El Diario De Una Madre: Un Corazón De Fe y Obediencia

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Juan 1:9
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

Jesucristo es la verdadera luz, espiritualmente hablando que revela a Dios y da entendimiento a toda persona, a diferencia de las luces falsas; esta luz trae la verdad, la vida y la capacidad de conocer más a Dios 
Jesús es la fuente universal de revelación divina, ofreciendo a todos la oportunidad de ver y conocer la verdad sobre Dios y su propia existencia, incluso si eligen no creer en Él. 
 
Esa Luz, es como el sol que sale poco a poco hasta llegar a ser radiante en plenitud, así fue el cumplimiento de cada profecía antes de su nacimiento, alumbrando más y más hasta llegar
a la luz plena y es ¡Su nacimiento en la tierra! 

Queridas hermanas ¿Cómo están?
Las saludo con el generoso y entrañable amor de Jesucristo, nuevamente juntas en otra cita.
Pido a Dios que su espíritu Santo me asista hoy con su gracia y su sabiduría para llevar a cabo el desarrollo de este mensaje.

La buena noticia que relataron y escribieron los apóstoles fueron profecías dichas por siervos en el Antiguo testamento y que al pasar el tiempo fueron cumplidas, la sombra en el antiguo testamento se reveló en el nuevo testamento.

Y así hace más de dos mil años los ojos de Dios recorrieron sobre la tierra para buscar a una mujer virgen, con un corazón comprometido, obediente, humilde y con una profunda fe, para que por medio de su vientre trajera a su Hijo al mundo para liberar a su pueblo.

Ahora vamos a ver a esa mujer que obtuvo la dicha o fortuna de ser elegida por Dios y que a causa de ello fue conocida por ser bienaventurada entre todas las mujeres y se trata de María y el anuncio que vendría el Salvador.

El relato de Lucas sobre la anunciación a María nos brinda una ventana a través de la cual vamos a apreciar mejor a esta mujer dichosa.
Los cuatro evangelios no hablan mucho de ella solo lo fundamental, los escritores nos dan apenas unos destellos de su vida y ministerio debido a que sólo se enfocan en el Salvador.

La historia de María nos recuerda que Dios llama a hombres y mujeres comunes y corrientes a participar de maneras extraordinarias para ayudar a edificar su reino. 
Además las escrituras nos dicen que era simple y humilde virgen pero llena de la gracia de Dios.
Ella no era una princesa, ni profetiza, tampoco una millonaria de fortunas aunque por su linaje corría sangre de Reyes, ella no era frágil tampoco ignorante de las escrituras. 
Dios la usó de una manera extraordinaria y no es que Dios nos necesite sino, él quiere usarnos para revelar Su gloria a través de nuestra vida.

Empecemos con el relato:
El evangelista Lucas inicia con la aparición del Ángel Gabriel a María, el mismo ángel que previamente se había aparecido a Zacarías en el templo, se anuncia en el momento indicado y según los planes de Dios, leamos en:
Lucas 1:26-27
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Vemos entonces que la profecía del antiguo testamento empieza a darse cumplimiento:
"Jesús el verbo de Dios se haría carne, y vendría a este mundo"

María nunca se imaginó lo que estaba a punto de recibir de Dios, ella fue escogida para servir a Dios como madre del Salvador del mundo.
¡Que privilegio!
Lucas 1:28
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
María recibe el nombre de favorecida, ella es escogida como un vaso de honra, recibe una bendición de parte de Dios entre muchas.
Pero al inicio ella no entendió, su corazón se turbó con la visita de Ángel, debió haber provocado en ella una reacción con sentimientos encontrados de confusión e incluso temor, leamos en:
Lucas 1:29
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensó qué salutación sería esta.

Maria estaba sorprendida, quizás no se sentía digna de este nombre, no se sentía bendita.
Solo podemos imaginar los pensamientos que debieron haberle cruzado en la mente en ese momento, Continuemos leyendo en:
Lucas 1:30
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
¡Que maravilloso y bendito momento!
Solo la gracia de Dios nos lleva a ser parte de su servicio y no por lo que somos, Dios quiso que sea así, Él la eligió.

