Lidia y la gracia de Dios
Salmos 32:8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.
En esta porción de las escrituras, Dios nos ofrece iluminar nuestra mente y corazón, ayudándonos a comprender su voluntad y a discernir el camino correcto a seguir en la vida. Dónde Dios se compromete a velar por nosotras, poner atención y cuidado constante para no estar más solas, él nos ve. Este verso es una promesa poderosa.
Amadas las saludo, es grato estar aquí nuevamente y traerte un mensaje que espero sea de bendición y reflexión.
Al ser hijas de Dios, tenemos su guía, su cuidado, su bendición, protección y su gracia que nos regala nuestro amoroso Padre, pero aún tenemos familias y amistades, que no han alcanzado esa maravillosa gracia .
Anhelo que este mensaje sea de inspiración para que tú puedas llevar el evangelio a esas personas y que al recibir la palabra de Dios, puedan aperturar su corazón para obtener gracia, salvación a través de la fé en Jesucristo.
Las escrituras nos ha dejado un relato de la asombrosa gracia de Dios en la vida de una mujer. Su nombre es Lidia. Aunque la biblia habla poco de ella pero es suficiente para dejarnos una enseñanza, está historia la encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Lidia es un personaje fascinante en el Nuevo Testamento.
Lidia es un nombre que puede estar relacionado con la región de Lidia en Asia Menor. Su origen indica que podría haber sido una mujer de ascendencia gentil.
Ahora te daré un contexto de su historia según el evangelista Lucas que nos cuenta la principal referencia sobre Lidia en:
Hechos 16: desde el verso 11-15, empezamos con el verso 11 y 12
Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.
Lidia era una mujer de la ciudad de Filipos, que estaba situada en la región de Macedonia (actualmente parte de Grecia). Filipos era una colonia romana.
La presencia de una comunidad judía en Filipos era limitada, ya que la ley judía requería que hubiera al menos diez hombres judíos para establecer una sinagoga.
Continúa Lucas diciendo:
[13] Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.
Lidia aunque era gentil, se había adaptado a las prácticas judías. Lucas nos comenta cómo, en el día de reposo, ella se congregaba en el lugar de oración para adorar a Dios.
Continuamos con el verso:
[14] Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.
Lidia, vendía telas teñidas de púrpura, era un material muy exclusivo por su costosa coloración que llegaba desde Tiatira.
Lo que implica que tenía una posición económica estable. La púrpura era un tinte costoso, lo que sugiere que Lidia estaba involucrada en un comercio lucrativo.
Seguidamente Lucas nos dice que el Señor abrió su corazón para escuchar el mensaje de Pablo.
¡Que maravilloso!!
Esto subraya la importancia de la acción divina en el proceso de conversión mencionada en el Nuevo Testamento, que está considerada como la primera conversión documentada al cristianismo en Europa.
La conversión de Lidia muestra que el mensaje del evangelio no está limitado a un grupo específico; Dios abre las puertas a todos, independientemente de su origen o estatus social.
Pero lo que Lidia no sabía es que sus oraciones fueron escuchadas por el Padre y conocería de él a través de las palabras del apóstol Pablo, su vida cambiaría por completo.
Amadas cada detalle del encuentro de Lidia con el Señor estaba planificado por su providencia divina.
El apóstol Pablo antes de llegar a Filipos estaba yendo en sentido contrario, sino leamos lo que dice Lucas, regresemos a los versos 6 al 10
Hechos 16:6-10
Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
Hrrmamas la obediencia de Pablo a la voz de Dios marco la diferencia, y fue convencido ir a predicar al lugar que él varón macedonio le habia dicho.
Dios estaba preparando el corazón de Lidia cuando se reunia a adorar y orar, él despertó fe en su corazón para que creyera en Jesucristo.
Luego de escuchar a Pablo, ella recibió salvación eterna y fue adoptada en la familia de Dios.
Después de su conversión, Lidia ofreció su casa a Pablo y sus compañeros. Esto refleja su generosidad y deseo de apoyar el ministerio cristiano. Leamos lo que ella dijo en: Hechos16:15
Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.
Hermanas lo primero que Lidia hizo después de su conversión y bautismo fue servir. Dios abrió su corazón y ella abrió las puertas de su casa para el avance del Reino.
