Fe En Acción | Rahab y los espías |
Romanos 10:10-11
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
En el pasaje leído Pablo enfatiza que la salvación es universal, tanto para judíos como para gentiles, eliminando barreras culturales o religiosas.
Por otro lado la fe interna y la confesión externa están unidas en el proceso de salvación, garantizando seguridad a todo creyente para ser justificado y salvo del castigo de Dios, esto es la simplicidad del evangelio.
No es que la simple confesión salve, sino que se demuestre una verdadera convicción y sumisión a Dios.
Amadas Dios las bendiga grandemente más y más, que satisfactorio es estar para mi, estar por acá nuevamente con el mensaje de Dios, espero que sea de bendición para tu vida y a la vez pedirte que no desestimes la sencillez del mismo.
Además, nos hace un llamado a confiar en su fidelidad, en tiempos de incertidumbre o maldad. La actitud correcta no es la autosuficiencia, sino vivir confiando totalmente en Dios en medio de la crisis.
En el Antiguo Testamento Habacuc cuestionaba por qué Dios usaría a la nación más malvada (Babilonia) para castigar a Judá. Dios responde que, aunque parezca tardar, su justicia prevalecerá y los orgullosos caerán, por lo que el justo debe esperar con fe.
Habacuc 2:3-4
Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
Cuando leemos: "La alma no recta" se refiere a los babilonios, caracterizados por la arrogancia, la codicia y la autoconfianza, donde su arrogancia los llevo a la destrucción.
La fe constante, la confianza en Dios y fidelidad, es lo que sostiene al creyente en momentos adversos y de juicio, esta es su manera de vivir.
Amadas el versículo 4 de Habacuc, es central y relevante en la teología bíblica, también es citado en el Nuevo Testamento en: Romanos 1:17, Gálatas 3:11, Hebreos 10:38, para resaltar que la vida cristiana se basa en la fe, no en las obras.
Después de estos pequeños datos, en esta oportunidad veremos la historia de Rahab y dos espías, que nos enseña una verdad fundamental: "la justificación por la fe"
Rahab fue una mujer que por medio de la fe, Dios obró salvación, pocas hemos escuchado hablar de ella, Rahab fue cananea, específicamente habitante de la ciudad de Jericó, la cual estaba habitada por pueblos paganos antes de la conquista israelita.
Ella vivía en la muralla de la ciudad y se la describe como una extranjera dedicada a la prostitución.
Esta historia la encontramos en el libro de Josué.
Donde relata que los Israelitas paseaban 400 años por el desierto y estaban a punto de heredar la tierra prometida por Dios, Josué era el sucesor para recibir tal herencia, los Israelitas ya estaban cerca, y después de haber preparado todo para la conquista, y poseer la tierra que Dios les daría al lado del Jordán hacia donde nace el sol; Josué mandó a unos espías a revisar la tierra prometida.
Josué 2:1
Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.
Acá vemos al personaje principal de nuestra historia, la Biblia lo describe como Rahab, la ramera. No para humillarla, sino para ver en su vida la evidencia de su fe y que después por este acto sería conocida por muchas generaciones.
Amadas abro un paréntesis aquí, para decir que:
Cuando vivíamos en el mundo sin Jesús, muchas personas observan nuestra oscura y penosa vida y nos llaman muchas veces por un sobre nombre, un apodo, nos ponen una etiqueta por llamarlo así.
Y muchos nos conocerán como lo que marcó nuestro pecado, lo mismo que le pasaba a Rahab.
Pero cuando venimos a los pies de Jesucristo y somos perdonadas, es glorioso, al venir a él somos transformadas, Dios nos cambia de posición, de estar en tal oscuridad, nos aparta y nos da un lugar de excelencia juntó a él, pero sabes esa etiqueta queda en segundo plano, porque Dios nos justifica a través de su hijo y nos da una nueva identidad en él, ya no nos ve como en el pasado sin él, sino como sus hijas y nuevas criaturas en proceso de santificación, cierro paréntesis.
