LAS ESCRITURAS OBRAN CON PROPÓSITO
Hebreos 4:12
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Este pasaje nos enseña que la Palabra de Dios tiene vida propia, poder transformador y la capacidad absoluta de revelar los pensamientos y motivaciones más ocultas del ser humano.
Las escrituras no es un libro antiguo y estático; tiene poder actual y produce resultados reales en quien la lee y obedece.
El autor del pasaje bíblico nos dice que es como espada de dos filos, simbolizando la precisión y el poder cortante de la verdad de Dios, capaz de exponer el pecado y la hipocresía con total exactitud.
La palabra de Dios penetra hasta el alma y el espíritu: mostrando que llega a lo más recóndito de nuestro corazón, desentrañando nuestra naturaleza interior.
También la palabra de Dios tiene el poder de discernir pensamientos e intenciones, funcionando como un espejo que saca a la luz los verdaderos motivos del corazón, no permitiendo que nos escondamos de Dios.
Hermanas que gozo poder estar por aquí nuevamente, las saludo y deseo me puedas acompañar en este episodio.
El tema que me ocupa hoy es sobre el propósito inquebrantable que tiene las escrituras en nuestra vida.
La Palabra de Dios es el fundamento absoluto sobre el cual se construye la fe, la doctrina y nuestra vida, ellas son la única regla infalible de fe y práctica.
No son simples consejos históricos o literatura moral, sino la revelación viva y el carácter de Dios para transformación y no solo información.
Ahora cuando nos detenemos a reflexionar, descubrimos que Dios no habla en vano; cada palabra suya tiene un diseño soberano y un propósito eterno en todos los creyentes en:
Isaías 55:11
Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
La palabra de Dios siempre cumple con exactitud el propósito y la voluntad para los cuales fue enviada.
En el versículo anterior Isaías usa la metáfora un ejemplo de la naturaleza diciendo que la lluvia y la nieve caen del cielo y no regresan sin antes regar la tierra, haciendo que las semillas germinen y crezcan plantas, para transformar en alimento para el sembrador.
De la misma manera actúa Dios con lo que dice. Su mensaje no es un simple soplo en el viento; tiene vida, dirección y un blanco seguro.
Su palabra no es vacía o sin resultado, lo que Dios promete o decreta siempre produce un efecto real.
Aunque parezca que pasa el tiempo y no pasa nada, la palabra obra de manera invisible en el corazón o en los acontecimientos hasta lograr cumplir su objetivo.
Amadas Dios tiene el control absoluto y sus promesas no fallan. Podemos confiar plenamente en su palabra porque está respaldada por su poder.
Como dije anteriormente su propósito es cumplir lo que el ha determinado para mi y para ti.
A veces tememos que las promesas de Dios se queden en el aire o que nuestro esfuerzo por compartir su verdad sea infructuoso. Sin embargo, como creyentes que anunciamos la palabra de Dios descansamos confiadas en su soberanía.
Ahora cuando dice las escrituras:
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino, que se encuentra en el Salmo 119:105
Nos indica que la palabra de Dios tiene el propósito de darnos dirección infalible en un mundo saturado de opiniones cambiantes, ideologías pasajeras y un relativismo moral asfixiante, el ser humano camina a menudo en la oscuridad de su propio entendimiento.
Entonces como primer propósito de la escritura es iluminar nuestro camino para que no tropecemos. Ella nos muestra la verdad sobre Dios, sobre nosotras mismas y sobre el rumbo que debemos tomar.
Hermanas al leer las Escrituras, conoceremos los planes que Dios tiene, seremos mas sabias para hacer su voluntad en todo con gozo, recibiendo una vida firme, fructífera y sostenida por él.
Deseo me acompañes a leer juntas el:
Salmo 1:2-3
Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
El salmista al usar el árbol como una metáfora nos da a notar estabilidad y nutrición, a diferencia de un árbol silvestre que depende de la lluvia, este está plantado intencionalmente cerca de una fuente inagotable de agua, que representa la vida y el Espíritu de Dios.
