La verdadera Libertad



Romanos 8:2
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Este versículo nos enseña que el poder del Espíritu Santo de Dios en los cristianos por medio de Jesucristo, rompe el dominio del pecado y quita el castigo de la muerte eterna.

También nos enseña, que la ley del Espíritu de vida, es el poder del Espíritu Santo que actúa en quienes creen en Jesús, dándoles libertad, paz y una nueva vida.

Bendiciones mis amadas, como están?
Es muy grato estar juntas nuevamente en este episodio, hoy en este mensaje hablaré sobre un tema muy importante, hablaré sobre la verdadera libertad.
La libertad en Jesucristo es un tema fundamental en toda la Biblia y todas debemos de conocer y experimentar para tener paz.

¿Ahora que significa libertad?
Es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, actuando con voluntad propia y siendo responsable de sus actos.
Y en lo espiritual libertad es la condición de un creyente que no sufre opresión del enemigo, sujeción, dominio de su propia concupiscencia, y del poder del pecado.

Amadas ser libres en Jesucristo significa que él es Señor de nuestra vida y que, gracias a su obra en nosotras, el pecado no controla nuestras acciones. Leamos:
Colosenses 1:13 
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

Este versículo explica la salvación como un rescate: Dios nos saca de una vida de pecado e ignorancia espiritual y nos da una nueva identidad bajo el amor y la autoridad de Jesucristo.
Es además el regalo espiritual por el cual Jesús libera a los creyentes del poder del pecado, de la culpa y de la ley. 

La libertad en Jesucristo es el fin del castigo al quitar la culpa y la condenación a causa de nuestro pasado pecaminoso, dejando de ser esclavas del príncipe de las tinieblas.

Por otro lado la esclavitud es la situación de una persona que carece de derechos de modo permanente, especialmente los fundamentales de igualdad y libertad, te doy algunos sinónimos de esclavitud como son: sometimiento, yugo, dominio, opresión y abuso. 
Pero también hay otra verdad, otra clase de esclavitud y es la del maligno que ejerce una influencia de control y engaño sobre la sociedad que rechaza la autoridad de Dios.
Y es esta la condición actual del mundo, leamos:
1 Juan 5:19 
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

En este versículo Juan nos da seguridad espiritual a los que pertenecemos a Dios con la realidad de una sociedad humana apartada de él y dominada por Satanás.
La expresión "el mundo entero" no se refiere al planeta físico ni a la creación de Dios, sino al sistema humano organizado de espaldas a los valores de Dios.

El apóstol Juan busca que como creyentes no debemos dejarnos intimidar ni confundir por las filosofías o presiones del entorno que nos rodea, más bien recordar que el entorno mundial es hostil a la verdad espiritual, por lo que debemos mantenernos vigilantes y aferradas a Jesucristo.

Hermanas estos breves conceptos nos dan un contraste, una idea entre la libertad y la esclavitud.
Ahora, ¿Cuál es tu condición? ¿Qué deberíamos elegir?

Al recorrer las Escrituras por el Antiguo Testamento encontramos al pueblo de Dios esclavo primeramente por Egipto, luego llevados cautivos por Babilonia a causa de su rebeldía, pero Dios en su misericordia siempre mandó a un siervo suyo para ayudarles a ser libres de la esclavitud física, pero a pesar de tener su libertad, aún continuaban oprimidos por el yugo del pecado y con su corazón aún inclinado a la rebeldía y a la idolatría.

Amadas el pecado es a la verdad, el peor de todos los amos. Encadena al hombre con vínculos más fuertes que las cadenas de hierro con las que un criminal podría estar aprisionado en su celda. 
Su servidumbre es mucho más devastadora que la que puedan imponer los poderes políticos, porque finalmente lleva a la muerte y a la condenación eterna.

El Señor Jesucristo conocía de la esclavitud política a la que por siglos habían estado sometidos los judíos, y el yugo de la ley moral que los religiosos fariseos en el nuevo testamento les habían impuesto.

Estos judíos necesitaban un Salvador, para ayudarles a través del perdón a ser realmente libres de sus pecados.
Un Salvador para redimirlos, para justificarlos y reconciliarlos con Dios.

