En Su Presencia: El Lugar De La Gracia



Salmos 27:8 
Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.

Aquí vemos como el salmista ha entendido, la importancia de ir a la presencia de Dios, al lugar de la gracia, al lugar Santísimo.

David responde con pasión que buscará a Dios, su corazón no solo obedece, sino que desea esa comunión.

Este verso es una invitación a la intimidad, a conocer el carácter, el amor de Dios, no solo a pedir beneficios y ponerlo en primer lugar, reconociéndolo como refugio, luz y salvación.
No importa el momento, el proceso, la prueba, la adversidad o tempestad sino la comunión con él.
Porque la mejor respuesta a la angustia es acercarse a Dios en oración.

Amadas bienvenidas, ¿Cómo están hoy?
Gracias a Dios por permitirme una vez más servirle trayendo su palabra, su mensaje.
Hermanas ser siervas de Dios y traer su mensaje, es una tarea noble y hermoso y sobre todo un gran privilegio.
La semana pasada vimos a un Padre pródigo, perdonador, misericordioso, con un amor inmensurable, que está disponible 24/7 para nosotras.
Así es, Dios desea fervientemente que vayamos a él para tener una comunión íntima, amadas él nos anhela celosamente, porque tiene un amor tan profundo y apasionado por nosotras, que no quiere compartir nuestro corazón con las distracciones o los "amores" del mundo. Es un deseo intenso y protector de Dios por tener una relación exclusiva y sin rivalidades con sus hijos e hijas y lo vemos en: Santiago 4:5 
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
A diferencia de los celos humanos (que suelen ser egoístas o inseguros), los celos de Dios son la expresión de un amor perfecto, santo que busca nuestro bienestar y nuestra fidelidad, porque él no tolera rivales.
Así como un esposo desea ser el único en el corazón de su esposa, Dios nos anhela de tal manera que exige y merece nuestra devoción completa, no dividida entre él y las cosas superficiales del mundo.

Amadas, Dios nos cela porque sabe que cuando ponemos nuestra atención, tiempo o afecto en las cosas del mundo (egoísmo, pecado, distracciones), terminamos alejándonos de su fuente de paz y gracia.

Por ello las escrituras nos invita a buscarlo con afán y mucha confianza cuando transitamos una prueba, cuando hayamos pecado contra él, o en alguna necesidad,.
Dios nos promete ayudar, porque es bueno y nos ama.

Con el mensaje de hoy trataré de llevarte a su presencia íntimamente y para saber cómo hacerlo veremos a personajes que rompieron todo obstáculo e ir a buscar el rostro de Dios, a su altar, al lugar de la gracia y hablarle con todo el corazón.
¿Tienes tu un altar en tu hogar?

En la Biblia encontramos relatos de hombres, que después de ver su miseria, su banca rota espiritual, su pecado contra el soberano, o para recibir consejos de él por alguna necesidad, fueron al lugar de la gracia, entraron al altar de Dios para hallar el oportuno socorro.

El primero del que hablare es Job.
Recordemos que él fue justo y recto delante de Dios, pero estaba pasando una tremenda prueba.
Esto nos ayuda a entender que todos los creyentes no están excentos o separados y no pasar pruebas.
Dios permite mucha veces las aflicciones para conocerlo más a él.
Pero también la historia de Job nos hace ver nuestra realidad, y como respondemos a las pruebas, algunas con gozo pero mayormente con quejas y nos viene las famosa pregunta: 
¿Por qué a mí? Cómo nuestro amado Job.
Pero en su aflicción el Gran soberano le convence de su ignorancia y le hace entender que su queja no servía de nada haciéndole reflexionar con varias preguntas.
Amadas no es sabio contender con el Omnipotente.
Cuando Job estuvo frente a la presencia de Dios,  entendió su pecado y se arrepintió. Leamos: Job 40:4‭-‬5 
He aquí que yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.
Job responde al primer discurso de Dios reconociendo su propia insignificancia frente a la majestad del Creador. Al poner su mano sobre su boca, Job admite su incapacidad para cuestionar la justicia divina o defenderse a sí mismo, guardando silencio.

Frente al poder inmenso de Dios, se da cuenta de sus propias limitaciones humanas, Job se queda sin argumentos. 

Durante todo el libro, había exigido que Dios le diera explicaciones por su sufrimiento, pero al ver la grandeza divina, se da cuenta de que no hay nada que pueda alegar.

Al poner Job su mano sobre su boca, demuestra un gesto de sumisión total y reverencia. 
Él se arrepiente de haber cuestionado a Dios. Promete no volver a hablar con orgullo ni a exigir explicaciones imprudentes.