Una vida conectada con Dios produce naturalmente resultados buenos, maduros y útiles para los demás, manifestados en el momento adecuado, viendo así otro importante propósito de las escrituras.
Ahora cuando dice que su hoja no cae, nos hace ver la fortaleza y la constancia, incluso en temporadas difíciles o de sequía a su alrededor, este árbol mantiene su verdor porque sus raíces tienen agua profunda para un buen fin y prosperidad, aclarando que: el que medita en la palabra de Dios no recibe necesariamente una riqueza material, sino un éxito verdadero y con propósito eterno: una vida alineada con la voluntad de Dios que no se desvía ni se arruina por el mal.
Amadas la persona justa no solo obedece a Dios por obligación sino que medita, reflexiona, repite la palabra de Dios de manera constante, llena su mente de ella porque sabe que guía sus pensamientos y decisiones.
Al continuar viendo algunos propósito de las escrituras, además de orientarnos, también nos desafía, nos advierte, nos consuela y nos da seguridad porque su palabra es como un escudo para nuestro corazón, sirve para nuestra santificación, al leerla somos transformadas, todas necesitamos de su poder transformador de muchas maneras.
En el salmo 19 vemos algunos de los efectos que tiene la Biblia a la hora de cambiar vidas.
Los versos que leeremos a continuación, infunde nuevo aliento a nuestra alma, nos da sabiduría, nos alegra el corazón, nos da luz a nuestros ojos, nos advierte del peligro y más, leamos:
Salmo 19:7-10
La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
Amadas la palabra y las leyes de Dios tienen un valor superior a cualquier riqueza material y producen un deleite espiritual más intenso que el alimento más dulce.
La miel aquí, representa el placer inmediato, la satisfacción y el deleite de los sentidos. Con esto se expresa que la lectura de la palabra y la comunión con él, no es una carga pesada o aburrida, sino una fuente de felicidad y gozo profundo para el alma.
Alguien dijo una vez: lee las escrituras para que seas sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo.
Si vamos recorriendo la Biblia por el nuevo testamento encontramos a Jesús que desde muy pequeño conocía las escrituras, y al pasar el tiempo él las estudió minuciosamente, tanto que era un maestro en la palabra, su vida entera fue conformada por lo que leyó, lo que él decía lo practicaba, en sus tiempos las escrituras sagradas disponibles eran los textos que hoy conforman el Antiguo Testamento, los cuales circulaban en rollos independientes de papiro o pergamino.
Gracias a la lectura de las Escrituras, comprendió lo que le sucedió ya que ellas hablaban de él.
En una oportunidad Jesús dirige unas palabras a los líderes religiosos judíos de su época para corregir su manera de entender y estudiar la Biblia y lo vemos en:
Juan 5:39
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; ”
Jesús explica que las Escrituras no son un fin en sí mismas ni un talismán de salvación. Su propósito principal es señalar y dar testimonio de Jesucristo como el Mesías, pero ellos no se daban cuenta.
Amadas también las sagradas Escrituras le dieron a Jesús la capacidad de soportar el rechazo de los judíos, la deslealtad de Judas que con un beso lo traicionó, el abandono de sus discípulos en los momentos más cruciales y las acusaciones falsas del pueblo Judío que lo condenaron a muerte.
Jesús, como ser humano nos dejó un ejemplo sobre cómo podemos lidiar con cosas así en nuestra vida.
Jesús mostró un extraordinario dominio de sí. No respondió sino, que dejó que lo atacaran físicamente.
Leyendo las Escrituras comprendió que todo tiene un propósito y, en última instancia la llevará a una gran victoria.
La comprensión que Jesús tiene de su identidad y su misión, claramente vino de su lectura de las sagradas Escrituras.
Vemos entonces que Jesús tuvo una verdadera comunión con el Padre, él sabía que las escrituras eran fieles para el cumplimiento de todo propósito.
Jesús usó la palabra de Dios como defensa en el desierto, como guía en el templo para cumplir su propósito e iniciar su ministerio, como consuelo y ánimo en Getsemaní y como un buen sermón con los discípulos de camino a Emaús.
