Apartadas para Dios
1 Tesalonicenses 5:23-24
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
En ese pasaje el apóstol Pablo ora para que Dios santifique por completo a los creyentes en cuerpo, alma y espíritu y los conserve sin culpa hasta la segunda venida de Jesucristo.
También asegura que Dios, quien inició este llamado, es fiel y completará esta obra de santificación.
La santificación significa ser apartado del pecado y dedicado a Dios.
El objetivo es que como hijas de Dios todo nuestro ser se mantenga sin mancha o culpa e intachable hasta el regreso de Jesús.
Además, Pablo da una promesa reconfortante aquí, diciéndonos que "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará" que quiere decir que no tenemos que lograr la perfección por nuestras propias fuerzas; Dios mismo es quien nos equipa, nos sostiene y termina la obra que comenzó en nosotras.
Amadas Dios las bendiga ¿Cómo están? Es grato dirigirme nuevamente a ustedes y darles a conocer la voluntad de Dios para sus vidas.
El tema de hoy es de mucha importancia para todo creyente ya que es el propósito general y explicito de Dios para su iglesia y es el de ser santas para él. Y lo desarrollaré en dos partes.
Dios nos aparta con el fin de ser santas para él.
La santidad no es precisamente un tema muy popular, tampoco ocupa los primeros lugares en los libros más solicitados de las librerías cristianas, y mucho menos hay mensajes de santidad en los púlpitos de los templos.
En la biblia la santidad significa integridad moral una cualidad estimable que incluye la bondad, la misericordia, la pureza, moral intachable y la piedad, que tiene mucha relación con ser perfectas, que significa completa, íntegra, madura o haber alcanzado una meta espiritual en una entrega total a Dios, en el Antiguo Testamento, implica ser sincero, entero o de "una sola pieza".
Y es allí en los inicios de la vida, que Dios pide a sus siervos reflejar su carácter y lo vemos en el Antiguo Testamento cuando Dios se le aparece a Abram para pedirle una vida de integridad y obediencia en:Génesis 17:1
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
Ser perfecto no significa vivir sin cometer ningún pecado, sino tener una madurez espiritual y un corazón completamente consagrado a Dios.
Dios no exige una perfección sin pecado, sino una devoción sincera y un estilo de vida de integridad e intimidad constante con él.
Cómo creyentes debemos actuar con honestidad y rectitud en todas las áreas de nuestra vida, tanto en público como en privado.
Evitar la idolatría, buscando el crecimiento espiritual constante hasta alcanzar la madurez en la fe con una vida apartada para los propósitos de Dios, manteniendo una conducta irreprochable ante todos.
Ahora, el mandato bíblico de ser santas, es un llamado fundamental para todos los creyentes.
Este principio se menciona en el A. T. En:
Levítico 19:2
Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
Este versículo es un llamado a reflejar el carácter de Dios en cada aspecto de la vida diaria.
Ser "santo" (en hebreo qadosh) significa ser apartado, diferente y puro.
No se trata solo de rituales religiosos, sino de vivir con integridad, justicia, honestidad.
Amadas he leído estos dos ejemplos bíblicos porque quiero que veamos juntas las diferencias entre perfectos y santos, empecemos:
Ser santo se refiere a la identidad y posición del creyente apartado para Dios, mientras que ser perfecto alude a la madurez espiritual, el crecimiento continuo y el reflejo del carácter de Dios. Ambas implican gracia, pero tienen significados y alcances distintos.
Y ahora voy a dar un paralelismo entre ambas cualidades:
La santidad es estática y posicional, somos salvas y apartadas por la gracia de Dios.
La santidad descansa en la obra terminada de Jesucristo en la cruz.
Y la perfección es dinámica y progresiva, es el proceso de madurar y crecer espiritualmente toda la vida.
La perfección requiere de nuestra participación activa a través de la lectura bíblica, la oración y la obediencia al Espíritu Santo para crecer.