Dios finalmente le responde apareciendo en una tormenta, no para explicarle por qué sufre, sino para revelarle Su poder insondable en la creación. Ante esta abrumadora muestra de magnificencia divina, Job comprende que la necesidad humana de explicaciones lógicas es eclipsada por la soberanía y majestad de Dios.
Amadas si lo que hablamos en tiempo de aflicción ofende a Dios es mejor callar.

Ahora tiene el turno David, el hombre conforme al corazón de Dios, también él corrió a su presencia, al lugar de la gracia, al altar, cuando se vio confrontando con su pecado, la consecuencia tan grande que Dios le dio a probar, es que hirió al hijo que tuvo con Betsabé el fruto de su pecado.
2 Samuel 12:16-17
Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.

Aquí se narran el momento de profunda agonía y desesperación del rey David expresada en una súplica extrema.
Al enterarse de que su hijo había enfermado gravemente, David se postró en tierra, ayunó (no comía nada) y pasó las noches acostado sobre el suelo llorando.

Los ancianos y oficiales de su corte intentaron levantarlo y ofrecerle comida, pero él se resistió por completo, él solo quería estar en su presencia en el altar, en el lugar de la gracia. 

El peso de la culpa lo llevó a buscar de Dios,  reflejando una mezcla de angustia paternal y un profundo arrepentimiento. 

David estaba experimentamos las dolorosas consecuencias de sus propios actos. A través de esta humillación voluntaria y lamento, intentaba implorar piedad y misericordia a Dios para que salvara la vida de su hijo.

Ahora continuo con Asaf, este no era un hombre cualquiera, era un Levita un encargado de preparar el culto de adoración a Dios. En nuestros tiempos sería alguien que pertenece al ministerio de alabanza y adoración.
Dice la Biblia que era un sacerdote a quien David puso a cargo de la adoración en Israel y esto lo vemos en:
1 Crónicas 16:4-5
Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel: Asaf el primero; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los címbalos.

Estoy segura que muchas han leído el salmo 73, Asaf es el autor.
Aquí el, relata su tentación, su pecado y como el, al entrar a la presencia de Dios, al santuario al altar, al lugar de la gracia, él fue restaurado y perdonado, él vio la bondad del Señor. Empecemos viendo un poco de él en:
Salmos 73:1‭-‬3 
Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón. En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos.

Amada te has preguntado alguna vez:
¿Porqué prosperan los malos o incluso te has enojado ante la salud y del bienestar que gozan los injustos los que viven blasfemando el nombre del señor?
Yo sí y Asaf también.
Eso suele pasar cuando ponemos la mirada en lo terrenal. Nos hace daño poner la mirada en la tierra, por ello Dios ha dado la orden de mirar las cosas de arriba en:
Colosenses 3:2 
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Al parecer Asaf miró y se comparó con los malos.
Pero amadas, Dios quiere que lo veamos a él, que nuestros ojos miren su trono, Aquel que dónde empieza y termina la fe. Miremos a Jesús.

Asaf, hermanas fue un hombre sincero y confesó su pecado, fue tan grave que pensó que había sido en vano haberse guardado puro ante la maldad de los inconversos, leamos:
Salmos 73:13 
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia.
Aqui el salmista Asaf, expresa una profunda crisis de fe y frustración.
Este es el momento en que cuestiona si vale la pena esforzarse por llevar una vida integra.

Asaf observa que las personas malvadas o arrogantes disfrutan de prosperidad, salud y tranquilidad, mientras que él enfrenta dificultades constantes a pesar de esforzarse por obedecer a Dios.
Siente que su devoción, honestidad e integridad no le han servido de nada.

A Asaf le vino un pensamiento equivocado sobre su caminar con el Señor, un descontento al guardarse puro para Dios.
Un pecado lleva a otro, Asaf después de la envidia tuvo amargura, lo notas?

La conclusión dolorosa a la que llega por causa de sus celos y confusión al ver el éxito de los malvados, es que siente que Dios no lo ha recompensado justamente por sus buenas obras.

Amadas este pasaje es profundamente humano y nos enseña que incluso los creyentes más devotos pueden atravesar dudas, envidia y sentirse abrumados por la aparente injusticia del mundo. 

Asaf estaba tan cerca al rito de la ley y a la adoración, pero él también tuvo que que refugiarse bajo las alas del Omnipotente y encomendar su alma al que le podría librar y perdonar.

Todo el salmo es un proceso donde Asaf recupera su perspectiva de la vida cuando "entra en el santuario de Dios, al lugar de la gracia y entiende el destino final de los impíos.

Abro un paréntesis para dirigirme a las soleras y preguntarles:
¿Alguna vez pensaron que era en vano lavar sus manos en inocencia y tener limpio sus corazón?
¿Cuántas veces te ha pasado eso por la mente? 

Amada no te arrepientas al guardar, cuidar y limpiar tu corazón, no importa si nadie lo nota.
Lo importante es guardarte pura e integra para tu Señor. 