Otro propósito general de las escrituras es el de transformar nuestro carácter.
La Palabra de Dios no fue dada solo para aumentar nuestro conocimiento intelectual, sino para revolucionar nuestro corazón.
Amadas la fuerza y el poder de la palabra de Dios se acciona justamente en medio de las circunstancias, las pruebas que pasamos nos ayuda a limpiar nuestra vida y ser de utilidad en sus manos, mira lo que dice en:
2 Timoteo 2:21
Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.
Ser un instrumento significa ser un canal santificado o consagrado a través del cual Dios muestra su amor, su justicia y su verdad a los demás en cualquier tarea que él pida.
Hermanas el Espíritu Santo utiliza la palabra de Dios para capacitarnos, corregirnos y moldearnos a la imagen de Jesucristo y asi poder servirle con integridad.
Las escrituras son como un espejo que nos confronta, una espada que penetra nuestro orgullo y un bálsamo que sana nuestras heridas, son nuestra mayor referente para nuestra vida ya que ella nos guía, es como un faro que nos ilumina, es eficaz, y lo vuelvo a decir: es como una espada de doble filo, algunos lo usan para defensa, otros para atacar.
El Apóstol Pablo nos dice también en:
2 Timoteo 3:16-17
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Las escrituras son inspiración de Dios a través de los autores humanos, con el objetivo de conocer su carácter, sus obras y el plan redentor para la salvación.
También funciona como un espejo que expone los errores, las faltas y el pecado en nuestra vida.
Restaura y endereza a las personas, ayudándolos a abandonar el camino equivocado para volver al correcto.
Guía a los creyentes en cómo vivir una vida recta y obediente a los mandamientos de Dios.
La palabra de Dios actúa para llevarnos a la santificación, no a alguien sin defectos, pero si una madurez completa y desarrollada hasta el final de nuestra vida.
Amadas la palabra de Dios es suficiente para equiparnos de manera que sepamos cómo servir y actuar conforme a la voluntad de Dios en nuestra vida diaria.
Ahora las escrituras desde la perspectiva del sufrimiento no son un anestésico que evade la realidad del dolor, sino la verdad soberana que sostiene al creyente cuando su mundo se desmorona.
Cuando estemos buscando sabiduría en una situación estresante y compleja, sepamos que tenemos una salida al leer las escrituras, ellas nos dan paz en el crisol de la prueba.
En esos procesos que no ves seguridad ni estabilidad, la escritura actúa como un ancla de esperanza en el Dios soberano.
Amadas el sufrimiento suele traer consigo una tormenta de dudas e incertidumbre, pero en esos momentos las Escrituras operan recordándonos el carácter inmutable de Dios y sus promesas eternas. Aunque las circunstancias cambien y el dolor sea intenso, la Palabra nos asegura que el amor y la fidelidad de Dios permanecen firmes.
Por lo tanto debemos darle el valor que se merece ya que la Palabra de Dios opera como un agente activo, vivo y profundamente consolador en medio del sufrimiento haciendo fuerte nuestra fe.
A menudo nuestro Señor, usa todo tipo de dolor u oposición para que nosotras podamos experimentar su gracia y amor dándonos confianza con Su palabra, leamos:
Juan 16:33
Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Dios actúa como un bálsamo que trae paz sobrenatural que desafía la lógica humana y este verso es como un ancla para cuando vengan los momentos más duros.
En el sufrimiento Dios no nos abandona, no nos debemos rendir, Jesús ganó esa victoria a través de su muerte y resurrección, él es el motivo para no rendirnos, el pecado y la muerte no tienen la última palabra.
La Biblia nos enseña que el sufrimiento nunca es en vano bajo la soberanía de Dios. La Palabra actúa transformando nuestra perspectiva: nos muestra que la prueba no es un castigo destructivo, sino una herramienta de Dios para pulir nuestra fe, desarrollar la paciencia y moldear nuestro carácter a la semejanza de Cristo.
Muchas veces nuestro Señor permite que seamos zarandeadas por las pruebas, dolor o sufrimiento porque quiere perfeccionar nuestra fe para ser instrumentos de su gracia en medio de este mundo que sufre por el pecado.