Me imagino a María con reverencia en su corazón preguntándose entre si:
¿Por Qué considera Dios que soy bendita entre las mujeres?
¿Por Qué he hallado gracia delante de Dios?
¿Porqué envió Dios a Gabriel a hablarme a mí y no a alguna de las otras jóvenes de Nazaret, o aún de Jerusalén, sí, soy de la casa de David?
¿Quién soy yo para que Dios me visite?
Ahora, ¿A cuántas de nosotras nos pasa algo similar, que nuestro corazón se atemoriza al conocer algo inusual? ¡nos asalta el temor!
Pero sabes, no tenemos porqué temer, cualquiera que sea la circunstancia que enfrentemos, el Rey está con nosotras, confiemos porque cuando vamos a realizar algún desafío o tal vez algún obstáculo que atravesar, no estaremos solas, tenemos al Padre al Hijo y al Espíritu Santo. 

Luego vemos que el Ángel Gabriel no se detiene a dar explicaciones y a tener una charla con ella respondiendo sus dudas, él, continúa con el mensaje para María y le dice:
Lucas 1:31-33
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
En otras palabras, Gabriel le dijo a María que su hijo sería el Hijo de Dios el Mesías prometido y no era cualquier niño, era el rey de reyes y Señor de señores, el Salvador del mundo y descendiente de David.
Jesús nacerá de una concepción milagrosa, sin mancha, sin pecado original.
Sus preguntas estaban siendo respondidas y entendió por qué ella era bendita, favorecida y bienaventurada entre todas.
Pero algo aún la turbaba, María seguía sorprendida ya que era una joven virgen que estaba comprometida más no casada, por eso ella se atemoriza en ese momento: ¡quedaría embarazada sin estar casada! 
Ella vivía en una cultura donde tal circunstancia habría causado toda clase de dificultades.

Ahora, si María había estado confundida y atemorizada antes de este anuncio, solo podemos imaginar sus intensas emociones después de él.
María turbada queriendo saber cómo lograría ser la madre de Jesús sin estar casada, continua preguntado:
Lucas 1:34
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Ahora bien, cuando Gabriel se aparece, María es una joven que estaba comprometida para casarse con José, si bien no sabemos qué edad tenía María en ese momento, en la antigüedad era posible que los contratos matrimoniales se acordaran aún antes de la pubertad.
El ángel Gabriel no visitó a María para cumplir con una petición, sino para anunciarle la voluntad de Dios para con ella. 
El favor de Dios y su gracia que obtuvo no significaba que todos los problemas de María desaparecieran, sino que era su fortaleza al llamado para ser sierva del Altísimo, leamos
Lucas 1:35
Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Hermanas el Espíritu Santo ocuparía un papel importante en esos tiempos en su vida, su poder la ayudaría a enfrentar a la ley y sus principios.
Era la obra del Señor; y cuando estamos al servicio de él, recibimos Su ayuda. 

Recuerden que a quién el Señor llama, él lo prepara, capacita y fortalece.

El ángel enviado de Dios le da una promesa como respuesta al temor de María que sería crucial en su vida, la compañía del Espíritu Santo, que se posara sobre ella, él sería quién le daría la fortaleza para soportar lo que vendría más adelante, y es que este siempre fue la tarea del Espíritu Santo, él nos ayuda en nuestra debilidad dándonos fortaleza para enfrentar las pruebas, por ser hijas de Dios nos ayuda en lo porvenir.
Las escrituras dicen más, que él la cubrirá con su sombra, en otras palabras, el Altísimo la protegerá, la guardará y la esconderá en él. 

Él espíritu Santo tiene un trabajo muy importante en nosotras como creyentes.