La fe de Lidia se tradujo en acción inmediata. Su deseo de hospedar a Pablo y sus compañeros indica cómo la fe puede manifestarse en obras concretas.
Santiago 2:17
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
Ahora, Pablo y Silas durante su estadía en Filipos fueron azotados y encarcelados por predicar el evangelio, en el camino a la oración dice Lucas, que Pablo sanó a una mujer con espíritu de adivinación, y esto despertó en los romanos la ira y le rasgaron sus ropas encarcelándolos, pero aun allí Dios se hizo presente, mientras Pablo y Silas cantaban el Señor los liberó de la cárcel y el carcelero también creyó en Jesús y toda su casa, Dios tenía un propósito maravilloso en Filipos.
Lidia aun en medio de los disturbios en la ciudad por las manifestaciones del poder de Dios, ella recibió a Pablo y sus compañeros para que fueran consolados y animados a continuar con su misión, leamos
Hechos 16:40
Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron.
Amadas, Pablo fue obediente al llevar el evangelio a los de Macedonia y Dios fue fiel en abrir los corazones y salvar. Ni Lidia ni Pablo abrieron el corazón. Dios lo hizo. El Creador del cielo y de la tierra está activamente obrando en los corazones, atrayendo con ternura a pecadores que no merecen su amor.
Deseo que sepas que es importante la fe, la humildad, el hambre de Dios, un corazón rendido y la disposición de abrir el corazón para recibir su gracia y su bendición.
Ahora, ¿Qué dice la Biblia acerca de abrir el corazón?
Al abrir el corazón se trata de dejar que el amor y la verdad de Dios entren en nuestra vida. Dios quiere que estemos rendidas a Él, que escuchemos su voz y nos dejemos guiar por él. Pero para que eso suceda, debemos estar dispuestas a bajar la guardia y dejarlo entrar. Es como abrir una puerta. No puedes mantenerla cerrada y esperar que alguien entre. La Biblia nos anima a abrir nuestro corazón para que Dios lo llene de su amor, paz y guía, él desea que lo entreguemos todo, leamos:
Proverbios 23:26
Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.
Este es un llamado a la entrega total y a la dedicación a los caminos de la sabiduría.
Pero ¿Estamos dispuestas a abrir nuestro ñcorazón para recibir lo que Dios promete junto con su gracia?
Una de las cosas más importantes de abrir nuestro corazón es ser honestas. Dios ya lo sabe todo sobre nosotras, incluso lo que ocultamos o intentamos ignorar. Pero no nos impone nada. Él nos espera a que estemos listas para abrirnos a él.
Cuando abrimos nuestro corazón, le decimos: «Dios, confío en ti. Quiero que ser una página en blanco para que Tú escribas lo que deseas"
Es darle el control total de nosotras como una forma de soltar nuestros miedos, preocupaciones y dudas.
No siempre es fácil abrir el corazón, porque quizás anteriormente ha sido herido y nos aseguramos que no vuelva a suceder colocándole una coraza de protección, porque ha habido decepciones de seres queridos, traición, o quizás nosotras hemos hecho cosas de las que no estamos orgullosas, y pensamos que él no puede perdonarnos. Pero la Biblia nos dice que Dios es tierno y amoroso, jamás nos rechazará ni condenará, siempre y cuando vayamos a él con arrepentimiento y estará dispuesto a perdonarnos por misericordia.
Joel 2:12-13
Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
Amadas pero si mantenemos el corazón cerrado, nos volvemos más críticas y menos pacientes, es peligroso tener un corazón duro porque nos volvemos rebeldes, orgullosas, que rechaza la voz de Dios, y el corazón se vuelve como una roca inmutable y a causa de eso nos perderemos cosas buenas que él tiene para nosotras.
Leamos cuando Jesús les recuerda las palabras del profeta Isaías a los discípulos respecto al corazón cerrado, en:
Mateo 13:15
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
Por eso es necesario mantener un corazón abierto y receptivo, para que Dios pueda obrar en el, para moldearnos y ayudarnos a crecer. A veces esto significa estar dispuestas a admitir nuestros errores, pedir perdón o dejar atrás la amargura. No siempre es fácil, pero vale la pena.
Abrir el corazón a Dios es un proceso de entrega, donde se busca una relación más profunda con él, y le permitimos que su amor y gracia transformen nuestra vida, aceptando su voluntad.
