¿DISTRAÍDAS?


Colosenses 3:1-2 
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

En este pasaje el apóstol Pablo nos enseña que: como hemos resucitado espiritualmente junto con Jesucristo, nuestro enfoque debe cambiar radicalmente. En lugar de obsesionarnos con las preocupaciones y deseos terrenales, debemos dirigir nuestros pensamientos y afectos hacia las cosas celestiales y la voluntad de Dios.

Mis amadas, ¿Como están? las saludo cordialmente y le doy gracias a Dios por poder estar en un encuentro más con ustedes, con el mensaje de hoy deseo en el nombre de Jesús poder ayudarte a enfocar tu mirada en el Señor y no distraerte con las cosas terrenales como por ejemplo con vanidades, la moda, el dinero, la fama, el éxito, la tecnología y más.
La tecnología es muy provechosa sabiéndola usar, es un buen recurso para ganar almas para Jesucristo, pero si perdemos el verdadero enfoque está nos distraerá.

Hermanas las a distracción puede llevarnos a perder de vista nuestros objetivos, a descuidar nuestras relaciones y a desviar nuestra atención de lo que realmente importa. Pero si nos mantenemos enfocadas en Dios y en sus propósitos para nuestra vida, podremos superar la distracción y alcanzar todo lo que él tiene planeado para nosotras.

Mayormente además de las preocupaciones, lo que nos distraen también son las vanidades, a veces ser vanidosa no es tan malo, pero si lo llevamos al extremo nos hará descuidar nuestro enfoque hacia Dios.
Ahora veamos un pequeño ejemplo que siempre nos pasa a nosotras un domingo por la mañana:
Nos tardamos mucho alistándonos para ir a la Iglesia (en la ropa, en el peinado, maquillaje, etc) 
¡preparamos el cuerpo! nos preocupamos de como vamos a lucir, pero descuidamos lo primordial: ¡preparar el corazón!

Esta manera de actuar revela lo que hay en nuestro corazón y vemos que este, está inclinado a la vanidad a lo temporal y no a lo eterno.

Ahora detengámonos un momento y analicemos sobre la vanidad y como a veces se convierte en una distracción.
¿Qué es vanidad?
Es algo vano, vacío, que no tiene sustancia, es irreal o sin valor material o moral.
Ahora quiero que edren atentas a este contraste:
El mundo tiene placeres temporales que nos empujan hacia nuestros propios deseos todo el tiempo.
En cambio la palabra de Dios tiene placeres eternos, duraderos, reales, útiles y lleno de valor.

Ahora las cosas sin valor, son cosas que roban nuestro afecto por Dios, son afectos equivocadas, prioridades equivocadas, estos afectos dejan sin efecto lo real, lo pleno y lo que tiene valor y nos lleva a la ruina sino enfocamos nuestro corazón en la palabra de Dios.

Hermanas pensamos que las vanidades de la vida son simples cosas, pero no es así, debemos de cuidar de no dar cabida esta mentira en nuestro corazón, y con la ayuda del Espíritu Santo no anidar está distracción como lo hizo el salmista en
Salmo 119:37 
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
Aquí el salmista se da cuenta que está siendo distraído por las cosas sin valor, y ora para que Dios le aparte de mirar cosas que no tienen vida, porque las distracciones nos pueden sacar del camino y guiarnos hacia la muerte espiritual.

Ahora, al creer en el sacrificio de Jesús, nos convertimos en hijas de Dios porque morimos a nuestra vieja vida de pecado y nacemos con una nueva identidad espiritual, pasamos a ser nuevas criaturas y todo es hecho nuevo para enfocarnos en lo que Dios requiera.

Por lo tanto Dios nos llama a priorizar activamente los valores, propósitos, mandamientos y poner nuestra mirada en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 
Al ser hijas de Dios necesitamos un cambio intencional y determinado en la manera de pensar y sentir, evaluando las situaciones desde la perspectiva de Dios (lo eterno) y no dejarse dominar por las ambiciones o afanes puramente mundanos, más bien vivir dominadas por el Espíritu Santo y tener una profunda autorreflexión.

