Un Matrimonio Que Honra a Dios


Colosenses 3:18-19
Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

En el matrimonio, la sujeción y el amor son dos caras de la misma moneda. En el verso Pablo le pide a la esposa respetar y seguir el liderazgo de su esposo, y estar dispuesta a servirle, que es lo que deben hacer como seguidoras del Señor.

También Pablo da un mandato directo al esposo dónde establece dos reglas de oro:
Primero lo llama a tener un amor abnegado, constante y cuidadoso, similar al amor de Cristo por la iglesia.
Luego le prohíbe el maltrato físico, verbal o psicológico. Exigiéndole abandonar la dureza, el autoritarismo, las actitudes que causan heridas o resentimientos y evitando ser duros amando a su esposa.

Amadas nuevamente juntas en un nuevo episodio, espero se encuentren bien y rodeadas del amor del Señor, el tema que me ocupa hoy es de mucha importancia, primeramente para mí vida y para las que están casadas, y si aún no lo estás, ruego a Dios que está enseñanza pueda servirte para la preparación de tu futura boda, según sea la voluntad de Dios. 

Bueno, hoy hablaré entonces como debe ser como esposas creyentes, nuestra actitud o comportamiento en el matrimonio para que honre a Dios.
¿Sabes tu algunos principios? No? Juntas lo descubriremos.
La principal conducta es la obediencia a todo mandamiento que ha dictado Dios en su palabra y es la sumisión, pero ¿Qué es correcto?
¿sumisión o sujeción?

Amadas, estos son términos correctos aunque a menudo se usan como sinónimos. Pero, sumisión y sujeción tienen diferencias sutiles en su enfoque y aplicación. 
En términos generales según la RAE, la sumisión es una actitud voluntaria de obediencia o rendición generalmente por respeto o reconocimiento de una autoridad, mientras que la sujeción se refiere más al orden, o la sujeción a acatar estrictamente unas reglas.

Siempre estos términos se utilizan en el matrimonio, principalmente en contextos religiosos o teológicos. Sin embargo, su significado ha evolucionado hacia un enfoque de respeto y entrega mutua, alejándose de la idea de inferioridad.
En la cultural antigua se interpretaba como una jerarquía donde la mujer debía subordinarse al liderazgo del esposo.
Pero actualmente matrimonios y teólogos reinterpretan estos conceptos basándose en el principio de "someterse unos a otros" en un amor de sacrificio y servicio mutuo.

Dicho esto ahora vamos a poder entender más sobre el tema de hoy.

Entonces empiezo diciendo que: el matrimonio es una institución creada por Dios antes de la caída del hombre para sentir compañía, apoyo mutuo y la procreación, siendo un pacto sagrado de por vida entre un hombre y una mujer.
Más que un simple contrato legal, las escrituras lo describen como una unión espiritual y física donde ambos se convierten en "una sola carne" 
Este pacto o alianza es voluntaria, resumida en las palabras que dijo Jesús en:
Mateo 19:5-6 
Y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Amén!

Ahora si bien es cierto el matrimonio es un regalo de Dios, el día a día conlleva desafíos, retos, metas y mandamientos que cumplir de nuestra parte en la sumisión hacia el esposo y juntos sujetarse a Dios.

Amadas es importante conocer el principio de sumisión en la vida del creyente porque el matrimonio, se debe basar en el amor sacrificial, el respeto, la entrega, ayuda y protección.

Ahora, ¿A cuántas de nosotras nos cuesta aplicar la sumisión en nuestro matrimonio? 

Hermanas sepamos que en la Biblia, la sumisión no se trata de debilidad o inferioridad, sino de una disposición voluntaria del corazón para renunciar al orgullo y alinearse al propósito de Dios con una entrega de confianza que busca el orden, la unidad y el respeto mutuo en el marco del amor.
Sumisión del griego hupotasso, significa "ordenarse bajo" para generar armonía y propósito, siendo Jesucristo el modelo supremo al someterse al plan del Padre.

Las escrituras son muy claras con respecto al tema de la sumisión. Entonces, deberíamos preguntarnos: ¿Cuál es el problema que tenemos con la sujeción o sumisión dentro del matrimonio?

Para no entrar en opiniones personales, veamos entonces lo que Dios dice en su Palabra y para ello quiero ir al principio, si vayamos al huerto de Edén, donde encontraremos la respuesta a nuestra interrogante.

En Génesis 2:18-25 leemos que al crear al hombre, Dios los hizo varón y hembra, uniéndolos en «una sola carne» y asignándoles roles específicos dentro de esa unión.