Ahora esa paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia real de Dios a través de sus promesas, lo que aquieta la ansiedad y guarda nuestra mente.
Amadas siempre podemos encontrar ayuda en las páginas de la Biblia, su contenido nos da esperanza, mira lo que dice en:
Romanos 15: 4
Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
El propósito de la palabra de Dios como tal es derribar toda mentira de satanás cuando viene a confundirnos y desanimarnos.
En el dolor, el enemigo suele susurrar mentiras como "Dios te ha abandonado" o "a Dios no le importa tu situación".
Amadas recordemos que la Palabra de Dios actúa como la «espada del Espíritu» para derribar esos pensamientos junto a otras armas espirituales y rechazar mentiras, sometiendo nuestra mente y pensamientos bajo su autoridad. Leamos:
2 Corintios 10:5
Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
Este texto se refiere a destruir las filosofías, mentiras y razonamientos humanos que van en contra de la verdad de Dios. También habla del orgullo y la arrogancia de las personas que confían solo en su propia capacidad y niegan su necesidad de Dios.
Amadas debemos evaluar lo oímos, lo que pasa por nuestra mente y rechazar aquello que deshonra a Dios, reemplazándolo por la verdad, sometiendo la vida y la mente al señorío de Jesús, de modo que él mande en nuestras acciones y deseos.
Que importante es conocer el propósito de las escrituras verdad? Queda en nosotras desear siempre buscarla como un tesoro, como un alimento diario: el maná del cielo, que no sea solo para información sino para escuchar a Dios hablándonos verdades que nos ayudará en nuestra vida cristiana.
Que maravilloso es, cuando leemos su palabra y él señor prepara una porción para alentar nuestro corazón.
¿Te ha pasado alguna vez que cuando vas a leer la palabra de Dios te has encontrado con un bálsamo, un aliciente, una confirmación a una oración o deseo?
¿Sabes porque?
Porque la palabra de Dios tiene vida y actúa con poder según sus propósitos.
Para finalizar hermanas digo que: la Palabra de Dios solo cumple su propósito en nosotras cuando pasa de las páginas de la Biblia a la obediencia en nuestra vida diaria. Por ello no seamos solo oidores olvidadizos, sino hacedores de la verdad.
Si hoy te encuentras confundida, busca su dirección; si te encuentras desanimada, confía en su eficacia soberana. Su Palabra permanece para siempre, y en ella hay vida eterna. Mira lo que dice en: Juan 8:51
De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.
La palabra "guardar" va mucho más allá de simplemente recordar o almacenar información en la mente. Esto implica:
Valorar las enseñanzas de Jesús como el tesoro más preciado.
Poner en práctica sus mandamientos y vivir bajo los principios de su mensaje.
Mantenerse fiel a su doctrina a pesar de las dificultades o las presiones externas.
Y si hacemos todo esto recibiremos una promesa:
Nunca veremos muerte para siempre" que se refiere a una realidad espiritual, y no pensar de inmediato en la muerte física.
Quien cree y obedece a Jesús puede experimentar la muerte del cuerpo físico, pero su alma no sufrirá la separación eterna de Dios.
Para nosotras, la muerte física no es el final, sino una transición hacia la presencia plena de Dios; una victoria ya garantizada por los méritos de nuestro Señor Jesucristo.
Amadas las enseñanzas y promesas de nuestro Señor son absolutamente eternas e infalibles su palabra ha durado por mucho tiempo y cada propósito se va cumpliendo en nuestra vida y se cumplió lo que él dijo en:
Mateo 24:35
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Amén.
Ahora me despido de ustedes, esperando que esté sencillo mensaje haya sido de edificación para ti vida, hasta nuestro próximo encuentro Dios mediante, un abrazo.
LAS ESCRITURAS HABLAN DE JESÚS, Y ESTÁ CERCA DE NUESTRO CORAZÓN PARA OBEDECERLA, DEBEMOS ARRAIGARNOS A ELLA PARA NUESTRO BENEFICIO.
¡Dios con nosotras!
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