Antes de continuar con el desarrollo de nuestro tema central de hoy, deseo que veamos también la diferencias entre santificación y perfección.
La diferencia principal es que la santificación es el camino, mientras que la perfección es la meta final.
En la vida terrenal, un cristiano está siendo santificado, pero nunca será completamente perfecto, solo hasta cuando llegue al cielo.
Profundizo un poquito más:
Santificación: Rompe el poder del pecado en nuestra vida diaria, es un proceso activo y progresivo que dura toda la vida terrenal, porque aún se convive con las debilidades, tropiezos y pecado en este mundo caído.
Por lo tanto la Biblia nos exige la santidad hoy, y lo vemos en: Hebreos 12:14
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Mientras que la Perfección: Elimina por completo la presencia del pecado. Es un estado futuro que solo se logra en la glorificación celestial e implica la ausencia total de pecados, tentaciones y maldades. El apóstol Pablo dice lo siguiente en:
Filipenses 3:12
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
A lo largo de las Escrituras, la santidad de Dios inspira a los que la encuentran, pero también les aterra. Tratar de mirar la santidad de Dios es como tratar de salir a la calle y mirar fijamente hacia el sol. No puedes hacerlo, porque si no, te cegará.
La Biblia dice que ningún ser humano puede ver su santidad, su gloria y sobrevivir y lo vemos principalmente en:
Éxodo 33:20.
Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.
Este versículo destaca la inmensa santidad y majestad de Dios en contraste con la fragilidad humana.
Ver el rostro de Dios implica contemplar su esencia plena, su gloria y su santidad algo que un ser humano mortal y limitado no puede soportar ni sobrevivir.
La advertencia no es un castigo, sino una protección. La naturaleza de Dios es tan pura y poderosa que el pecado y la debilidad humana serían consumidos ante su presencia directa debido a la inmensa santidad y majestad, que es incompatible con la naturaleza humana manchada por el pecado.
No podemos entender la santidad de Dios. No podemos comprenderla. Podemos estudiarla, podemos hablar de ella, podemos reflexionar desde diferentes ángulos, pero nunca podremos captar plenamente su grandeza o escalar sus alturas de este lado del cielo.
Dios es dueño de todo el universo, su nombre es Santo. Por eso es que le llamamos, Padre Santo, Dios Santo y lo dice en:
Isaías 57:15 (a)
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo.
La santidad de Dios significa, no solo que él es Santo, sino que él no puede ver el pecado sin un profundo dolor y odio. Dios odia el pecado, la mayor emoción negativa de Dios si se quiere decir así, el odio se reserva para el pecado.
Ejemplo:
Adán y Eva, fueron desterrados. ¿Porque? Porque Dios es santo, y el pecado nos separa de un él.
Él mandó el diluvio a la tierra porque su nombre es Santo, el fuego del cielo que cayó en Sodoma y Gomorra sucedió porque que Dios es Santo.
Amadas en el tiempo cuando Dios se manifestaba en el tabernáculo, mandó colocar una lámina o diadema de oro sobre la frente del sumo sacerdote con un propósito fundamental: Representar la consagración total, la pureza y la separación exclusiva para su servicio.
Éxodo 28:36
Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ.
Recordemos que el sumo sacerdote actuaba como intermediario la placa debía estar siempre sobre la frente de Aarón para que el Señor aceptara las ofrendas, ya que el llevaba las faltas e impurezas del pueblo al presentarse ante la presencia del Señor.
La inscripción "Santidad a Jehová" en la frente recordaba tanto al sacerdote como al pueblo que toda su persona, mente y acciones debían estar dedicadas por completo a Dios.
Al llevarse en un lugar muy visible como la frente, era un llamado ineludible a mantener una conducta pura y santa al realizar las tareas sagradas
Amadas la santidad de Dios es la razón y el estándar de nuestra conducta.