Por otro lado las vanidades necesariamente no son cosas pecaminosas, sino simplemente sin valor, vacías sin sustancia, pensamos que nos hacen felices y las perseguimos pero en realidad impiden experimentar la vida real en Jesucristo.

Ahora sigamos viendo lo que el apóstol Pablo nos quiere seguir enseñando en Colosenses pero ahora en  el verso: 
Colosenses 3:5 
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.

Pablo amadas, nos insta a "hacer morir" la vieja naturaleza terrenal con una acción drástica, radical y decisiva.
No se refiere a la aniquilación física, sino a cortar de raíz los deseos pecaminosos arraigados en la naturaleza humana caída.

Pablo enumera pecados destructivos: inmoralidad sexual, pasiones desordenadas, avaricia, destacando está última como idolatría.
La codicia o avaricia es el deseo insaciable de tener más y es idolatría porque convierte las posesiones materiales en el centro de la vida, desplazando el lugar que solo le corresponde a Dios. 

Cómo creyentes debemos hacer morir lo terrenal para vivir una vida de verdadera santidad y como hijas obedientes aceptemos hacer la voluntad de Dios.

Amadas  la gracia de Dios está disponible para transformar nuestro carácter por lo que no debemos jugar con prácticas que nos distraigan de nuestra comunión con él.
La distracción es un enemigo silencioso que nos impide enfocarnos en lo que realmente importa. 

Las distracciones se camuflan muy bien, tanto que no lo notamos y se convierten en ídolos porque ocupan el primer lugar en nuestra vida, bien es cierto cuando dicen que nuestro corazón es una máquina de hacer ídolos. Y esto se ve reflejado en:
Romanos 1:22-23 NTV
Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. Y en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles.

Hermanas en la Biblia, encontramos varios ejemplos de personas que se dejaron distraer y perdieron de vista sus objetivos y propósitos.

En Mateo 14:22-33, vemos a Pedro experimentando algo sobrenatural en su vida, el caminaba por el agua influenciado por el poder de Jesucristo, pero se distrajo por las olas del mar y comenzó a hundirse. Si Pedro se hubiera mantenido enfocado en mirar a Jesús, no habría sucumbido a la distracción.

Otro caso vemos en Lucas 10:38-42 
Cuando Marta se deja distraer por las tareas domésticas y pierde la oportunidad de sentarse a los pies de Jesús y escuchar sus enseñanzas. María, por otro lado, elige lo mejor y se enfoca en Jesús.
Y así podemos enumerar más casos pero sin ir más lejos, también nos sucede a nosotras, es verdad.
Muchas veces nos encontramos muy distraídas en los afanes de la vida y nos identificamos con Marta muy sumergidas en los quehaceres de la casa.
Pero la palabra de Dios dice que no debemos afanarnos.
¿Qué es el afán según la Biblia? 
La palabra "afanéis" viene de la palabra griega merinnao, de merizo, que significa: dividir en partes. Esta palabra connota distracción, una preocupación por cosas que producen ansiedad, tensión y presión. Esta palabra bien describe a una persona que tiene la mente dividida.
Mateo 6:25 
Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.

Hera preocupación y el afán también se convierte en una distracción sutil, porque nos roba la paz y vamos a buscar ayuda en el lugar equivocado, sacándonos de la providencia de Dios.
Hermanas en este mundo caído somos muchas veces débiles y corremos en pos de sus deleites y nos distraemos de lo que tiene valor, es así, soy honesta y lo admito, así que lo que estoy diciendo hoy, lo aplicaré primero a mi vida.

La escritura describe a las personas que escuchan la palabra de Dios, pero permiten que las distracciones y los deseos materiales ahoguen su fe, mira lo que dice en:
Lucas 8:14
La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.

El resultado de estás distracciones dan a los creyentes una vida espiritual estancada y que no logran madurar ni producir frutos.

Jesús explica claramente que la semilla que cae entre espinos representa a tres grandes obstáculos que impiden el crecimiento espiritual como: Los afanes, que son las preocupaciones y ansiedades de la vida cotidiana que consumen nuestro tiempo, energía mental y la paz.