Dios creó a Eva para que fuera el complemento, la ayuda idónea de Adán, porque no era bueno que él varón esté solo, por lo tanto, Dios formó dos seres a su semejanza, iguales en valor y dignidad, pero con roles distintos. Adan estuvo satisfecho y dijo lo siguiente:
Génesis 2:23 
Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

Entonces si estaba todo bien para Adán, ¿Cuál fue el problema?

El problema surgió con la caída, cuando el pecado entró en el mundo y distorsionó la idea que tenemos de los roles. De ahí en adelante nos molesta lo que significa ser ayuda idónea y la sujeción al marido. 

Luego de la caída, en Génesis 3, Dios le dijo a la mujer: «tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti».

Dios en su palabra dejo claro que en el corazón de cada una de nosotras hay un deseo de control, independencia, orgullo, manipulación y mala conducta, enemigos terribles en el matrimonio.

Existen altas probabilidades de que en este punto la pregunta surja de nuevo en nuestro corazón: pero ¿Por qué tengo que sujetarme?

La respuesta es sencilla, aunque no fácil. Tengo que sujetarme voluntariamente porque es un asunto de obediencia y posición. 

Entonces nosotras decidimos voluntariamente colocarnos debajo de la autoridad de nuestro esposo y reverenciarlo. Es decir, de manera intencional decidimos afirmar y apoyar su liderazgo, sus iniciativas, dispuestas a honrarlo, ayudándolo a llevar a cabo ese liderazgo a través de nuestros dones. Se trata de trabajar juntos hacia una meta común y glorificar a Dios.

Y como Dios conoce nuestras debilidades como mujeres nos llama a la sujeción en su palabra que está en 
1 Pedro 3:1 (a)
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos...

La sumisión de la que habla Pedro es una actitud voluntaria de respeto y orden dentro del hogar, no de inferioridad.

Amadas a menudo el pecado hace que nos cueste sujetarnos a nuestro esposo, el enemigo trabaja sutilmente como lo hizo con Eva en el Edén.
Ella estaba sola y la serpiente la engaño con astucia.

La serpiente no se acercó a Adán directamente, sino que se dirigió a Eva ¿Por qué? Porque ella era más vulnerable, más independiente y autosuficiente de lo contrario no hubiera estado sola.

Hoy en día ocurre lo mismo, así como Eva fue usada por Satanás, nosotras podemos estar siendo usadas por él y siendo presas de sus maquinaciones para llevarnos por un camino equivocado. Tal como nos advierte el apóstol Pablo en:
2 Corintios 11:3
Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Ahora el apóstol Pedro no excluye al varon sobre su compromiso en el matrimonio y también como Pablo le deja una instrucción en:
1 Pedro 3:7
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Pedro aconseja que los esposos deben vivir con sus esposas de manera comprensiva y tratarlas con el mismo cuidado y honor que se le da a un objeto delicado y valioso.
La metáfora que usa Pedro, simboliza: Cuidado y protección: Así como una pieza de cristal o porcelana fina no se manipula con brusquedad, el esposo debe proteger y cuidar a su esposa. 
Un jarrón frágil suele ser también el más preciado o costoso esto indica que la esposa es muy valiosa a los ojos de Dios. 

Ahora no quiero dejar de compartir unos ejemplos  de sumisión de la Biblia,  que nos van a inspirar, empiezo con Abigail
Ya hemos estudiado su historia y esta en:
1 Samuel 25:23-35
Abigail era la esposa de Nabal, un hombre necio y áspero. Aunque Abigail tomó una decisión rápida para proteger a su familia sin el consentimiento previo de su marido (ya que este había ofendido al futuro rey David), la narrativa bíblica la elogia por su prudencia y sumisión al orden divino, actuando como pacificadora para evitar una tragedia.

A través de la actitud, las palabras y la conducta de Abigail aprendemos que debemos y qué no debemos hacer y como una mujer piadosa y en sujeción, tiene el poder de influenciar a todos a su alrededor.

En cambio él era un hombre necio lo que su nombre significa, era un hombre sin Dios y ella era una mujer de Dios piadosa y sabia.

Una de las cosas que a mí me gusta acerca de esta historia es que a pesar de que Abigail ha estado viviendo con ese hombre difícil y a pesar de todo ella nunca perdió su fe en las promesas de Dios.
Ahora vayamos a ver otro ejemplo y se trata de Sara (Esposa de Abraham)

En el pasaje: 1 Pedro 3:5-6 vemos un pequeño vistazo de ella, leamos entonces:
1 Pedro 3:5-6
Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo, aquellas Santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos como Sara le decía Abraham, llamándole señor de la que vosotras sois hechas hijas si hacéis el bien sin tener ningún temor.