Dado que Dios es justo, recto y amoroso, su pueblo debe reflejar esas mismas cualidades día a día consientes que abarca tanto el comportamiento moral como la vida espiritual.
Ahora, ¿Tenemos en nuestra frente esa lámina que nos recuerda a nosotras y a los que nos rodean, que debemos vivir en santidad?
Hermabas además Dios apartó un lugar sagrado en el tabernáculo, un lugar donde las personas vendrían a reunirse con Dios y adorarlo.
Era un lugar donde moraba su santa presencia, Su gloria. Ese lugar santísimo, ese santuario interior sagrado, no podía ser visto ni visitado por cualquier ser humano pecador. Estaba fuera de los límites.
Ahí, en ese lugar santísimo, era donde la gloria Shekinah de Dios descansaba sobre el Arca del Pacto. Solo una vez al año, en el día de la expiación, al sumo sacerdote se le permitía entrar a ese lugar santo, para ofrecer un sacrificio por el pecado del pueblo. Pero debido que él era un pecador, él estaba en peligro cuando entraba a ese lugar, por lo que tenía que usar campanillas en el borde de su túnica sacerdotal y una cuerda atada alrededor de su tobillo, ¿Por qué?
Porque si él pecaba en la presencia del Dios Santo, moría, las personas no podían entrar a buscarlo o todos ellos morían también. Si ellos dejaban de oír las campanas que sonaban, podrían arrastrar su cuerpo fuera de ese lugar santo de la cuerda.
¿Por qué? ¿Por qué tenían que pasar por todos esos problemas? Porque Dios es santo.
Amadas, para los estudiosos, la santidad significa apartado para un propósito especial y es un regalo, no un logro: En el momento en que una persona cree en Jesucristo y lo recibe por fe como su Salvador, Dios la declara santa.
No es un premio por ser bueno, sino una obra continua del Espíritu Santo en la vida del creyente.
El creyente es declarado "santo" y limpio de culpa ante Dios, no es porque la persona sea impecable
sino gracias al sacrificio de Jesús y su posición en él.
Así como los utensilios del templo eran considerados "santos" por estar dedicados al uso exclusivo de Dios, el creyente es santo porque pertenece a él convirtiéndose en su identidad.
Hermanas después de lo dicho acá me voy a detener por un breve momento y analizar lo que Pedro nos recuerda para mayor entendimiento.
Pedro reafirma lo mencionado en Levítico 19:2 específicamente en:
1 Pedro 1:15-16
Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
Al citar el Antiguo Testamento, Pedro muestra que el carácter moral de Dios no ha cambiado: Él sigue requiriendo que su pueblo sea un reflejo de su propia naturaleza.
Ser Santo es, creo yo, el atributo fundamental, que define a Dios. Todos Sus otros atributos son también santos. Su justicia es una justicia santa. Su amor es un amor santo. Su sabiduría es una sabiduría santa.
Como hijas de Dios, nuestro estilo de vida debe ser radicalmente diferente al de nuestro pasado, tomando la santidad de Dios como su modelo absoluto, no debemos compararnos con otras personas, el modelo es Dios mismo.
Amadas vuelvo a repetir que: ser santas para Dios significa vivir una vida apartada del pecado y consagrada a Dios, reflejando su carácter puro y amoroso en nuestra conducta diaria.
No se trata de lograr una perfección humana por nuestras propias fuerzas, sino de permitir que el Espíritu Santo transforme nuestra vida y nuestras acciones para honrar a Dios, a través de la comunión íntima con él cada día buscando la santidad.
Ahora, la búsqueda de la santidad es fundamental por varias razones claves:
_Reflejar el carácter de Dios, la belleza y el esplendor de nuestro Señor santo en este mundo entenebrecido.
_Nos prepara para ir al cielo: La santidad nos alinea con un estado de pureza que es necesario para estar en la presencia de Dios.
_Trae plenitud y propósito: Lejos de ser una vida de restricciones, buscar la santidad nos libera de pasiones destructivas y nos conecta con la verdadera felicidad y propósito.