Para esto llegó Jesús, para convencerlos con sus enseñanzas que eran esclavos.
Su mayor anhelo fue hacerles libres de toda clase de esclavitud a una libertad duradera.

Jesús en uno de sus sermones enseñó a los nuevos creyentes, sobre esta libertad, ellos lo estaban siguiendo, pero aún no habían abandonado su religión, aún llevaban el yugo de la ley moral y eran esclavos de sus pecados.
Jesús explica que su misión principal es buscar a quienes reconocen su pecado y necesitan cambiar de vida, no a quienes se creen perfectos o sin pecado, leamos lo que dice en:
Lucas 5:32 
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Jesús se dirige a aquellas personas que saben que han fallado y están listas para aceptar la ayuda de Dios.No es solo sentir culpa, sino dar la vuelta y cambiar de rumbo 

Jesús continuamente en sus mensajes les hablaba de esta libertad porque tenía compasión de como vivían, algunos discípulos y seguidores vivían aún esclavos, dónde los llevo a prestar su atención a la verdadera libertad y que deberían aceptar, para así abandonar esa condición natural de esclavitud y lo vemos en:
Juan 8:31-32 
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Jesús aquí les dice a los recién convertidos que es necesario que crean en él, que obedezcan sus enseñanzas, como requisito para ser un verdadero discípulo, además deberían abandonar la ley moral e ir a la verdad.

Ya que la ley sólo puede mostrarnos nuestra triste condición de esclavitud al pecado, pero no nos puede liberar de ella, por lo tanto, Jesús se estaba refiriendo a otra cosa cuando dijo que "la verdad os hará libres". 
Esa "verdad" no se refería a la ley que ya conocían, sino que sería algo que llegarían a conocer, por eso les dijo conoceréis la verdad, ahora continuemos con los siguientes versos:
Juan 8:33-34 
Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. 

Aquí Jesús confronta el orgullo de estos nuevos creyentes y les aclara que no habla de cadenas físicas, sino de la esclavitud espiritual que provoca el pecado.

Estos se sintieron ofendidos, olvidaron que su pueblo sufrió cautiverio en Egipto, Asiria y Babilonia, además de estar bajo el poder de Roma en ese momento. Ellos creyeron que por ser descendientes de Abraham ya tenían el favor de Dios.
En nuestro tiempo es igual, los hijos de padres creyentes no llegan a ser cristianos de forma automática.

Con toda autoridad Jesús les dio a entender que no eran libres, algo que les irritó. Ellos se jactaban de ser hijos de Abraham por medio de Sara, la libre, y no de Agar, la esclava.

Hermanas estos discípulos se sentían orgullosos de ser descendientes de Abraham y profundamente ofendidos exclamaron que su linaje venía del Padre de la fe.
Ellos aún no habían entendido que el hecho de ser descendientes físicos de Abraham no les hacía auténticos creyentes y lo peor creían que estaban a salvo por esa razón. 

Pero cometían una grave equivocación, porque confiados en su herencia religiosa se negaban a reconocer su pecado y la necesidad de obedecer las palabras de Jesús.
Así nunca llegarían a ser discípulos auténticos del Señor, porque la herencia religiosa nunca imparte la verdadera libertad, sino sólo el conocimiento de "la verdad".

Amadas como vemos, Jesús explica que el problema humano es el pecado. Quien comete pecado de forma constante queda atrapado y controlado por el, sin poder romper esa cadena por sus propias fuerzas.

Esta declaración de Jesús nos lleva a reflexionar, sobre la gravedad del pecado, te ruego que prestes atención a esta advertencia directa de Jesucristo y que seamos oyentes para entender, y aplicar a nuestra vida este precioso regalo de la verdadera libertad, Leamos 
Juan 8:36. 
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Amadas al presentarse como "el Hijo", Jesús afirma que Él tiene la autoridad divina, como Señor de la creación para liberar permanentemente a los esclavos.

Él rompe la culpa, el poder y la condena del mal en tu vida, pero atenta aquí, no es hacer lo que una quiera de forma egoísta, sino ser libre de la maldición y el poder dominante del pecado a una libertad real.
Ningún esfuerzo humano, religión o mérito propio puede dar esta libertad; solo se recibe a través del Hijo.