Si continuamos leyendo vemos que María al sentirse acompañada por su Señor acepta hacer la voluntad de Dios. 
Ella cambia de actitud, su temor se volvió en confianza, respondió con obediencia, así demuestra que era una mujer humilde sujeta a la palabra de Dios.
La respuesta de María es una confianza sólida, valiente, dignificada y sin temor. 
Muchas de nosotras hubiéramos respondido diferente a una situación similar.

La actitud de Maria es un significativo modelo de fe. Es el acto de fe más grande y decisivo de la historia, se ofreció a sí misma a Dios como una página en blanco en la que Él podía escribir lo que quería. 
¿Cuántas de nosotras estamos dispuestas a hacer esto?
Amadas ahora quiero dar realce a la fe de María porque es muy significativa en medio de ese tiempo.
María creyó que aquello que el Señor le había dicho ocurriría, era algo único y humanamente imposible.
Ella al verse en las manos de Dios para ser un instrumento para él, acepta el mandato de Dios y se humilla.
Lucas 1:38
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

Hermanas María respondió al llamado con un verdadero compromiso y la actitud de una verdadera discípula.
El término “sierva” indica que María ha decidido aceptar el llamado que Dios le ha extendido. Esa declaración es la versión de María de aquello que su Hijo diría más adelante en Getsemaní:
"Hágase tu voluntad y no la mía"

Entonces después de todo lo sucedido, Maria visita a su prima Elizabet y allí da una última expresión que se conoce como el Magníficat y es una manifestación de gozo como respuesta a las declaraciones de Elizabet. 
Maria expresa sus sentimientos en cuanto a lo que ha sucedido en su vida y reflexiona sobre su recién descubierto lugar en el plan de Dios. 
Ante todo, ella siente el deseo de magnificar, alabar y glorificar a su Dios, en quien se regocija como su Salvador, este canto lo encontramos en Lucas 1:46-55 pero ahora solo leeré 3 versos:
Desde el verso 46 hasta el 48 
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

Amadas como discípulas, ¿Cuál será nuestro Magníficat? ¿Cómo expresaremos nuestro regocijo en nuestro Dios? ¿Cómo expresaremos la magnificencia de Su misericordia en nuestra vida?
Tú y yo si reconocemos nuestra bajeza espiritual y nos unimos a su cántico también seremos elevadas a una posición espiritual de honor.

Ahora vamos a ver la humildad de María cuando nace Jesús quien, a pesar de ser el Mesías, nació en circunstancias sencillas, identificándose así con los más pobres y necesitados, humilde era su posición, y qué precaria la condición ofrecida a un Rey recién nacido y lo sabemos por el pasaje de
Lucas 2:7 
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Hermanas a continuación veamos el culmen, el máximo grado de la fe de María .
Ella creyó en lo que el Ángel le había dicho y fue fiel en obedecer a las promesas que había recibido.
Cuando los pastores fueron a visitar a Jesús ella los escuchaba hablar de lo que se les había dicho de él, pero ella callaba.
Lucas 2:19
Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Hermanas María, guardo silencio y no cuestionó, ella a pesar del dolor mantuvo su corazón abierto y atento en la intimidad con su Señor. 
Aunque es verdad que tuvo un gran privilegio, nunca pidió ni recibió un trato especial. 

Hermanas, la fe de María tendría que ser revelada, aún más.
Un día en el templo cuando María y su esposo fueron a presentar a Jesús, se encontraron con Simeón, un hombre justo de Jerusalén, los dos estaban maravillados de lo que decían de Jesús el Mesías, el Salvador del mundo: "Jesús estaba destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición".
Pero hubo una cosa más que Simeón le dijo a María en:
Lucas 2:35
Y una espada traspasará tu misma alma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
!Tremenda revelación para María!
Como madre me puedo imaginar como estaría su  corazón.
El sufrimiento que le aguardaba en el futuro era  muy doloroso que afectaría su corazón y su alma.
Tú y yo al saber de una noticia inesperada ya sea de un familiar enfermo con cáncer, de una infidelidad o noticias semejantes son como espadas que atraviesan nuestro corazón y somos débiles ante tal situación.
Como madres no hay nada más doloroso ver a los hijos sufrir, muchas veces por sus malas decisiones y que van caminando por el camino de muerte en total rebeldía.