Queridas cómo afecta poner la mirada a lo terrenal, nuestra vida debe ser limpia no para agradar a los hombres, no para obtener beneficios, sino para agradar a  Aquel que nos salvó de la condenación y nos rescató del infierno.

Por lo tanto te invito a entrar en el refugio del alma tentada, te invito a entrar al santuario donde también entró Asaf, que fue clave para superar ese resentimiento, él fue a buscar a Dios y se  rindió a él. y lo vemos en:
Salmo 73:17‭-‬18 
Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.
Este es el momento en que el Asaf se acerca a la presencia de Dios en oración y adoración. Este cambio de perspectiva le permitió ver las cosas no desde su limitada mirada, sino desde la perspectiva eterna de Dios.
Amadas la vida del impío es insegura. Aunque parezcan firmes y poderosos, están parados en un "terreno resbaladizo" y su caída puede ser repentina y total.

No obstante el pecado de Asaf no fue escandaloso ante los ojos de los hombres, pero sí ante los ojos de Dios, él era un hombre íntegro en todo sentido de la palabra, se sintió tan mal por su torpeza que se igualó a un animal, leamos como lo dice:
Salmos 73:22 
Tan torpe era yo, que no entendía; era como una bestia delante de ti.

Hermanas evaluemos ahora delante del señor si estamos evadiendo un pecado en nuestra vida y apuntando hacia otras.
Sepamos que el problema está en el corazón, la envidia se camufla muy bien allí, nadie lo nota.

Por tal motivo vayamos al santuario qué es la presencia de Dios, al lugar donde podamos estar a solas con él y pedir que nos muestre como está nuestro corazón.
Cuando entramos en el santuario, en el lugar de la gracia, obtenemos la victoria sobre el pecado tenlo por seguro.
Asaf la obtuvo miremos lo que nos dice: 
Salmo 73:25-26
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Amadas Asaf pasó de envidiar la vida de los malvados a encontrar su mayor tesoro en la presencia de Dios, porque reconoce que no hay nadie ni nada en todo el universo que pueda satisfacer su alma como él.

Asaf es honesto y declara su agotamiento físico, emocional y espiritual que experimento al enfrentar el dolor o las injusticias de la vida pero, al encontrarse con Dios obtiene total esperanza, porque ha entendido que Dios es la Roca, la fuerza inquebrantable y la herencia eterna que lo sostiene para siempre aún en su debilidad.

Y está porción bíblica también es para nosotras, cuando pasemos tiempo con él nos daremos cuenta que no hay otro lugar en el que prefieramos estar más que en Su presencia. 

Amadas entremos a la presencia, al lugar de la gracia, vayamos al altar de Dios, él ya abrió camino para ir allí, la invitación está dada hace mas de dos mil años, entremos con confianza a su santuario, al lugar santo donde está el trono, dónde Jesús está sentado:
Hebreos 4:16 
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La palabra "trono de la gracia" en el original griego significa propiciatorio.
Este estaba ubicado en el lugar santísimo del tabernáculo en los tiempos antiguos.
Ahora el trono representa claramente al propiciatorio celestial al verdadero a la misma presencia de Dios.
Dónde podemos ir, porque estamos revestidas de Jesucristo, de su sacrificio, de su sangre por lo cual, Dios es propicio a nosotras eternamente y nos acepta de pura gracia, él es la propiciación por nuestros pecados.
Amadas gracias a los méritos de nuestro Señor Jesucristo podemos contemplar su rostro, él rasgo el velo, la cortina de separación.
Tenemos acceso directo gratuito y seguro a la presencia de Dios.
Aún cuando sabemos que somos imperfectas nos acercamos confiadamente a Dios por Jesucristo que intercede por nosotras en su trono, leamos lo que dice:
Hebreos 7:25
Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
¡Gloria a Dios por Su palabra!

Que privilegio 
Y aprendamos como los siervos entraron a su presencia a lugar de la gracia y encontraron claridad, entendimiento de lo que les estaba sucediendo,  vayamos al trono al lugar de la gracia y allí encontraremos paz para nuestra alma angustiada. 

Oremos juntas:
Padre, te adoramos y te damos gracias por tu palabra que nos da a conocer más de ti, de tus atributos, gracias porque nos enseñas que en tu presencia hay plenitud, hay gracia, descanso, refugio, perdón y también exhortación, perdónanos porque muchas veces hemos evitado ir a tu altar, no arrepentimos y corremos hoy allí para encontrar el oportuno socorro, ayúdanos a permanecer en tu santa presencia te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Armadas me despido hasta el próximo episodio Dios mediante, un abrazo grande.

EL LUGAR DE LA GRACIA, ES EL LUGAR DONDE ENCONTRAMOS AYUDA, TRANQUILIDAD Y FORTALEZA, VAYAMOS CON CONFIANZA AL LUGAR SANTO.

¡Dios con nosotras!

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