_La santidad es fruto de nuestra fe: Es la respuesta natural y el resultado visible de la gracia de Dios en nuestras vidas, evidenciado en la transformación diaria.
_La santidad nos trae gozo, porque como él es santo, podemos ser santas. Le pertenecemos a él, somos sus hijas. Él quiere lograr Su semejanza en nosotras. Él es la fuente de toda santidad y eso nos trae realmente alegría.
Amadas él nos apartó para ello y lo vemos en:
Efesios 1:4
Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
Hermanas la santidad no es lo que hacemos para ganar la salvación, sino el resultado inevitable y el estilo de vida esperado para aquellos a quienes Dios ha salvado.
Estamos hablando de que la gracia de Dios nos capacita y nos hace santas.
Pero siendo honesta, ¿no encuentras que a veces es muy difícil seguir adelante contra la corriente todo el tiempo? No solo la corriente de nuestra cultura pecaminosa, sino también contra la corriente de nuestra propia carne.
Por eso el propósito supremo de Jesucristo al sacrificarse por la Iglesia, fue presentarla ante sí mismo como una comunidad espiritual perfecta, sin rastros de pecado, imperfecciones o debilidades morales, leamos:
Efesios 5:27
A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Aquí se describe una iglesia gloriosa, redimida perfecta en su estado final, revestida del honor y la majestad de Jesucristo, sin mancha, pura santa con una ausencia total de culpa y la contaminación del pecado.
Sin arruga quiere decir que refleja la perfección. Así como una prenda sin arrugas denota cuidado y belleza impecable, la Iglesia no debería tener defectos ni señales de corrupción y todo es por los méritos de Jesucristo.
Amadas la obra de Jesucristo da como resultado la santidad y una constante obra de limpieza y santificación.
Ser santas debería convertirse en nuestra principal motivación, para resistir a nuestra carne, para resistir la corriente de la cultura; debemos elegir la santidad porque Dios es santo.
Amada para finalizar te pregunto:
¿Alguna vez has sentido como que ser santa es realmente difícil?
¿Qué ser espiritual requiere tomar decisiones difíciles todo el tiempo?
Soy sincera y les cuento que hay momentos en los que se cruza por mi mente que realmente es muy difícil ser piadosa todo el tiempo, dándole lugar a mi carne, pensando en lo natural y me relajo.
Y lo natural sería lo que no es santo y deseos pecaminosos.
Amadas cuando hablamos de santidad, no estamos hablando solo del esfuerzo humano puramente o de nuestro propio esfuerzo para lograrlo, estamos hablando de dejar que el Espíritu Santo de Dios, haga su obra en nosotras.
¿Amén?
Oremos:
Padre te adoramos y exaltamos tu santo nombre, gracias por tu palabra escrita que nos ayuda ver con más claridad y entendimiento tu atributo de Santo, gracias por la paciencia que nos tienes en este proceso de santificación, perdón porque muchas veces hemos tomado a la ligera este llamado a ser santas como tú, ayúdanos a tomar en serio está palabra y poner de nuestra parte para vivir en integridad, pureza y sobre todo dejar que tú Espíritu Santo continúe haciendo la obra que un día empezaste en nosotras, en el nombre de tu hijo santo, amén.
Amadas les he leído una pequeña introducción sobre como ser apartadas para Dios y la santidad. y continuaré con el tema la siguiente semana, espero puedas acompáñame y seguir viendo juntas el consejo de Dios a través de su palabra sobre este llamado de ser santas y apartadas para él.Un abrazo y hasta nuestro próximo encuentro Dios mediante.
LA SANTIDAD NO ES UNA CARGA, EL PECADO ES LA VERDADERA CARGA. SER SANTAS ES LA RAZÓN DE NUESTRA EXISTENCIA, ESE ES NUESTRO DESTINO POR GRACIA.
¡Dios con nosotras!
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