Continuemos con la historia, ahora vamos a ver que para obtener una conquista, habrá oposición, leamos el verso:
Josué 2:2
Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.
Este es el momento crítico para el rey de Jericó al enterarse de la presencia de los espías israelitas, generando una tensión inmediata.
Si, el rey al enterarse busca a los espías para matarlos. Pero como sabemos los planes de Dios nadie puede truncarlos. A pesar de su vigilancia, el plan de Dios continúa.
Hermanas este verso es el nudo que obliga a Rahab a tomar una decisión de fe, convirtiéndose en una pieza clave para la victoria de Josué.
Vemos además el peligro inminente, el espionaje enemigo, preparando el escenario para la intervención de Dios y el acto de fe de Rahab al protegerlos, a pesar de la orden real.
Pero los opositores van hacia ella, leamos:
Josué 2:3
Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.
Hermanas vemos aquí que la mujer estaba determinada a acoger a estos hombres de Dios en su casa que niega haberlos escondido, ella al parecer sabía quiénes eran, Rahab conocía al Dios de Israel y había depositado su fe en él.
Ella muestra su fe escondiendo a los enviados en su casa.
Rahab reconoció que Dios había dado la tierra a los israelitas y que su juicio vendría sobre Jericó, lo que la motivó a actuar de esa manera. Ella los esconde en su casa entre los manojos de lino que tenía en su terrado. Continúo con:
Josué 2:4-5
Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.
Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.
Ante la exigencia del rey de entregar a los espías, Rahab oculta la verdad, mintiendo y escondió a los espías en su terrado para protegerlos ayudándoles luego a escapar, así demostró que creía en el poder del Dios de Israel, a pesar de vivir en una ciudad enemiga.
Entonces te preguntarás ¿Es valido mentir?
No. La mentira nunca se aprueba explícitamente en las Escrituras; Rahab fue justificada por su fe, a pesar de su mentira.
Al ocultar la verdad de donde estaban los espías, vemos una fe obediente, no en validar la mentira como práctica general.
Mentir no es el punto central, sino su decisión de proteger a los mensajeros de Dios, lo cual se considera una obra de fe arriesgando su propia vida. Algunos sugieren que, en casos extremos, preservar la vida es un bien mayor que la verdad.
Aunque miente, su acción demuestra fe y valentía al aliarse con el Dios de Israel, salvando a los espías y salvaguardando a su familia, convirtiéndose en un ejemplo de cómo Dios utiliza a personas inesperadas.
Amadas, Rahab no era parte del pueblo de Dios y por ende no practicaba sus mandamientos, ella actúa de forma natural, nosotras tenemos las escrituras en nuestras manos y al Espíritu Santo y aun nos sale alguna mentira de vez en cuando. ¿O no?
Seguramente Rahab al pasar el tiempo aprendió a no pecar más, porque fue justificada por su fe.
Por consiguiente después que los hombres del rey se fueron, Rahab va hacia los espías antes que se duerman y le declara lo que había en su corazón, ella sabía de las maravillas que Dios había hecho con los Israelitas.
Quizás ella estaba esperando este momento, describe a Dios como el Dios de todo y de su gran poder, leamos:
Josué 2:9:10
Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.
Esta mujer gentil cananea hace una declaración contundente, su corazón realmente estaba lleno de temor reverente hacia Dios a pesar de su manera de vivir.
Rahab oyó informes confiables sobre el poder y la justicia de Jehová, lo cual la llevó a ejercer fe y confianza en él.
Nosotras tenemos muchísimo más información disponible sobre Dios en las escrituras.
Ahora:
¿Nos esforzaremos por llegar a conocerlo?
¿Nos impulsará lo que hemos aprendido en la Biblia a poner nuestra fe en él?