¿Cuántas de nosotras quisiéramos escaparnos de situaciones así? 
¿Te imaginas a María?
Ella no escapó al saber que el Hijo que había criado, moriría por otros a causa del pecado.
Una noticia como la que recibió María para nosotras hoy, sería como una sentencia de muerte pero en vida, seguramente cuando María vio a Jesús en la cruz, se acordó de las palabras de Simeón, pero cuando se reveló el cuadro completo vemos que mereció la pena todo, fuimos salvas a causa de la muerte del Santo, del Inocente.
Entretanto que llegaría ese momento doloroso ella, tenía la alegría de ver a Jesús crecer y volverse más fuerte. Jesús crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba como dice en las Escrituras.

Hermanas también es necesario saber que María después de dar a luz a Jesús, tuvo más hijos y continuaba con su vida normal y dependiendo de su Salvador para perdón de sus pecados, casada con José que a propósito de él no se habla mucho, vemos que al pasar el tiempo su nombre no aparece mas en la Biblia, algunos estudiosos dicen que Maria se podría haber quedado viuda y crió a sus hijos sola.

Durante treinta años fue la figura importante en la vida de Jesús.
Ella crio, enseñó y capacitó a Jesús y a sus demás hijos.
Como madre de nuestro Señor y discípula la acompaño a todo lugar y vio en su última entrada a Jerusalén para su momento final, que muchas multitudes gritaban a viva vos ¡sálvanos hijo de Dios! Y lo vemos en:
Mateo 21:9 TLA
Y toda la gente, tanto la que iba delante de él como la que iba detrás, gritaba: «¡Sálvanos, Mesías nuestro! ¡Bendito tú, que vienes en el nombre de Dios! Por favor, ¡sálvanos, Dios altísimo!

Amadas damos gracias a nuestro Señor, por la extraordinaria fe de María, quién creyó que podía hacer lo que humanamente resultaba imposible.

Valiosa historia de fe y obediencia de parte de María, 
Ella se aferró a la palabra de Dios, no se quejó y junto con la ayuda del Espíritu Santo terminó bien la carrera de la fe.

¿Qué aprendemos de ella? 
María fue una mujer fiel que aceptó una gran responsabilidad. Además, conocía muy bien la Palabra de Dios.

Ella afrontó las pruebas de la vida con fortaleza de espíritu.
Su vida fue un camino de fe, sacrificio y devoción frente a eventos difíciles, como la crucifixión de su hijo. 
Aprendamos de ella, María no estaba perdiendo su tiempo, ella en su vida estoy segura que buscó refugiarse en el Señor y de pasó crecer en carácter y nobleza de espíritu. 

Queridas hermanas estas son, tal vez, solo algunas de las maneras en que podemos aprender del extraordinario relato del discipulado de María.
Ella llegó a ser la primera discípula de Jesús, y, por lo consiguiente, es un modelo para todas las que decidan seguir a Jesús.

Para finalizar las animo a no quedarte con la imagen de un niño que nació, sino con la imagen de un Salvador, que fue enviado a esta tierra para salvarnos de nuestros pecados.

No olvidemos que Dios ha levantado un poderoso Salvador para correr a él y pedirle ayuda, ¿Amén?

Que Dios nos ayude en todo y podamos escuchar en momento de intimidad y oración de parte de él:
"salve muy favorecida" ¡amen!

No te pierdas nuestro próximo encuentro donde veremos a Jesús el Siervo humilde.
Un abrazo, hasta pronto Dios mediante.

EL SI, DE MARIA LA LLEVÓ A UN VIAJE DE FE Y  OBEDIENCIA Y CON ELLA UN CANTO DE LA GRADEZA DE SU SALVADOR. 

¡Dios con nosotras!

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