
Porque el Señor no desecha para siempre; Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.

A menudo cuando estamos en aflicción nos llegamos a sentir tan mal que nos olvidamos que hay un Dios al que le preocupamos y que tiene cuidado de nosotras, pero es algo que jamás debemos olvidar en cualquier circunstancia en que nos encontremos, aunque las cosas se vean distintas, o parezca que estamos solas.
 
Las escrituras deben ser la respuesta para cada ocasión que estemos atravesando no en vano fueron escritas, allí hay una nube de testigos que pasaron aflicción y debemos imitar su fe, su continúa búsqueda de Dios en oración y quebrando como David enseña en uno de sus salmos: Salmo 40:1-2
Pacientemente esperé a Jehová. Y se inclinó a mi, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezo mis pasos.

Ahora ¿Qué es aflicción?
Es cualquier cosa que cause gran sufrimiento que puede debilitarnos, entristecernos y fácilmente hacernos caer en queja, en rebeldía, en cobardía, en desobediencia, en general, en pecado.
La aflicción denota: pena, tristeza, dolor, congoja, etc.

No obstante, la aflicción produce humildad. 
En el idioma original, la palabra afligido significa humillarse, doblegarse. 
Un ejemplo claro es donde vemos al salmista pedirle al Señor que le enseñara, que le diera buen juicio, conocimiento y entendimiento en tiempo de aflicción, leamos:
Salmo 119:66
Enséñame buen sentido y sabiduría, porque tus mandamientos he creído. Pero dice más en el verso 71
Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.

Este último versículo nos resulta un tanto cuestionado, porque no cabe en nuestra cabeza la palabra humillación, porque sabemos que esto nos lleva al sufrimiento.

Ahora, como hijas de Dios ¿podemos ser humilladas, ser afligidas o tener sufrimiento?
Si, amadas el Señor permite aflicciones en nuestro caminar con él, para probarnos, y así ir conociéndole más obedeciendo Su palabra.
Además, si él no quisiera que pasáramos difíciles situaciones, sencillamente no lo permitiría, pero si lo permite es porque sabe que esa aflicción será un instrumento de trasformación.
Las aflicciones es un deleite para la carne, en el sentido de que es ahí donde mayor protagonismo puede obtener ya que el objetivo es aprender de ellas para cambiar nuestro carácter, a mayor calidad: a una madurez espiritual, fuertes en él.

Ahora hermanas sólo nos queda revisar si la aflicción que estemos pasando, viene de parte de Dios para llevarnos a ese nivel de santidad o es consecuencia de una mala decisión o del pecado, seamos honestas y hagamos un autoexamen a nuestro corazón.

En mi interés de animarlas, quiero llevarlas a observar cómo Dios se compadece de nuestros padecimientos y después de un proceso él nos libera de la aflicción como antiguamente lo hizo con su pueblo.

Moisés fue llamado a liberar al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto, fue un mandato de parte de nuestro Señor, como respuesta a sus oraciones de dolor, llanto y clamor por que vivían agobiados por el Faraón.
Éxodo 6:6
Por tanto, dirás a los hijos de Israel: YO SOY JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, Y con juicios grandes.

Y así el tiempo pasaba, Dios continuaba liberando a su pueblo de sus enemigos, que a causa de sus malas decisiones y rebeldías caían en manos de sus adversarios.
¡Sus enemigos siempre estaban al asecho! siendo siempre rescatados por él.

En otro acontecimiento recordemos que cuando Samuel era profeta, en el reinado de Saúl había constantes guerras con los filisteos, pero hubo un enemigo en especial que cada día salía a amenazar al pueblo de Dios, pero nuestro Señor también los liberó del gigante Goliat y para ello uso a su siervo David, su ungido, miren su convicción:
1 Samuel 17:47
Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, Y él os entregará en nuestras manos.

Cómo vemos mis amadas el Señor mismo liberó a su pueblo del sufrimiento con su poder, porque ellos no podían liberarse así mismos de ninguna aflicción, esa es la obra de Dios.
Salmos 34:19
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.

Debemos saber algo del corazón de Dios, cuando sufrimos, él también sufre con nosotras.
Cada vez que, Israel era afligido, Dios se afligía con ellos, aún cuando ellos pecaban contra Él. 
Jueces 10:16
Y quitaron de entre si los dioses ajenos, y sirvieron a Jehová; él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.

Amadas sepamos que el Señor no esta sobre nosotras constantemente diciéndonos que somos miserables por haberle fallado y estamos pagando el precio y espera que estemos bien heridas para luego rescatarnos. NO!
No le servimos a un Dios así, sino a un Dios amante que siente nuestro dolor y más que nadie quiere liberarnos.
Pensamos que Dios no, nos ayuda en absoluto, pero él nos escucha cuando le clamamos y entra en acción.
Salmo 34:17
Claman los justos y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. 

A menudo las humillaciones vienen a nosotras para llevarnos al Señor, para cambiarnos en algo bello para él.
Amadas toda joya necesita ser refinada para cambiar de valor y hermosura, en el proceso de purificación la joya tiene que llegar al punto de verse en ella el rostro de su refinador.
Ese mismo proceso hace Dios en nuestra vida, él desea ver en nosotros Su imagen, Su carácter, Su mente, Su amor.
2 Corintios 3:18
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
"Hermanas estamos siendo afligidas porque Dios esta trabajando una joya"

Después de nuestra aflicción el resultado será mejor, el sufrimiento nos hace bien, porque nos enseña a prestar atención a su palabra a sus mandamientos.
De la aflicción aprendemos a doblar rodillas, a clamar a Dios en medio de ellas, por lo tanto nos llevan a mirar la cruz: "mirar a Jesús"

Recuerden que él fue afligido, humillado públicamente y es la razón por el cuál tu y yo hemos sido justificadas para vivir en su reino.
A través de la aflicción de Jesucristo hay bendición para nosotras.