Sigamos, con la historia, ella continúa y agrega en:
Josué 2:11
Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
Que asombrosa la confesión de fe de Rahab, una mujer cananea de Jericó, quien reconoce el poder absoluto de Dios, tras oír cómo secó el Mar Rojo.
Pero después de confesar que Dios es Dios de todo, le pide a estos espías ser salva de lo que vendría, del juicio de Dios para Jericó. Leamos su pedido en:
Josué 2:12-13
Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.
Rahab pide una "garantía segura" o un juramento, lo cual indica su temor de Dios y su deseo de salvarse junto a su familia, buscando lealtad recíproca.
Pero fíjate en un detalle a considerar, Rahab no pensó en ella solamente, al ver que la salvación estaba por venir, también piensa en su familia y pide misericordia para ellos.
¿Así somos nosotras?
¿Pedimos el bien mayor para nuestras familias?
¿Intercedemos por ellos?
Hermanas, Dios le dará la victoria a su pueblo, de modo que ella pide misericordia a los espías; les ruega que les perdonen la vida a ella y a su familia. Ahora leamos la respuesta de ellos:
Josué 2:14
Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
Que tranquilidad y sosiego habrá sentido Rahab al escuchar estas palabras, ya no hay dudas en su mente.
Los espías juran salvar la vida de ella y su familia a cambio de silencio y lealtad, prometiendo misericordia cuando Dios entregue la tierra, sellando el acuerdo con una condición: tiene que guardar su secreto y debe colgar un cordón rojo de su ventana sobre la muralla de la ciudad. De ese modo, los soldados podrán protegerla. Leamos:
Josué 2:18
He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.
Hermanas, la casa Rahab se vuelve un lugar de refugio y protección para el momento del juicio de Dios, una figura del arca de Noé, y la cinta roja, seria la señal que posteriormente se convierte en un símbolo de salvación (que algunos teólogos comparan con la sangre de la Pascua o la de Cristo). Sombra de lo que habría de venir:
"La sangre derramada en la cruz sería la redención de nuestras almas por medio de Jesús"
Hermanas recordemos que ella recibió una advertencia: Los que estaba afuera de su casa morirían, y que debería callar el trato que habían hecho, guardar el secreto hasta el día que sucedería el juicio de Dios para Jericó y ella aceptó.
Josué 2:21
Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.
Rahab no dudo al atar el cordón y no cuestionó lo que le dijeron, solo obedeció, tenía fe de los hechos poderosos de Dios.
No podía salir tenía que estar en la ventana junto al cordón rojo, que era señal de separación para salvación: fue apartada por Dios.
Ella seguro que ató bien el cordón, para que el viento no se lo llevará, su fe seguía creciendo.
Amadas estamos llamadas a ejercer con paciencia, la fe y que no perdamos la confianza por qué grande será nuestro galardón.
Este pacto anticipa la protección de Dios, similar a la sangre en los postes de las puertas durante la Pascua, convirtiendo a Rahab en un ejemplo de cómo la fe verdadera supera las barreras culturales y el pecado pasado.
Llegó el día de la victoria para el pueblo de Dios, ellos tomarían el territorio por la estrategia y el poder del Señor.
Rahab junto con su fe, su obediencia y temor a lo que había oído de Dios, sería recompensada, leamos:
Josué 6:16-17
Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad. Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
Hermanas aqui vemos el pacto con Rahab llevándose a cabo, es la providencia de Dios operando a través de la inteligencia de Rahab y el compromiso de los espías para asegurar el éxito de la misión antes de la conquista de Jericó.
Solo le basto poner su fe en acción, que siendo una extranjera, la lleva a actuar contra su propio pueblo para salvar a los siervos de Dios, lo que resulta en su salvación y la de los suyos.
Esta historia demuestra cómo la fe puede transformar a una persona (incluso alguien considerado "imposible" de salvar) y cambiar su destino, llevándola a ser parte del pueblo de Dios.
