La Adoración que el Padre busca
Salmos 29:1-2
Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
Aquí vemos un llamado urgente y solemne a todos los seres creados por Dios, ya sea celestiales y hombres poderosos de la tierra, a reconocer, alabar y adorar la majestad suprema de Dios.
Nadie por muy poderoso o importante que sea, está por encima de Dios.
Notemos que en este verso se repite la palabra "dad" o reconocer, dándonos a mostrar que, los seres humanos y más aún los poderosos suelen ser reacios a cederle a Dios el lugar que le corresponde; por eso se nos exige que le atribuyamos la honra, reconociendo su carácter perfecto, su fidelidad y su soberanía absoluta, adorándolo con reverencia profunda, apartadas de lo común o impuro, postrándonos ante su incomparable pureza y grandeza.
Mis amadas hermanas ¿Cómo están? Gracias a Dios por reunirnos hoy a través de este medio para aprender juntas más, sobre este mandato de adorar al Único soberano Señor y creador de los cielos y de la tierra en espíritu y en verdad.
Pero ¿Por qué es necesario que adoremos a Dios?
Porque él es digno, es santo, justo y misericordioso, por lo cual merece toda la honra.
Adorar a Dios trae múltiples beneficios, ya que la adoración cambia nuestras decisiones y nos hace más semejantes a Dios, Trae tranquilidad al alma, reduce la ansiedad y fortalece la fe.
Él se hace presente cuando la iglesia le hace un espacio para adorar, él se mueve en medio de su pueblo.
Glorificar o adorar a Dios es exaltar sus atributos tales como su santidad, fidelidad, misericordia, gracia, amor, majestad, soberanía, poder y omnisciencia, por nombrar unos pocos. Adorarlo una y otra vez en nuestras mentes y nuestros labios, le mostramos a los demás acerca de la extraordinaria salvación que él ofrece, como dice en:
1 Crónicas 16:23
Cantad a Jehová toda la tierra, proclamad de día en día su salvación.
Está es una invitación universal a alabar a Dios y a compartir su mensaje de rescate de manera constante.
La adoración, la fe y el testimonio no son de una sola vez o solo para los días domingo o festivos. Implica una práctica diaria, constante y renovada cada mañana la salvación, la ayuda y el amor liberador que Dios ofrece a la humanidad y es evidencia viva para dar a conocer quién es él.
Amadas, entonces descubrimos que adorar a Dios significa reconocer su grandeza y darle el honor alabándolo principalmente porque él y solo él, merece ser alabado, honrado y adorado.
En otras palabras es rendirle homenaje: es inclinarse, doblar la rodilla y mostrar reverencia absoluta.
Es dar una respuesta con todo nuestro ser a lo que Dios es y nos enseña. Es obedecer sus mandamientos y entregarle nuestro tiempo y amor.
"Adoración es un estilo de vida"
También en nuestra adoración debemos poner a un lado nuestra naturaleza carnal para dedicarle todo nuestro ser a Dios.
A medida que adoramos al Señor de los cielos y la tierra, experimentamos la belleza de su santidad.
1 Crónicas 16:25
Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, y de ser temido sobre todos los dioses.
Amadas la única respuesta adecuada del ser humano es la adoración reverente y suprema, por su poder fiel y verdadero.
Ahora en las Escrituras nos da una mandato de darle solo a él la adoración, la gloria y la alabanza en:
Salmo 115:1
No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.
Este versículo es una expresión profunda de humildad y un llamado a reconocer que toda la honra le pertenece exclusivamente a Dios y no a los seres humanos.
El salmista repite dos veces la frase "no a nosotros" para enfatizar el rechazo total de cualquier orgullo, mérito o jactancia humana.
Como creyentes reconocemos que los logros, las victorias o la salvación no vienen de nuestra propia fuerza o bondad.
Amadas el enfoque de la vida no debe ser buscar aplausos propios, sino exaltar y adorar el carácter y la grandeza de Dios ante el mundo.
Si se fijan el verso menciona dos razones principales para adorarlo y es: "su misericordia" que muestra su bondad inmerecida y "su verdad" que es su fidelidad mostrándonos qué él siempre cumple lo que promete.
Por lo tanto no debemos retener la adoración que solo le pertenece al Señor.
No le podemos quitar a nuestro Dios algo que desde el principio ya es de él.
No debemos ni siquiera intentar robarle un poquito de Su gloria a nuestro Padre, nada hay en nosotras, no hay ningún merito alguno para pensar que merecemos alguna alabanza, ni siquiera a ídolos tallados, Dios no comparte su gloria con nadie.
A menudo nuestro corazón se inclina a ídolos que tienen pies y no caminan, tienen ojos y no ven, oídos y no oyen, tienen boca y no hablan, narices y no huelen, manos y no palpan.
Y así vamos, con nuestro necio corazón dando alabanzas a esos ídolos que son incapaces de hacer algo con algún valor y finalmente terminamos siendo como ellos y confiando en esos ídolos que no valen nada y lo vemos en:
Salmos 115: 8
Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.