Pedro destaca a Sara como modelo de sumisión, mencionando específicamente que ella obedecía a Abraham y lo llamaba "señor". Un ejemplo práctico de esto fue cuando dejó su tierra natal y su parentela para seguir a Abraham hacia lo desconocido, confiando en el llamado de Dios para su familia en Génesis 12.

Sara sufrió mucho para tratar de ofrecer un heredero a su esposo y mantenerlo a salvo en tierras peligrosas.
Al final, ella tuvo la fe suficiente para creer que ella y su marido, con 90 y 100 años de edad, concebirían el heredero prometido, es decir a Isaac. Aunque ella vivía en un mundo de peligro y confusión, Sara se mantuvo firme en su compromiso con su esposo y con Dios.

Ahora, cómo hemos visto en el verso del inicio, como esposas piadosas debemos estar dispuestas a servir en sumisión y humildad en nuestro hogar a nuestro esposo y familia, un excelente ejemplo lo tenemos a esa mujer extraordinaria de proverbios 31.

Esta mujer personaliza la sabiduría práctica, la diligencia y el carácter íntegro. Lejos de ser una lista de tareas, su objetivo es inspirar una vida guiada por el respeto a Dios, la generosidad y el buen manejo de los recursos.

Su valor principal no radica en la belleza física, sino en su carácter, como una fuerza valiente o virtuosa.

Ella muestra cómo equilibrar el cuidado de la familia con el emprendimiento, demostrando habilidades de liderazgo y visión para los negocios.

Utiliza sus recursos para bendecir a su familia, a su comunidad y a los más necesitados.
Amadas todo lo que ella hace tiene su raíz en su temor a Dios, siendo esta la clave para la verdadera sabiduría.

Que lindos ejemplos a seguir, pero hay otro ejemplo que debemos observar como matrimonio y es mirar a Jesús, así como él se somete voluntariamente al Padre, el hombre y la mujer deben alinearse a la voluntad de Jesús, formando una cadena de responsabilidad y amor.

Entonces dado que Jesús es la cabeza de la Iglesia, el marido es la cabeza del hogar, y la esposa, al someterse en amor y reverencia a Jesús, muestra esa misma relación de sujeción y confianza hacia su esposo. 

En 1 Corintios 11:3 establece un orden de autoridad y respeto dentro del diseño de Dios, leamos lo que dice su palabra:
Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

Este principio significa que el esposo debe liderar a su familia con amor sacrificial, cuidado y protección, tal como Jesús ama y cuida a la Iglesia. 
La esposa debe sujetarse, como la Iglesia se sujeta a Cristo:
La sumisión de la esposa es una respuesta de amor y reverencia a la autoridad de su esposo, demostrando la misma confianza que la Iglesia deposita en Jesucristo.

El objetivo de este diseño es que el matrimonio refleje la unidad y el poder de Jesucristo y la Iglesia, fortaleciendo así a la familia y modelando un camino de vida para el Reino de Dios. 
El matrimonio es un diseño de Dios y se disfruta, no se sobrevive.

Ahora te dejo unos puntos a considerar sobre la sumisión:
_ La sumisión no es un permiso para el abuso:
No significa tolerar o consentir el maltrato, la manipulación o el abuso por parte del esposo.
_La sumisión no es inferioridad:
Someterse a un esposo que la ama y la cuida no disminuye el valor de la esposa; por el contrario, lo honra ante los ojos de Dios.
_La sumisión no significa que la autoridad del esposo es infalible. No se debe realizar por presión, sino que es un acto voluntario. No es esclavitud. No es obediencia ciega.

Hermanas la verdadera sumisión se basa en una profunda fe en Dios y el deseo de honrar el orden divino en el matrimonio.

Pablo insiste con estos principios en otra de sus cartas, ¿crees que es casualidad? No.
Pablo quiere asegurarse que aprendamos bien este principio en el matrimonio para la gloria de Dios.
Pablo ya lo ha dicho en Colosenses, en 1 Corintios y ahora lo hará en Efesios, leamos entonces en:
Efesios 5: 22-24 dice así:
‭‭Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Vemos aquí que hay un mandato fehaciente y claro hacia las esposas.

Es fácil creernos que somos sumisas cuando estamos de acuerdo con las decisiones de nuestros esposos; pero la verdadera sumisión se refleja cuando estamos en desacuerdo y aun ahí manifestamos una actitud respetuosa y humilde.

Amadas fijémonos en los siguientes versos donde Pablo se dirige a los esposos y que también debemos conocer, leamos:
‭‭Efesios‬ ‭5:25‭-‬27‬ ‭
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Aquí esta la meta y objetivo principal para acatar y obedecer a Dios.
Pablo utiliza el matrimonio como metáfora para ilustrar el amor incondicional y restaurador de Jesucristo por la iglesia.