Rahab fue recompensaría por su fe, las escrituras dicen, que los que confiamos no seremos avergonzados ni confundidos, Dios honra a los que obedecen.
Rahab obró según lo que oyó, como indica la palabra de Dios, “la fe sigue a lo escuchado”
Romanos 10:17
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Ella seguramente también escuchó o leyó "que el justo por la fe vivirá"
A pesar de su pasado (ser una prostituta), su fe la convierte en una heroína de la Biblia a pesar de su condición de cananea recibe la gracia de Dios.
Pasando a ser un gran ejemplo de fe, tanto que su vida fue registrada en las Escrituras a lo menos tres veces, miremos en:
Hebreos 11:31
Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.
Rahab cómo una persona marginada pudo integrarse al pueblo de Dios mediante la fe, salvándose de la destrucción junto a su familia donde conoció a su esposo, convirtiéndose en parte de la genealogía de Jesús y lo vemos en:
Mateo 1:5
Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.
¡Que privilegio para ella!
Amadas Rahab no es un ejemplo de santidad pero había creído en el Señor y su fe se evidenció en obras.
Ella fue justificada por su fe y no por el cordón ni por guardar a los espías.
Se salvaron toda su familia porque, pusieron la mirada en Dios.
Ella creyó en Dios y a causa de su fe no fue avergonzada, cumpliéndose lo que leímos en Romanos 10:11
Rahab era gentil y vemos acá, un cuadro de la gracia, que en el futuro gentiles y judíos serían el pueblo de Dios.
Ahora, cuán importante es depositar la fe en el lugar correcto y hacer descansar toda nuestra confianza en los medios de gracia que Dios nos ofrece.
Jesucristo es nuestro medio de gracia, sólo él, es la fe bíblica.
La historia de Rahab demuestra que nadie es insignificante a la vista de Dios.
Él nos ve a todas y lee nuestros corazones. Y cuando descubre una chispa de fe, como la que había en el corazón de Rahab, él nos usa.
La fe de esta mujer la movió a actuar. Tal como dice la Biblia, “fue declarada justa por sus obras” y lo vemos en:
Santiago 2:25
Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
Sin duda, un ejemplo de fe digno de imitar, es imposible tener una fe que no obra.
Rahab es un ejemplo del justo que vive por su fe.
Amadas finalizo el mensaje diciendo que la confianza en Jesús nos libra de la ira de Dios y el juicio futuro. Y lo leemos en:
Juan 3:18
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
La causa de la condenación no es solo pecar, sino el rechazo activo o la incredulidad en el "nombre del unigénito Hijo de Dios", desestimando el sacrificio provisto.
La condena no es necesariamente algo futuro, sino un estado actual debido a la separación del único camino de salvación.
Amiga que me oyes, ¿Has pedido a Dios que salve a tu familia y a ti?
¿Confías en Jesús para salvación?
Te invito hacerlo si aun no lo has hecho porque quienes confían en Jesucristo como su fundamento inamovible, serán reivindicados por Dios, no defraudados, ni decepcionados en el juicio final, no lo rechaces.
Hermana y tu, ¿has comprobado si tu conducta y creencia están alineadas con la fe bíblica en Jesucristo?
El apóstol Pablo dice que es necesario probar nuestra fe a través del autoexamen en:
2 Corintios 13:5
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
Amadas tenemos un llamado a la autorreflexión honesta para asegurar una relación genuina y activa con Jesús creciendo en la relación con él y produciendo el fruto del Espíritu Santo para no ser reprobados.
Bueno amadas me despido con una firmeza de espíritu después de leer esta historia de fe y de animo, pero antes te dejo estas palabras del apóstol Pablo en:
1 Corintios 16:13
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.
Amen, hasta pronto Dios mediante, un abrazo.
NUESTRA FE EN DIOS, DA COMO RESULTADO: LA JUSTIFICACIÓN Y POR ENDE LA SALVACIÓN.
¡Dios con nosotras!
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