Amiga ¿reconoces que eres esclava del pecado y no te puedes liberar de ésas cadenas? 
Te diré que no hay ley en este mundo caído que nos ayude a ser verdaderamente libres. 
Dios envío a un legislador que dicta leyes para nuestro bien. 
Si reconoces que estás enferma irás al médico, si reconoces que eres pecadora irás a Jesús reconociendo que necesitas urgentemente un Salvador para ser libre. 

Ahora cuando nuestro Señor hablaba que la verdad los hará libres, se esta apuntando a si mismo, él se estaba revelando en su propia persona, porque más adelante él en Juan 14:6 afirmó de sí mismo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" 
Amén!

Ahora bien esta libertad nos debe llevar a vivir en santidad y obediencia a Dios en una limpia conciencia y en comunión con él.

Amadas en cuanto a nuestra posición ante Dios, al ser liberadas ya no somos esclavas, sino hijas, y por lo tanto, quedamos en la casa del Padre, formando parte de su familia y lo vemos en:
Romanos 8:15 
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El espíritu de esclavitud es el miedo al castigo y al poder del pecado. Nosotras ya no debemos vivir asustadas ante Dios.
Él nos ha elegido libremente para hacernos parte de Su familia con todos los derechos de un hijo y como muestra de cariño lo llamamos ¡Papito!

Amadas nosotras sabemos que nuestro Señor sin pecado nació bajo la ley, y se identifica con nosotras que estábamos bajo esa maldición.

Su muerte nos libertó de esa maldición, su obediencia perfecta es el fundamento principal para darnos libertad, él dio el primer paso para ello, él nos guío a esa libertad, solas no hubiéramos podido, leamos:
Romanos 6:17-18
Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Cuánta verdad hay en estos versículos, hemos sido trasladadas de la esclavitud a la libertad, Gracias a la intervención de Jesucristo, de su obra de redención en nuestra vida.
¡Esta verdad nos hizo libres!

Y lo grandiosos de esto que esta libertad, es para siempre, sigamos leyendo en nuestra biblia lo que el apóstol Pablo nos dice en el verso:
Romanos 6:22 
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
Amén!
Hermanas el fruto de esta nueva vida es la santificación que es el proceso diario de volvernos más santas, y la meta final que es un regalo seguro, la glorificación a su lado para siempre.

Esta libertad la pagó Dios, no desestimemos su obra, su salvación, el apóstol Pablo nos pide "estar firmes", lo que indica que se requiere atención para no perder de vista la gracia, leamos:
En Gálatas 5:1 dice:
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estés sujeto otra vez al yugo de la esclavitud.

Sepamos esto, que a veces, las personas o los grupos religiosos intentan imponer reglas pesadas que vuelven a colocar al creyente bajo un sistema de culpa y de querer agradar a Dios solo por obligación.
Amadas el cristiano ya no está obligado a cumplir rituales estrictos (como la ley judía de la época) para ser aceptado por Dios.

Por lo tanto la escritura nos advierte de este peligro de volver al yugo de la esclavitud, debemos tener en claro que la ley no es el medio para salvación y justificación, si fuiste liberada en Jesucristo no necesitas aceptar la normas dada a los judíos.
Nuestra vida diaria será vivir y disfrutar de la libertad otorgada por Jesús y nada más.

Pero me temo que muchos creyentes todavía no han conocido la verdadera libertad y están oprimidas, y es que, todavía hay una lucha entre la naturaleza caída y el Espíritu, y si quizás volvamos a vivir en la carne y caer de nuevo en la esclavitud del pecado, recordemos que hemos sido liberadas para que este no siga siendo nuestro amo, leamos:
Gálatas 5:13 
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

La libertad verdadera no significa hacer lo que uno quiera de forma egoísta.
Hay un peligro de vivir en la "carne".
Usar mal la libertad significa darle espacio a los malos deseos, al orgullo o dañar a otros creyendo que todo está permitido.
Amadas sigamos el consejo de la palabra de Dios por los labios del apóstol Pedro, veamos lo que nos dice en:
1 Pedro 2:16. 
Cómo libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino siervos de Dios. 

Hermanas esta libertad no es un permiso para pecar o hacer el mal, sino una invitación a vivir con responsabilidad, obedeciendo y sirviendo a Dios de todo corazón.