Amadas la respuesta de nuestro corazón a Dios, por lo que ha hecho por nosotras, al ser alcanzadas por su amor inagotable y misericordia, debe ser de exaltación, honra y la gloria debida a su nombre.
Debemos saber que, según en que esté inclinado nuestro corazón, será el resultado de nuestra adoración.
Al adorar de manera correcta habrá en nuestro corazón gozo duradero.
La esperanza como sus hijas es que un día viviremos con el Padre eternamente, el cielo será nuestra morada y junto a sus ángeles participaremos de esta grandiosa adoración, donde lo veremos a él cara a cara, mira lo que dice: Salmo 84:4
Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán.
Practiquemos pues la adoración en esta tierra ya que en un futuro no muy lejano lo haremos eternamente.
Mientras eso ocurra adoremos cómo se debe a nuestro Creador porque no hay nada en este mundo que se compare con adorarle.
Amadas al tener una relación cercana con él, disfrutamos de su favor y bendición en esta tierra.
Dado que Dios es digno de toda adoración y admiración, vayamos junto con sus santos a la congregación unánimes; lo cual es mejor que adorar a dioses falsos como dice en:
Salmos 84:10
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
Amén.
Pero, detengámonos un momento acá y miremos las consecuencias de abandonar la adoración a Dios.
Antiguamente en Israel el templo era el lugar donde se adoraba al Señor, el templo estaba situado en Jerusalén todos tenían que acudir a el para tener comunión con el Padre.
En el libro segundo de los reyes al final, leemos las terribles consecuencias de una nación que se había apartado de Dios para adorar a dioses falsos, esto paso en el reinado del rey Joaquín. (solo por mencionarlo a él, ya que cada reinado tenía sus buenos tiempos y rebeldía)
Como resultado de adorar a dioses falsos, vemos la destrucción de Jerusalén y su templo, además vemos a la gente llevados al exilio.
2 Reyes 25:8-9
En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego.
Sin embargo, en el libro de Esdras hay un rayo de luz, una esperanza. El rey Ciro mando a reconstruir el templo y regresar a Jerusalén a la gente que estaba cautiva con todos sus utensilios y lo vemos en:
Esdras 1:5
Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén.
Para el pueblo de Dios el exilio no duró para siempre; gracias a las misericordias de Dios, su pueblo regresó del cautiverio y reconstruyó el templo, comenzando a disfrutar de la presencia de Dios adorándolo una vez más.
Amadas el pecado nos separa de Dios, pero él nos da continuamente oportunidades para volver cuando por causa del pecado salimos de su presencia y vamos a adorar dioses falsos.
No olvidemos hermanas que Dios nos ha creado con el propósito de adorarlo con todo nuestro ser.
Isaías 43:7 TLA
Yo los he creado para que me adoren y me canten alabanzas.
Vemos aquí el propósito de la creación, que todo ha sido creado por, en y para Dios, y que al entender nuestra pequeñez ante su grandeza, surge una admiración a Dios que naturalmente nos lleva a la adoración.
Amadas el tema de la adoración recorre a lo largo de las escrituras declarando su objetivo:
"todo hombre debe darle el primer lugar"
La adoración bíblica no se refiere a acciones, rituales o conceptos, sino a una persona: Jesucristo.
Debemos de poner nuestra fe en él y adorarle, la fe puesta en el Dios correcto hará que nos volvamos semejante a él.
Mis amadas Jesús es un gran ejemplo de cómo adorar a Dios, él le daba todo el reconocimiento a su Padre por su poder, siempre lo exaltó.
En la oración del padre nuestro, Jesús empezó glorificando a Su Padre, eso indicaba humildad de parte de nuestro Señor y no es por que sea menor que su Padre, sino demostraba con ello reverencia y obediencia con su exaltación, reconociendo que es Santo, honrando así su bendito nombre.
Amadas la falta de la correcta adoración, viene de mucho tiempo atrás, por ello Dios mandó a Su Hijo a restaurar lo que con el tiempo se estaba deteriorando, esa separación tenia que terminar, Su propósito tiene que cumplirse.
Jesús con su muerte dio vida a este propósito que es la comunión y la adoración al Padre.
Su obediencia al aceptar dar su vida por nuestros pecados, fue la mayor forma de exaltación hacia Dios, allí en su dolor proclamó que solo a él se debe honrar.
Ahora para ser adoradores que el Padre busca, y seguir el ejemplo de Jesucristo, es necesario haber nacido del Espíritu, es decir: tener la manifestación de la vida de Jesucristo, guiada por el Espíritu y centrada en la verdad de su persona.
La adoración que el Padre busca no es un evento ritual, sino una relación continua, integra, donde toda la vida del creyente se convierte en un acto de honra a Dios
Para más entendimiento vamos analizar el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en Juan 4, dónde las escrituras aclara que la adoración ya no está ligada a un lugar físico (como un monte o un templo), sino que el único punto de encuentro con el Padre es la persona de Jesucristo. Vamos al encuentro:
Juan relata este encuentro para resaltar el amor y la gracia de Dios no tiene límites y rompe cualquier barrera social, cultural o del pasado.