También Lucas nos habla de las riquezas, hermanas, la búsqueda constante del dinero o el materialismo, generan una falsa sensación de seguridad, sacándonos muchas veces de la dependencia de Dios.
No sirve ganar todo el dinero del mundo si se pierde lo esencial y primordial: La comunión de Dios para guardar nuestra alma de la avaricia.

Y por último el evangelista Lucas nos habla de los placeres que también nos distraen, la búsqueda excesiva de entretenimiento y satisfacción personal, no debe desplazar a las prioridades, Dios es totalmente autosuficiente, nada nos debe llevar a distraernos de las cosas de Dios.

Amadas seamos sinceras, a veces sin darnos cuenta nos encontramos distraídas, desenfocadas y amando las cosas que están en el mundo, pero las sagradas escrituras nos exhorta:
1 Juan 2:15-16
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 
Juan nos advierte que amar el sistema de valores del mundo es egoísta y nos aleja de Dios lo cuál es incompatible con el amor hacia Él. 

El "mundo" aquí no se refiere a la creación física, sino a sus influencias corruptas: las ideologías, prioridades y deseos humanos que excluyen a Dios y compiten por nuestra fidelidad.

El amor por lo material desplaza inmediatamente la devoción por el Padre, si alguien adopta la mentalidad y los anhelos del mundo, evidencia que el amor de Dios no está operando en su vida.

Juan el apóstol identifica a tres manifestaciones de este sistema: los deseos de la carne (placeres desordenados), los deseos de los ojos (codicia y materialismo) y la vanagloria de la vida (el orgullo y la búsqueda de estatus)

Que terrible realidad cuando estamos amando la cosas terrenales, ¿Verdad?
¡El amor del Padre no existe en este deseo temporal, en las cosas del mundo, él no está presente!

Otra distracción sería cuando nos encontramos haciendo múltiples tareas, nuestra vista fuera de las cosas espirituales y estamos deleitándonos en la tecnología, tv, llamadas, redes sociales, etc. totalmente distraídas, quizás sea yo la única que se encuentre en esta situación.
¡Reflexionemos y seamos honestas!
No vaya a ser que se convierta esto, en un patrón en nuestra vida y cuando vayamos a leer la palabra de Dios nuestra mente vague por muchas direcciones diferentes, y así no podremos escuchar la voz de Dios, ya que, él nos quiere hablar.

También la Biblia nos anima a no enfocarnos en las dificultades presentes, sino en las promesas divinas, nos manda que dejemos a un lado las distracciones y busquemos lo eterno, las cosas espirituales y no las terrenales con valor y determinación, leamos lo que Pablo escribió:
2 Corintios 4:18
No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

El apóstol Pablo nos enseña que las cosas que se ven como las aflicciones, enfermedades, crisis y las posesiones materiales, tienen un límite de tiempo y están sujetas a deterioro.

En cambio, el propósito de Dios, nuestra salvación y la vida eterna son permanentes y de un valor insustituible que son parte de las cosas invisibles que él nos da, como son: el amor de Dios, la paz interior, el propósito divino y la vida eterna. Aunque no se perciban con los ojos físicos, son la verdadera realidad.
Amadas vivir con la "mirada" fija en lo eterno nos da fortaleza para superar el sufrimiento terrenal.

El enemigo de nuestra alma no siempre nos empuja a pecar, es nuestra naturaleza caída que nos tienta hacerlo.
El trabajo del enemigo de nuestra alma busca mantenernos tan ocupadas, tan distraídas, tan enamoradas de las cosas superficiales, que simplemente no tenemos el tiempo, el interés o el corazón para seriamente buscar a Dios. Leamos:
1 Pedro 5:8
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

Amadas tengamos cuidado por qué de pronto sin darnos cuenta la palabra de Dios se vuelve aburrida para nosotras, nos llenamos con deleites del mundo que estropean nuestro apetito de la Palabra de Dios. 
Cuidado con esto el enemigo puede ganar terreno.
Ya que este nos quiere derribar para no deleitarnos en los placeres que da Jesucristo.
Recuerden que nosotras tenemos al Espíritu de Dios para poder discernir y ver lo que es bueno o malo, lo que distrae, lo que es vano y vacío. No permitamos que nuestro enemigo que muchas veces somos nosotras mismas, nos domine. Pablo nos dice en:
1 Corintios 6:12
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

Es tiempo de dejar estas distracciones modernas, apartar los ojos de ellas y estar llenas del conocimiento de la palabra de Dios para ponerla por obra.