Dios desea que el hombre sea la fuente principal de amor para su esposa.
Tanto así que ella no va a desear buscar ese amor en sus hijos ni en sus padres.
No olvidemos amadas que ante los ojos de Dios ya no son dos sino una sola carne.

Qué importante es la sujeción a Dios acompañado con el respeto de la mujer hacia su esposo, no hay crítica más dañina y más dolorosa para el hombre que la de su propia esposa.
La falta de sensatez o prudencia es un indicador de que no está llena del espíritu Santo.
Dios nos llama a la autorreflexión para evitar actitudes que irriten o desgasten a nuestro esposo como una gotera continua.
Proverbios 27:15-16 NTV
Una esposa que busca pleitos es tan molesta como una gotera continua en un día de lluvia. Poner fin a sus quejas es como tratar de detener el viento o de sostener algo con las manos llenas de grasa.

Amadas. las casas antiguas en el Medio Oriente tenían techos planos de barro y paja, una vez que el agua penetraba el techo, el goteo era incesante y destructivo no había forma de pararlo hasta que terminara la tormenta, y esto es parecido a esa mujer rencillosa que arruina la paz del hogar por quejas, reclamos o discusiones constantes.

Hermanas si ambos seguimos los principios bíblicos para  nuestro matrimonio sin olvidar el pacto de amor que hicimos en el altar, se reflejará: ¡La gloria de Dios!
Alguien dijo una vez: 
El camino hacia el altar es el camino hacia la muerte, la muerte del "yo".

Hermanas pero hay otro problema en este tiempo que genera tristeza hermanas, que hoy en día el feminismo está en contra de que la mujer se sujete al hombre y eso ha generado la falta de respeto hacia la autoridad que, fue puesta por Dios.
Escuche decir que estamos en la era de cristal, no queremos morir a nuestro pecado y sufrir por amor a Jesucristo. 

Quiero finalizar diciéndoles que: para que un matrimonio honre a Dios, debe estar fundamentado en Jesús, en la Roca, para cumplir la meta principal que es: glorificar a Dios al reflejar el amor incondicional y el pacto entre Jesucristo y su iglesia. Lejos de buscar solo la felicidad personal, se fundamenta en el servicio, el sacrificio y la unidad para cumplir propósitos divinos como la santificación mutua para que ambos cónyuges crezcan espiritualmente, desarrollando virtudes como la gracia, el perdón y la paciencia, y lealtad compartida frente a los desafíos, altibajos y formar una familia estable, criando a los hijos en los caminos y valores de la fe.

Ahora, quiero dejarles un consejo muy valioso a considerar.
Hemos visto que la esposa se sujeta porque ama y respeta a Jesús primero, ¿verdad?
Si el esposo le pide algo que contradice la Palabra de Dios ósea pecar, la prioridad absoluta siempre es obedecer a Dios.
La sumisión de la esposa florece de forma natural cuando el esposo la cuida, la ayuda a crecer en santidad y la ama con el amor sacrificial de Jesús.
El orden bíblico es una conexión mutua de amor y respeto, no un sistema de dictadura.

Amadas hermanas seamos con nuestro matrimonio ejemplo de sumisión y sujeción para esta generación que está cada día más alejada de los principios de Dios.

Oremos juntas:
Padre es un aliciente tu palabra para nuestra alma, gracias por dejarla escrita para conocer que hay en tu corazón. Padre reconocemos que aún fallamos en la sumisión y sujeción muchas veces primero a tu palabra y segundo a nuestro esposo. perdónanos por pasar por alto estos principios, en el nombre de Jesús te pedimos que nos ayudes a poner en práctica lo que hemos oído o leído, y así poder cada día mejorar en el acto de ser sumisas por amor a Ti Padre, y a si poder respetar, honrar valora y obedecer tus pensamientos que tienes para el matrimonio en especial: reflejar a través de nosotros el amor que tienes por tu iglesia, ayúdanos Señor, en el nombre de Jesús, amén.

Amadas espero sean edificadas con estos puntos básicos y fundamentales para tener un matrimonio que honre a Dios, y si conoces a alguien que lo necesite no dudes en compartirlo. Ahora me despido con la esperanza de volver a encontrarnos en otro episodio, Dios las bendiga y hasta pronto, si así Dios lo quiere.

LA SUMICIÓN ES UN REFLEJO DEL PACTO DE AMOR INCONDICIONAL, ESE AMOR LE FACILITA A TU ESPOSO SU ROL EN EL MATRIMONIO.

¡Dios con nosotras!

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