Jesús rompe prejuicios, cruza divisiones étnicos y religiosas, sacia de sed espiritual ofreciendo agua viva para saciar la sed a través del Espíritu Santo.
Él no la condena ni la juzga con dureza sino la guía hacia la verdad.
Ahora vamos al momento donde la samaritana conversaba con el sobre su vida, ella se siente aludida y un poco acorralada y trata de desviar la conversación de su penosa vida, la mujer va a hablar de lo religioso porque se dio cuenta que Jesús era profeta y le comenta sobre el tema de la adoración y le dice a Jesús en:
Juan 4:20 lo siguiente:
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Ella tenía un concepto errado de el lugar donde se debe adorar, porque asi fue enseñada.
Aunque es comprensible que tengamos lugares físicos de adoración, debemos tener en cuenta que nuestra verdadera conexión con Dios reside en nuestro corazón y en nuestras acciones cotidianas. Jesús no le reprocha y le responde con una profecía futura en el siguiente verso:
Juan 4:21
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Jesús dice que llega la hora en que los fieles ya no adorarán al Padre ni en ese monte ni en Jerusalén.
Ya no se trataba tanto de un lugar para adorar, sino de una persona a quien adorar por lo que haría por la humanidad, además el templo que tanto anhelaban los judíos, sería destruido después de 70 años una vez más por el pecado.
Jesús cambia el enfoque del dónde (el lugar) al cómo (la actitud del corazón).
Esta mujer tenía al frente a Jesús quien es el motivo de adoración.
El templo, su morada seríamos nosotras.
Amadas el Espíritu Santo al no tener un cuerpo físico, no se le puede encerrar en un templo o limitar a una montaña.
Todas las que hemos creído en él por fe, en su vida, muerte y resurrección, tenemos a su Espíritu que mora en nosotras quien nos guía a adorarle en todo momento y en todo lugar.
Dios en la persona de Jesús estaba delante de esta mujer religiosa y no se daba cuenta hasta ese momento, que tenía que adorarle a él, ella tenía que nacer de nuevo para hacerlo como se debe: guiada por el Espíritu Santo, porque así es como el Padre quiere ser adorado, leamos lo que Jesús le dice en:
Juan 4:23-24
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Esta adoración que habla Jesús nace de lo más profundo de nuestro ser y de la renovación que hace el Espíritu Santo en nosotras, y no de una simple repetición de palabras o tradiciones vacías.
Es adorar a Dios en verdad, sinceridad, de acuerdo con quién es Él realmente y reconociendo a Jesucristo como el camino de salvación, dejando atrás la hipocresía o las falsas creencias.
El Padre busca a estos adoradores con corazones apasionados por el y comunión verdadera entre hermanos en armonía para la gloria de su nombre.
Entonces en resumen:
Adorar en espíritu y en verdad a Dios significa que no está confinado a un edificio, una montaña o un altar. Se le puede adorar en cualquier momento y lugar.
No se trata de repetir ritos externos, posturas físicas, ritos o simple música. Adorar es una comunión íntima y profunda entre nuestro espíritu y el Espíritu Santo.
En el momento de adoración debemos tener dominio propio y someter las emociones, los pensamientos y la voluntad por amor.
Adorar a Dios tal como Él se ha revelado en las Escrituras, conociendo sus verdaderos atributos, promesas y carácter. No se puede adorar correctamente lo que no se conoce.
La hipocresía y las máscaras religiosas no debe existir, es presentarse ante Dios de manera genuina, reconociendo la propia realidad.
La obediencia nos lleva a la adoración en verdad y no se reduce a un servicio dominical. Se expresa mediante un "sacrificio vivo" en el día a día, alineando las acciones de la vida cotidiana con la voluntad de Dios.
Amadas nuestro Padre busca adoradores que vivan una relación genuina con él, nacida del Espíritu Santo. Ser un adorador es una identidad constante, no algo que se hace ocasionalmente. para finalizar leamos:
Hebreos 13:15
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
¡Amen, Gloria a Dios!
Oremos juntas:
Padre te alabamos y adoramos, bendecimos tu santo nombres, gracias por tu Espíritu Santo que vive en nosotras que nos guía a adorarte. Perdón por no ser esos adoradores que tu buscas, que viven y reflejan la persona de tu Hijo Santo y obediente. Padre clamamos para que sigas restaurando la adoración en estos tiempos, que haya un avivamiento y que en cada corazón haya un altar para ti. Ayúdanos a mantener nuestros ojos fijos en ti para seguir adorándote en espíritu y en verdad, siendo para ti sacrificios vivos de adoración todos los días hasta llegar a casa, en el nombre de Jesús, amen.
Amadas me despido, gracias por acompañarme hasta aquí, y que nuestra adoración mas sublime este dirigida al creador de todo, al dueño y gobernador de la tierra y no a otro dios, hasta nuestro próximo encuentro Dios mediante un abrazo fuerte.
LA ADORACIÓN ES EL FRUTO DE DEJAR QUE JESUCRISTO VIVA A TRAVÉS DE NOSOTRAS, MOSTRANDO REVERENCIA Y AMOR POR AQUEL QUIEN NOS SALVÓ.
¡Dios con nosotras!
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