La libertad no sirve para justificar malas acciones, faltas de respeto o egoísmo, sino como siervas de Dios, entregando la vida de manera voluntaria a hacer el bien y seguir el plan de Dios.

Ser libre, no es una licencia para pecar. Recordemos que el que vive practicando el pecado esclavo es del pecado y trae aflicciones y consecuencias, pero gracias a Jesús que nos perdona, si confesamos nuestros esclavizantes pecados. 

Mientras estemos en éste mundo lucharemos, aún con nosotras mismas y nuestros malos deseos.

Ahora si nuestro corazón quiere volver al pasado, la culpabilidad o la condenación toca a nuestra puerta para instarnos a volver atrás, recordemos las verdades que están escritas en las sagradas escrituras, corramos a ella, que nos ayudará a enfocarnos en él.
Es necesario recurrir a las escrituras, a la verdad ya que nuestros corazones son endebles y tentados muchas veces.

Amadas hay algo importante que debemos saber: La libertad de la que el Señor habló no consiste en hacer lo que cada una quiere. 
Así pues, aunque parezca contradictorio, somos libres cuando nos sujetamos a Dios y a su Palabra.
No, nos confundamos entre libertad y libertinaje.

El libertinaje, se refiere a la falta de restricciones o límites, incluso cuando nuestros actos pueden afectar negativamente a otros, esta actitud es irrespetuosa a los mandamientos de Dios, a la ética o la moral, el que vive en libertinaje es una persona quien abusa de su propia libertad menospreciado el consejo de Dios y los demás.

Entonces sepamos diferenciar entre estás actitudes y disfrutemos de la verdadera libertad viviendo en integridad, obedeciendo a Dios y disfrutando a plenitud el regalo de su Espíritu Santo. Leamos:
2 Corintios 3:17 
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Amén, gloria a Dios!

Ahora me dirijo a aquellas personas que aun son esclavas del pecado, del sistema de este mundo. Decirles que no se pueden liberar a sí mismas, solo la verdad lo hará y esa verdad es Jesucristo.

Amiga mientras no reconozcas tu condición de esclava del pecado nunca serás libre, si te crees buena delante de Dios entonces estás aplicando tú propia justicia, nunca serás libre de tu condición pecadora. Detente ahora y escucha un momento:
Si te arrepientes entonces el llamado de Jesús es eficaz para tu libertad espiritual.

Es bueno aclarar que Jesús no habla de libertad política o libertad para aliviarte físicamente, NO. La verdadera libertad es para obedecer y servir a Dios. 
No somos libres del cansancio físico en este mundo o de aflicciones pasajeras, porque pertenecemos a un mundo caído, pero él quiere ser tu alivio, tu fuerza en tiempos difíciles.

Amigas las invito a vivir bajo el parámetro de las escrituras que es esa verdad, obedeciéndola, creyendo en ella y les hará libre.

Amiga si así lo quisieras el Espíritu de Dios traerá este poder de libertad y resurrección a tu vida, el mismo que resucitó a Jesucristo, quién desarmó a Satanás y rompió el dominio del pecado derrotando a la muerte para darte libertad.

Hermanas finalizo dejándote está frase que alguien sabiamente dijo:
“Amada has sido puesta en libertad por la bondad y la gracia de Jesucristo ¡Así que no dejes que otra cosa sea tu amo!” 

No le demos ni uno de nuestros pensamientos, ni momentos al enemigo de nuestra alma, disfrutemos de la libertad que Jesucristo nos dio. Somos suyas, el que ama nuestra alma, nos ayudará a resistir.

Nosotras que hemos creído en él, ya lo estamos experimentando, el Salvador llegó a mi vida y a la tuya y una vez libres del castigo del poder del pecado, nos convertimos en una clase diferente de esclavas, si esclavas por amor para vivir una vida santa.

Ahora me despido con un fuerte abrazo hasta la próxima semana Dios mediante.

LA LIBERTAD EN CRISTO NO ES SOLO UNA DECLARACIÓN, SINO UNA EXPERIENCIA QUE VIVIMOS CADA DIA CUANDO ESTAMOS UNIDAS A ÉL POR LA FE.

¡Dios con nosotras!

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