Las palabras de Pablo en:
1 Corintios 7:35 DHH nos advierte 
Les digo esto, no para ponerles restricciones, sino en bien de ustedes y para que vivan de una manera digna, sirviendo al Señor sin distracciones.

Pablo busca nuestro bienestar espiritual, sin tender lazo, su consejo no busca atraparnos ni manipularnos, sino su deseo y objetivo central es que vivamos de manera honesta y consagrada, usando el tiempo y las energías para el Señor.

Si lo hacemos nos llevará a una vida plena, victoriosa, dignas hijas de un Dios vivo, que se deleitan de su presencia, en su palabra, que anhelan estar a solas con él y que disfrutan de la libertad que Jesucristo les da.
Gálatas 5:1
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Ahora te quiero dejar algunas estrategias bíblicas para superar la distracción del mundo y sus placeres.

Primero y principal debemos fijar nuestra mirada en Jesús, como se menciona en Hebreos 12:2
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Mantener nuestros ojos en Jesús nos ayudará a tener el enfoque en lo que es importante y no permitir que la distracción nos desvíe de nuestra carrera espiritual.

También debemos establecer prioridades para enfocarnos en lo que es realmente importante. Como dijo Jesús en Mateo 6:33 
Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Otra clave para evita las distracciones sería: Identificar las cosas que te distraen y evítarlas. Pablo escribe: 
2 Timoteo 2:22 
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor, la paz, con los que invocan al Señor de corazón puro.

Amadas cuándo nos demos cuenta que estamos distraídas, la disciplina es esencial para mantener el enfoque en las cosas eternas, debemos desafiarnos en la corrección.

Y finalmente hermanas, no quiero olvidar decir que la oración es una estrategia muy importante y esencial para pedir ayuda constantemente y mantener nuestro enfoque en Dios para evitar la distracción. 

Como creyentes, estamos en una batalla espiritual diaria y no podemos permitir que la distracción nos desvíe de nuestro propósito y llamado.
En Proverbios 4:25-27 se nos advierte: 
Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.

Este pasaje nos enseña a mantener nuestro enfoque en lo que es importante y a evitar las distracciones que nos llevan al mal.

Mis amadas Dios nos ha dado nueva vida, nos resucitó junto con Jesucristo. Por eso, dediquemos toda nuestra vida a hacer lo que a Dios le agrada. Debemos pensar en las cosas del cielo, donde esta nuestro amado gobernando a la derecha del Padre y a no, pensar en las cosas terrenales, sin distracciones.
Cuando descuidamos nuestra vida espiritual por las riquezas, afanes, vanidades, sufrimientos y placeres del mundo, tarde o temprano enfrentaremos las consecuencias de ese descuido.

Ahora les dejo una salmo para animar su corazón y llevar tu mirada a Jesucristo y sus promesas, leamos:
Salmo 115:11-14 
Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo. Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón. Bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes. Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
¿Amén?

Amadas le pido a Dios que este mensaje pueda ser de ayuda y seas bendecida, te animo a compartirlo si conoces a alguien que lo necesite para que la palabra de Dios corra y su reino venga.
Me despido hasta nuestro próximo encuentro si Dios así lo quiere, un abrazo.

LAS DISTRACCIONES, EL PECADO, LAS COSAS VANAS Y LA AVARICIA SON EFICACES PARA MANTENERNOS ALEJADAS DE DIOS, CAMBIEMOS ESTO SIENDO OBEDIENTES A SU PALABRA.

¡Dios con nosotras!

Comentarios

  1. Me encantó el primero que leo "Distraida"...Excelente y nutritiva enseñanza

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  2. Asi es el señor me hablo estos dias en cuanto a esto gran verdad no debemos como hijos suyos bajar nuestra concentracion de lo eterno asi sea

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