La obra Redentora de nuestro Señor es nuestro descanso, nuestra fe en él nos ayuda en los sufrimientos ya que son necesarios para entrar al reino de nuestro Señor Jesucristo.
Hechos 14:22
confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Amada que tú ánimo no se desvanezca a causa de tu congoja, ponte firme mirando a Jesús y su dolor.
Se que fortalecer nuestra fe en tiempos difíciles puede ser un desafío, pero es sumamente necesario.
El enfoque correcto nos puede ayudar a mantenernos y fortalecer nuestra confianza en Dios durante esos momentos.

Muy a menudo cuando estamos pasando por algo difícil, solo queremos que alguien nos mire a los ojos y nos asegure que: "Todo va estar bien"
No sé a qué te estás enfrentando hoy, o qué es lo que está por venir, pero me encantaría ser ese alguien en el día de hoy, y a través de la Palabra de Dios, dejarte unas sugerencias en las que puedes saber que todo va a estar bien. Primero debemos orar regularmente ya que es una forma fundamental de hablar con Dios, sobre nuestras luchas, temores y preocupaciones, él puede brindarnos consuelo y claridad. No dudemos en pedirle que nos fortalezca y nos ayude a mantener la fe. La lectura de la Biblia es importante en esos tiempos, porque es una fuente de aliento y guía. Leer pasajes que hablen sobre la fe, la esperanza y la perseverancia puede inspirarnos y ser particularmente reconfortantes, cómo en:
Salmo 46:1 
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

También debemos recordar momentos anteriores en los que Dios ha sido fiel en nuestra vida, reflexionar sobre ello y como lo hemos superado junto a él.

Hermanas también debemos rodearnos con hermanas de fe, participando en los estudios bíblicos, cultos, reunión de oración para compartir las luchas y buscar ayuda para aliviar la carga.

Cantar y adorar a Dios en momentos de aflicción puede ser una poderosa herramienta para fortalecer la fe. 
Talvez, nada como el sufrimiento tenga tanto potencial para producir una verdadera adoración.
Otra sugerencia es ser agradecidas, reconociendo las bendiciones, por pequeñas que sean, esto puede cambiar nuestra perspectiva y ayudarnos a ver la mano de Dios en nuestra vida.

Después de buscar ayuda en el Señor es recomendable buscar consejería espiritual. Hablar con tu pastor el puede ofrecernos orientación y apoyo en momentos difíciles. 

Ahora, es normal tener dudas en tiempos difíciles. No te sientas culpable por cuestionar o dudar; en lugar de eso, lleva esas preguntas a Dios en oración. 
A menudo, la lucha con la duda puede llevarnos a un crecimiento más profundo en la fe.

Aunque dudes de tu victoria recuerda que Jesús ya la ganó en la cruz y el mismo Dios que ayudó a David a matar un gigante con una piedra lisa, el mismo Dios que ayudó a Josué a derribar una ciudad con una trompeta, te ayudará a ti el pelea para ti.
No olvidemos que los problemas de hoy son temporales. Pues estas aflicciones son leves y pasajeras que nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación.

Un día nuestras lágrimas serán secadas.
El las enjugará, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor.
Quizás has llorado un montón, pero llegará un día en el cual todo llanto cesará.
Tengamos gozo hermanas en las aflicciones  para que seamos perfectas y completas.

Recuerda que fortalecer la fe es un proceso continuo, y cada hermana lo experimenta de manera diferente. Lo más importante es mantener una relación abierta y honesta con Dios, confiando en su amor y fidelidad incluso cuando las circunstancias son desafiantes.

Cada vez que seas sorprendida por eventos dolorosos, o tiempos que no puedes explicar, cuando buscas consejo de otras y no puedes encontrar esperanza o sabiduría, voltea hacia arriba, espera y confía y la gracia vendrá junto con la paz. ¿Porque? Porque nadie puede darla o prestarla: La gracia y la paz proviene sólo de Dios.
Filipenses 4:7 
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Busquemos la paz y sigámosla, estemos confiadas en Su santa palabra, que nos anima en nuestra aflicción porque de ello resultará bendición con propósito y para nuestra firmeza. Pablo nos dice en:
2 Corintios 4:8-9
Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

Amadas si nos concentramos en nuestra propia aflicción en lugar de concentrarnos en la fidelidad, el amor y la misericordia de Dios, es probable que sigamos con dolor, que nuestro enfoque sea en sus promesas porque eso es siempre seguro.
En tiempos difíciles el Señor nos sostiene.

Amado Padre te alabo gracias por tu palabra, te pido que uses este corto mensaje para dar aliento a alguna de tus hijas que esté pasando dolor, sufrimiento y que pueda refugiarse en ti y en tu palabra, ayúdalas a mirarte sólo a ti en tiempos difíciles en él nombre de Jesús tu hijo amado, amén.
Dios derrame abundante gracia en sus vidas, un abrazo y hasta pronto Dios mediante.

LAS AFLICCIONES NOS LLEVAN A LA HUMILLACIÓN PARA VER EL PODER DE DIOS A TRAVES DE NUESTRA VIDA Y SU ENSEÑANZA PARA MADURAR.

¡Dios con nosotras!

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