Entonces hermanas, amigas el amor de Dios por nosotras es inconmensurable, por ello hoy te quiero animar a ti amiga a buscar a Dios con sinceridad y a permitir que él obre en ti, y si ya eres cristiana este mensaje que relata la vida corta de Lidia te va a inspirar y a la vez también podrás recibir algunos consejos prácticos.
¿Qué aprendemos de la historia de Lidia?
Ella nos da ejemplo de servicio, hospitalidad y misericordia, colaborando así para la expansión del Reino.
También su vida nos recuerda que la salvación es del Señor.
Además su historia me inspira a compartir el evangelio, y ser obediente como Pablo.
Recuerda que tenemos un llamado a divulgar el evangelio como embajadoras de Jesucristo, leamos:
2 Corintios 5:20
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Similar a un embajador diplomático, un embajador de Jesucristo es enviado por Dios para representar su Reino y construir puentes de relación con aquellos que no lo conocen, llevando un mensaje de reconciliación con Dios, reflejando su carácter.
Un embajador de Cristo no solo habla sobre Jesús, sino que también vive como Jesús vivió, mostrando amor, gracia y perdón en todas nuestras relaciones.
Ahora bien, si Dios es quien orquesta la salvación, yo puedo compartir el evangelio con la confianza de que él hará el trabajo que ningún ser humano puede hacer.
Amadas dejemos todo el control al Espíritu Santo y quitar el miedo de no saber como hablar, él pondrá sus palabras en nuestra boca, pero para eso tenemos que estudiarla y memorizarla, hay muchas como Lida esperando escuchar la palabra de Dios, su mensaje, él se se encargará de dar vida en Jesucristo.
Y como nos enseña la vida de Lidia, seamos prontas para llevar el evangelio, descansemos en la verdad de que Dios es quien abre los corazones, y usemos todas las herramientas disponibles para avanzar la obra de Dios en medio nuestro, que su reino se extienda más y más. Te animo a unirte a la gran comisión encomendada por Jesucristo en:
Mateo 28:19-20
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Oremos al Señor por aquellas familias, amistades que aún no han abierto su corazón, que él obre en ellos de manera que despierte hambre y sed de justicia, traiga convicción de pecados, haga de ellos sus hijos y también que despierte la fe en el corazon de ellos para aceptar la verdad de la escrituras que nosotras pregonemos.
Para finalizar termino enfatizando lo que ya hemos visto sobre Lidia, que es un ejemplo poderoso de cómo Dios puede usar a personas comunes para cumplir Su propósito.
Su historia resalta la importancia de la apertura del corazón hacia el mensaje del evangelio y el impacto que una sola persona puede tener en casa, vecindario, trabajo o aún en la congregación.
Si porque muchas veces en la congregación, aún creyentes que no han aperturado por completo su corazón.
Por ello me dirijo a ti hermana que aún mantienes tu corazón cerrado, hoy es un gran día para abrirlo. No tienes por qué tener miedo. Dios ya lo sabe todo sobre ti y aún te ama profundamente. Solo quiere que lo dejes entrar. Puede que al principio te dé un poco de miedo, pero puedes confiar en que Dios cuidará de tu corazón. Lo llenará de amor, paz y alegría, y te ayudará a convertirte en la persona que estás destinada a ser.
Solo tienes que abrirte y dejar que él obre en tu vida. Repite conmigo este versículo que esta en el: Salmo 25:4
Muéstrame, Señor, el camino recto; indícame el camino que debo seguir.
Amadas te recuerdo que fuiste creada para la eternidad, no te puede gobernar los problemas terrenales, pasajeros y rastreros del mundo, ni los pecados dominar tu vida.
¿Amén?
Amadas hay algo más: es que a través de su fe y hospitalidad, Lidia no solo se convirtió en una discípula de Jesucristo, sino también en una influencia clave para el establecimiento de la iglesia en Filipos.
¡Que maravilloso!
Ahora me despido de ustedes con la esperanza de volvernos a encontrar en otra cita, deseo de todo corazón que Dios continúe llenando sus corazones con su amor.
ABRIR EL CORAZÓN PARA RECIBIR GRACIA, ES ABRIR LOS OJOS PARA VER LAS MARAVILLAS DE SU PALABRA SALVADORA.
¡Dios con nosotras!
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